¿Cómo desarrollar el carisma?

Ciertamente eres simpático: es una cualidad que te es cercana y reconoces. Sin embargo, no consigues desarrollarla junto a personas desconocidas. Si tus interlocutores no te hacen demasiado caso, significa que te falta otra cualidad esencial: el carisma.

Desarrolla la confianza en ti mismo

Farfullas cuando hablas en público y prefieres callarte para evitar enfrentarte a esta situación. Ya estás harto de imponerte este papel de figurante silencioso y querrías saber defenderte y aseverar tus opiniones. Te gustaría saber abordar una situación desconocida con toda confianza e imponer respeto entre los demás.
Si tu deseo de cambio es real, entonces deberías intentarlo de verdad. Para imponerte a los demás, es necesario, ante todo, imponerte ante ti mismo, es decir, desarrollar una confianza en ti mismo. La mayor parte del tiempo, la inhibición social es consecuencia de un temor a ser criticado y juzgado y, por lo tanto, a no ser querido. Esta dependencia a las opiniones de los demás expresa una falta de autoestima. Volver a encontrar la confianza en ti mismo es una etapa indispensable si quieres desarrollar tu carisma.

Acepta que no eres perfecto

En vez de evitar el contacto con tu entorno, debes crearlo. Es necesario que te atrevas a tomar la delantera sin esperar a que venga por sí sola. En efecto, debes saber escoger el momento para no ser inoportuno. Te sentirás cómodo si te comportas de forma natural.
No busques continuamente rozar la perfección. Si éste es tu caso, lo más seguro es que te asuste decepcionar al otro y, por lo tanto, no te permites tomar la palabra cuando tienes algo brillante que decir. Como éste raramente es el caso (entre nosotros, los momentos de genialidad son realmente limitados), constantemente vuelves a decepcionarte contigo mismo, lo cual debilita aún más la confianza en ti mismo.
Debes ser menos perfeccionista, atreverte a tomar ciertos riesgos y otorgarte el derecho a no tener éxito la primera vez.

A tener carisma se aprende

La comunicación no verbal hace referencia a las actitudes, los gestos, las posturas espaciales, la mímica, etc. Debes saber que esto tiene el mismo impacto que el contenido de tu mensaje verbal. Tienes que aprender a conocer mejor estos mensajes implícitos que haces llegar a tu interlocutor para poder empezar a dominarlos. Observa atentamente a las personas a las que te gustaría parecerte y descifra sus actitudes, comportamientos y estrategias. Sin intentar forzadamente imitarles, puedes encontrar algo de inspiración para crear tu propio modo de comunicación. Si esta nueva forma de comportamiento te permite mejorar el carisma, ¡deberías integrarla fácilmente en tu personalidad!

S. Rochefort

Otros contenidos del dosier: Vencer la timidez

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