La aspirina, un analgésico no tan anodino

La aspirina es un medicamento que puede comprarse sin receta médica y que además está disponible en Internet legalmente. Sin embargo, no se libra de efectos secundarios, puesto que puede provocar úlceras en el estómago o hemorragias. Pero estos riesgos no parecen frenar el entusiasmo de los españoles, que la utilizan como un producto de gran consumo.

Las indicaciones de la aspirina

Patentada en 1899 por el laboratorio Bayer, la aspirina se comercializa en España desde 1908. Sus múltiples propiedades (analgésico, antipirético, antiinflamatorio, antiagregante de plaquetas) la convierten en un medicamento indispensable.
Los médicos suelen recetarla a aquellos pacientes que corren un alto riesgo de sufrir accidentes cardiovasculares, o a pacientes que acaban de ponerles un stent, para impedir la formación de coágulos sanguíneos susceptibles de provocar un infarto. “La aspirina es muy eficaz para el paciente que acaba de superar un accidente vascular agudo”, explica el profesor Yves Benacin, cardiólogo de París vinculado al hospital Bichat.
Las personas que gozan de buena salud también recurren a la aspirina en caso de reuma, dolor de cabeza, fiebre… Los médicos no se preocupan por este uso ocasional, siempre y cuando el tratamiento se limite a tres o cuatro días y cuando la aspirina se tome durante las comidas y de forma diluida. Sin embargo, sí les preocupa la reciente tendencia a tomarse este medicamento todos los días, sin receta médica, para prevenir dolores de cabeza crónicos, un cáncer u otras patologías.
Esta actitud se basa en ciertas creencias, fundadas sobre un estudio que apareció en The Lancet (2) en el año 2010 y que reveló los efectos protectores de la molécula contra varios cánceres (reducción del riesgo de muertes por cáncer alrededor del 10% en el cáncer de próstata, del 30% en el de pulmón, del 40% en el cáncer de colon y recto y de hasta el 50% en el cáncer del esófago). Según el doctor Marc Bardou, profesor de farmacología médica y gastroenterología, estos resultados deben de relativizarse: “Disminuir el riesgo no significa eliminar la aparición del cáncer; a partir de los 50 años de edad, es recomendable hacer caso al diagnóstico. Actualmente, menos de la mitad de la población lo hace”.

Los riesgos de un consumo regular de aspirina

Que un paciente saludable y sin patología diagnosticada tome de forma habitual una aspirina en pequeñas dosis comporta más riesgos que beneficios, según unos investigadores de la universidad de Londres. Se llevó a cabo un estudio que consistía en realizar nueve ensayos clínicos sobre 100.000 participantes.
Los resultados se publicaron en los Archives of Internal Medicine, y mostraron que un consumo regular de aspirina implica una bajada del 10% de riesgo cardiovascular, lo cual no puede traducirse como una disminución de muertes a causa de un accidente cardiovascular o un cáncer. Sin embargo, conlleva un aumento del 30% del riesgo de hemorragias internas, poniendo así en peligro la vida del paciente.
En efecto, entre los efectos secundarios posibles, el riesgo de hemorragia, que puede provocar anemias e incluso úlceras en el estómago o en los ojos, es el más importante. A veces, estas hemorragias se consideran ocultas, porque son invisibles al ojo humano. “El efecto menos deseado son las hemorragias digestivas de la aspirina. Estas lesiones se pueden dar en dosis muy bajas (de 10 mg)”, precisa el profesor Marc Bardou, quien considera que la cuestión fundamental es la diferencia entre beneficios y riesgos. “Para prevenir un infarto, el beneficio es superior al riesgo. En cambio, nos podríamos preguntar si el riesgo no superaría al beneficio teniendo en cuenta los años de toma (20, 30 años) y en qué dosis”.

Aspirina: 3 gramos al día, cada 4 horas, 5 días como máximo

En el caso de un adulto que goza de buena salud, la dosis diaria de aspirina no debería de sobrepasar los 3 gr. (2 gr. en el caso de las personas de avanzada edad) y debe de consumirse preferentemente durante la comida, respetando los plazos de al menos cuatro horas entre las tomas. Cuidado si tenemos un corazón frágil. En caso de sufrir reglas dolorosas o después de una operación, es recomendable escoger otro analgésico, puesto que la aspirina favorece las hemorragias. Durante el embarazo, se recomienda tomar paracetamol.
Una última precaución: la Agencia Nacional para la Seguridad de los Medicamentos (ANSM) no recomienda utilizar varios tipos de antiinflamatorios al mismo tiempo ni tomar aspirina junto con medicamentos que contienen esa substancia y, sobre todo, aconseja consultar con un médico para evaluar el estado de salud del paciente.
I. Frenay
Fuentes:
1. Entrevistas con el profesor Yves Benacin, cardiólogo en París, vinculado al hospital Bichat y el doctor Marc Bardou, profesor de farmacología médica y gastroenterología en el CHU de Dijon.
2 - "Effect of daily aspirin on long-term risk of death due to cancer: analysis of individual patient data from randomised trials", The Lancet, 7 de diciembre de 2010 (disponible on-line).
3 - "Effect of Aspirin on Vascular and Nonvascular Outcomes", Archives of Internal Medicine, publicado on-line el 9 de enero de 2012 (disponible on-line).
4 – Recomendaciones de la Agencia Nacional para la Seguridad de los Medicamentos (ANSM)

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