Ibuprofeno: un medicamento no siempre bien utilizado

Así, se ha observado, entre los años 2000 y 2012, un aumento de la prescripción y consumo de dichos fármacos de hasta un 26%. Y, lo que es peor, determinados grupos de edad, con verdaderas situaciones clínicas que contraindican el uso de estos fármacos, también los utilizan cada vez más (hasta un 20% de las personas mayores de 65 años, los toman de forma habitual).

Y, como cabía esperar, han comenzado a aparecer los efectos secundarios de forma masiva. Incluso aquéllos que, hasta la fecha, por tratarse de efectos muy poco frecuentes, sólo constaban en los textos médicos, y en los prospectos medicamentosos.

Especialmente preocupante, por su gran utilización por parte de la población, ha resultado el caso del ibuprofeno. La cosa se ha disparado de tal manera que incluso ha debido tomar parte, en forma de alerta medicamentosa la propia Agencia Española del Medicamento y los Productos Sanitarios (AEMPS).

Y la AEMPS dice…

Dado que este artículo sólo pretende orientar, y no está dirigido a personal sanitario, vamos a intentar explicar, en palabras llanas, de aquello de lo que nos avisa la alerta en cuestión…

  • No utilizar altas dosis de Ibuprofeno en personas que tienen problemas cardiovasculares

La Agencia Española entiende por altas dosis aquéllas que igualan o superan los 2.400 mg de ibuprofeno (o 1.200 mg de dexibuprofeno) al día. Y problemas cardiovasculares es el término que utiliza para referirse a aquellas personas que han padecido un evento cardiovascular (infarto o ictus), o bien, producto de ellos, o de otros factores cardiovasculares, padecen de insuficiencia cardíaca.

La verdad es que, en clínica, solemos encontrarnos con pacientes que no llegan a esas dosis (suele ser suficiente con 1.800 mg al día, lo que corresponde a 3 comprimidos de 600 mg al día, es decir, uno cada 8 horas), y que suelen presentar efectos secundarios que podemos catalogar como factores de riesgo cardiovascular: desde un aumento de la tensión arterial, hasta un mal funcionamiento del riñón (o insuficiencia renal) que puede desencadenar, a medio plazo, alguno de los eventos cardiovasculares antes relatados (infarto o ictus, por ejemplo).

Nuestra recomendación

Si es posible, deberíamos optar por otro tipo de analgésico, caso de requerirlo. Y el paracetamol pasa por ser el más seguro (hemos de pensar que incluso las mujeres embarazadas pueden tomarlo). Si con paracetamol no tenemos suficiente, deberíamos acudir a nuestro médico, puesto que existe una familia de fármacos, bastante más potentes incluso que los antiinflamatorios, pero que han de ser prescritos y controlados por nuestro sanitario de referencia.

Imaginemos que no tenemos más opción que un antiinflamatorio. En ese caso, la propia Agencia Española considera “segura” la dosis de 1.200 mg de ibuprofeno al día. Esto es, o bien 2 comprimidos de 600mg (uno cada 12 horas, por ejemplo); o bien, la que sería nuestra opción preferida: disminuir la dosis a 400mg tres veces al día.

Mejor ibuprofeno o naproxeno que cualquier otro

Si padecemos (o hemos tenido en alguna ocasión previa) de úlcera gástrica, de entre todos los antiinflamatorios no esteroideos, el más seguro es el ibuprofeno. Pero hemos de pensar que, para esta situación, siempre es mejor tomar paracetamol que cualquiera de los medicamentos antiinflamatorios.

Si nuestros antecedentes médicos van más por la vía cardiovascular (bien si somos hipertensos, diabéticos, fumamos, tenemos colesterol elevado; o bien, si ya hemos padecido previamente alguno de los eventos cardiovasculares citados arriba), nuevamente deberíamos optar por el paracetamol. Pero si no conseguimos efecto analgésico, y siempre bajo supervisión médica, nuestra elección, por encima incluso del ibuprofeno, sería el naproxeno. La razón es que este preparado ha demostrado, en múltiples estudios clínicos, ser, de entre los antiinflamatorios no esteroideos, el preparado más seguro.

De todas maneras, no podemos olvidar algo fundamental: todos los antiinflamatorios no esteroideos, sin exclusión, aumentan el riesgo cardiovascular en cualquier persona que los toma. Y más aún, si además del antiinflamatorio, el individuo padece alguno (o varios) de los denominados factores de riesgo cardiovascular: tabaquismo, diabetes, colesterol elevado, tensión elevada, obesidad, sedentarismo…

Las dosis altas de ibuprofeno se asocian a un mayor riesgo de trombosis

Las trombosis pasan por ser el mecanismo de mayor trascendencia, y el más frecuentemente implicado, en la generación de un infarto de miocardio, o bien, de un ictus isquémico (o infarto del tejido cerebral por falta de llegada de riego sanguíneo). Pues bien, parece que el ibuprofeno en concreto (y seguramente el resto de antiinflamatorios) podrían aumentar el riesgo de padecer una trombosis. En especial, en aquellos pacientes que ya tuvieron un evento cardiovascular previamente. En este último caso, posiblemente pudiera deberse a que, en estas personas, que llevan una dosis baja de ácido acetilsalicílico para la prevención de un nuevo evento, el ibuprofeno podría disminuir de alguna manera la eficacia de esa prevención. Hemos de pensar que, tanto el ácido acetilsalicílico como el ibuprofeno, actúan sobre los mismos receptores. Y uno (ibuprofeno) podría dificultar la acción del otro (ácido acetilsalicílico).

A los pacientes, la AEMPS les recomienda…

Sobre todo, de cara a evitar cualquiera de los efectos secundarios aquí referidos, hemos de utilizar, si no nos queda otra opción (siempre es preferible, en este sentido, el paracetamol), la menor dosis de antiinflamatorio posible, y durante el menor tiempo necesario para calmar nuestras molestias. Y puestos a elegir un antiinflamatorio, la propia Agencia Española recomienda, bien el ibuprofeno a dosis bajas (hasta 1.200 mg al día), bien el naproxeno (hasta 1.100mg al día).

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