Peligros de los ansiolíticos: las benzodiacepinas

Un  ansiolítico es un fármaco con acción depresora del sistema nervioso central, destinado a disminuir o eliminar los síntomas de la ansiedad, como por ejemplo: taquicardia, sensación de ahogo, trastornos del sueño, sensación de pérdida del conocimiento, etc.

Los dos grandes grupos de esta clase son los barbitúricos y las benzodiacepinas. Aunque en la actualidad las benzodiacepinas son mucho más utilizadas, ya que tienen menos efectos adversos. Las benzodiacepinas son un grupo bastante amplio de fármacos con distintas propiedades farmacológicas (duración e intensidad de efectos), que permite que muchas de ellas tengan otros usos sobre todo para tratar el insomnio, pero también utilizados en el tratamiento del trastorno bipolar, la epilepsia y otras enfermedades

Un favorito de las españolas

Aunque el consumo de benzodiacepinas ya es muy alto (en una estudio de la agencia del medicamento el 10% de los encuestados reconoció haber tomado benzodiacepinas en el último mes), su consumo en España aumenta cada año. Siete de cada diez consumidores de estos psicofármacos son mujeres probablemente debido a que los varones utilizan más el alcohol como ansiolítico que las mujeres.

La pastilla de la felicidad… por poco tiempo

Comparadas con otros tratamientos farmacológicos, las benzodiacepinas tienen el doble de posibilidades de causar una recaída de la condición subyacente al abandonar el tratamiento. Los ansiolíticos no tratan la causa del trastorno, solo sus síntomas, y al finalizar el tratamiento estos pueden volver con gran fuerza, tentando al paciente a extender el tratamiento más allá del periodo de tiempo recomendable.

El uso a largo plazo de las benzodiacepinas tiene un cierto peligro de generar tanto dependencia física como psicológica. La tolerancia y la dependencia de las benzodiacepinas se crea con rapidez entre los usuarios de estos medicamentos, pudiendo aparecer síntoma de abstinencia de las benzodiacepinas tras solo 3 semanas de uso contínuo, aunque no siempre es el caso (por ejemplo, en usos de benzodiacepinas a bajas dosis para combartir el insomnio pueden pasar años sin que el paciente desarrolle tolerancia).

Efectos adversos más comunes

Los efectos secundarios más frecuentes que pueden aparecer con el uso o administración de benzodiacepinas incluyen: somnolencia (contra el insomnio es el efecto primario), vértigo,  malestar estomacal, cambios en la visión, dolor de cabeza, confusión, depresión, alteración del ritmo cardíaco, debilidad, amnesia, pesadillas, ictericia, tolerancia cruzada con el alcohol y alteraciones en el comportamiento

Alteraciones del comportamiento

Las benzodiacepinas, como puede ocurrir con el alcohol, pueden tener un efecto deshinibidor del comportamiento haciendo que una persona se torne más habladora y emocionalmente abierta o se convierta en alguien más atrevido en sus acciones.

En ciertas personas susceptibles, esta deshinibición puede acompañarse de un aumento de la irritabilidad y tendencia a la hostilidad, llegando a generar reacciones violentas y agresivas, en particular si se combinan con bebidas alcohólicas y/o se administran dosis muy altas. Este tipo de reacción es más frecuente en niños, pero también ocurre en ancianos y pacientes con trastornos del desarrollo. La posibilidad de este tipo de reacciones al inicio del tratamiento, hace recomendable la vigilanca de un nuevo paciente para descartar una susceptibilidad a este tipo de reacciones.

Otros cambios en la conducta asociados a la administración de benzodiacepinas incluyen: manía, esquizofrenia, enojo, impulsividad e hipomanía.

Sobredosis

La sobredosis de benzodiacepinas, en particular cuando se combinan con alcohol u otras drogas, puede causar la pérdida del conocimiento, depresión respiratoria y coma.

El antídoto para todas las benzodiacepinas es el flumazenilo, un antagonista de las benzodiacepinas. El flumazenilo debe ser administrado por personal médico especializado, pues su uso adecuado en situaciones de sobredosis puede reducir la probabilidad de que el paciente necesite ser admitido en una unidad de cuidados intensivos.

Otros contenidos del dosier: Psicótropos

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