Guía para consumir fármacos de forma responsable

El dolor es un síntoma que se presta a la automedicación. Pero hay reglas que debemos conocer para evitar poner la salud en peligro.

El dolor como señal de alarma

La primera precaución tiene que ver con el carácter de señal de alerta que tiene el dolor, ya que puede revelar un enfermedad o una lesión grave. Si el dolor es muy fuerte y profundo (una apendicitis, por ejemplo), si aparece con frecuencia en el mismo sitio o si va acompañado de otros síntomas, como fiebre, malestar general o hinchazón, debe llevarnos a consultar con el médico inmediatamente. Es esos casos se establecerá un diagnóstico preciso que permitirá tomar las medidas adecuadas.

Algunos tipos de dolor pueden mitigarse fácilmente con un analgésico, pero aun así requieren de una consulta médica. Un dolor de muelas, por ejemplo, debe conducirnos al dentista. A veces el dolor es indicativo de una urgencia, sobre todo cuando aparece en la zona torácica, ya que puede sugerir una amenaza de infarto. En ese caso hay que solicitar asistencia médica de inmediato. Otras veces es la persistencia del dolor lo que debe alertarnos. Si el dolor obliga a tomar analgésicos durante varios días, si se agrava, se nos despierta por la noche o si el tratamiento que seguimos para combatirlo resulta ineficaz, probablemente refleje una enfermedad en evolución que debe recibir atención. En conclusión: esperar puede poner la salud en peligro.

La automedicación debe adoptarse con prudencia en los niños y en las embarazadas, dado los efectos secundarios que puede desencadenar y el riesgo de que siga evolucionando una enfermedad latente. También es delicada para las personas mayores, más frágiles y quienes toman ya mucha medicación. Se desaconseja asimismo a las personas con enfermedad renal, cardiaca o hepática. En estos casos la toma de medicamentos debe hacerse bajo supervisión médica.

Automedicación, instrucciones de uso

Antes de tomar un medicamento es conveniente leer el prospecto. Puedes consultar con el médico o el farmacéutico en caso de duda.

Es fácil cometer errores porque estos medicamentos se venden bajo diferentes apelaciones. Ojo también con asociar medicamentos (AINES con aspirina, por ejemplo).

La mayoría de los medicamentos tardan cerca de una hora en hacer efecto. De modo que hay que saber ser paciente y no repetir las dosis. Se desaconseja totalmente tratarse con un medicamento de venta con receta, que le se haya prescrito a otra persona o que te haya recomendado el médico para otro problema. Estos medicamentos pueden provocar efectos secundarios o estar contraindicados en determinadas circunstancias.

Tres familias de analgésico

Bajo la condición de que se respeten las precauciones que acabamos de enumerar, es posible recurrir a la automedicación para calmar ciertos dolores, ya sean estos de cabeza, menstruales o artríticos.

Hay tres tipos de analgésicos de venta sin receta que pueden utilizarse en esos casos.

  • El paracetamol es el que suele recomendarse para la mayoría de los dolores, porque comporta menos riesgos y efectos secundarios que los demás analgésicos. Viene en comprimidos, cápsulas, supositorios, etc., y en diferentes dosis (500 mg, 600 mg, 1000 mg). La posología para los adultos es de un comprimido de 500 a 1000 mg. En caso de necesidad, la toma puede repetirse al cabo de un mínimo de cuatro horas, sin superar los 3 g diarios. La dosis puede aumentarse hasta los 4 g en determinadas circunstancias. El paracetamol es ineficaz para tratar las migrañas, está contraindicado en los casos de alergia al paracetamol y de problemas graves de hígado. A cambio, es el único analgésico que puede administrarse durante el embarazo y la lactancia. Finalmente, no hay que olvidar que aunque se tolera bien, la sobredosis de paracetamol puede ser grave.
  • Los antiinflamatorios no esteroideos (AINES) pueden tomarse en tratamientos de corta duración (no más de cinco días). Están contraindicados en caso de alergia a los AINES y a la aspirina, de úlcera gástrica o duodenal, de enfermedad renal grave y de enfermedad del hígado y del corazón, así como a partir del sexto mes de embarazo. Estos medicamentos se desaconsejan en caso de varicela y durante el embarazo. Si se sigue un tratamiento anticoagulante deben tomarse únicamente con receta medica, ya que aumentan el riesgo de hemorragia. Los AINES disponibles para la automedicación son el ibuprofeno (dosis de 200 mg o 400 mg, sin sobrepasar los 1200 mg diarios), el ketoprofeno (dosis de 25 mg, sin sobrepasar los 75 mg diarios) y el naproxeno (dosis de 220 mg, sin sobrepasar los 660 mg diarios).
  • La aspirina (ácido acetilsalicílico) tiene las mismas contraindicaciones que los AINES, a las que se agregan las enfermedades hemorrágicas dado que este medicamento aumenta el sangrado. Por este motivo se desaconseja para aliviar el dolor menstrual y el de muelas; debe evitarse igualmente antes de una intervención quirúrgica. Aunque hayas tomado un solo comprimido de aspirina debes indicárselo al cirujano o al dentista. Finalmente, el ácido acetilsalicílico, como los AINES, puede conllevar problemas digestivos. El tratamiento debe suspenderse inmediatamente si se sangra por la boca y si las heces contienen sangre o son de color negro. Lo mismo si aparece una crisis de asma o una erupción cutánea, que puede ser signo de alergia. La posología de la aspirina es de entre 500 mg a 1 g por toma. Esta puede repetirse al cabo de las cuatro horas, sin sobrepasar los 3 g diarios (2 g en las personas mayores).

Hay algunos medicamentos de venta sin receta que combinan paracetamol y codeína en dosis bajas. Solo deben utilizarse si los otros fármacos son ineficaces para calmar el dolor. La codeína tiene el inconveniente de provocar somnolencia, por eso debe evitar tomarse antes de conducir o si se ha bebido alcohol. Está contraindicada en caso de alergia y de enfermedades respiratorias, de alergia a la codeína y durante la lactancia.

Hay medicamentos prescritos por el médico que pueden tomarse según la necesidad. Es el caso de los antimigrañosos. Cuando hay dolores que aparecen con regularidad (menstrual, artríticos, colon irritable, etc.) es mejor establecer con el médico qué fármaco tomar en esa ocasión.

Dra. C. Guéniot 

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