Lo esencial sobre los efectos secundarios

Antes de prescribir un medicamento, el médico debe valorar las ventajas y los inconvenientes que se derivan de su empleo. De un tratamiento se espera que haga desaparecer los trastornos o que calme los síntomas, pero hay que tener en cuenta que también pueden aparecer efectos secundarios.

Efectos secundarios

Los efectos secundarios son reacciones previsibles, relacionadas con la estructura química del medicamento, o efectos tóxicos imprevisibles, inherentes al paciente o a su estado. El seguimiento de la aparición de estos efectos se denomina farmacovigilancia.
Por razones éticas, los medicamentos no se analizan en la mujer embarazada o lactante, por lo que la mayor parte de ellos están contraindicados o desaconsejados en caso de embarazo o lactancia.
Si aparecen síntomas imprevistos, el paciente debe consultar con el farmacéutico o con el médico, para averiguar si el tratamiento puede ser la causa. En la mayoría de los casos, el médico interrumpe o modifica el tratamiento. Las manifestaciones de los
efectos secundarios pueden ser agudas o crónicas. Las agudas aparecen rápidamente, después de una única toma o de varias tomas juntas. Las crónicas aparecen después de la administración prolongada o repetida de un medicamento.

Dependencia

Una persona en estado de dependencia es incapaz de dejar de consumir los medicamentos. Existen dos tipos de dependencia, asociados o no. La dependencia psíquica está relacionada con la sensación de placer que proporciona la ingestión del medicamento. La privación provoca un deseo irresistible de recurrir de nuevo al producto.
La dependencia física, en cambio, se produce cuando el organismo se adapta a la sustancia y su ausencia se manifiesta por medio de síntomas desagradables. Toda detención del consumo (abstinencia) se acompaña, en este caso, de manifestaciones físicas. La dependencia de los medicamentos puede estar asociada con una tolerancia debida a una pérdida progresiva de la actividad de la sustancia, lo que obliga al consumidor a aumentar las dosis. Los principales grupos de medicamentos que pueden crear dependencia son los ansiolíticos y los somníferos, los derivados de la morfina, algunos antidepresivos y los descongestivos nasales.

Interacciones

La administración simultánea de varios medicamentos o la ingestión de un medicamento con una sustancia como el alcohol puede provocar efectos diferentes a los que produce el medicamento cuando se toma solo. Estas interacciones tienen lugar cuando las sustancias químicas presentes actúan sobre los mismos receptores o cuando una de ellas modifica la absorción, la degradación o la eliminación de la otra. En algunos casos, el efecto es favorable: los médicos suelen utilizar las interacciones medicamentosas para aumentar la eficacia de un tratamiento (por ejemplo, para tratar una infección o un cáncer). Sin embargo, muchas interacciones pueden resultar nocivas. A veces disminuyen el beneficio de un medicamento o incluso lo anulan (acción antagonista), y pueden provocar efectos secundarios. Ciertos medicamentos, como los barbitúricos y los antiepilépticos, tienen la propiedad de aumentar el metabolismo hepático. Asociados con una píldora anticonceptiva, ésta resulta ineficaz.

Las interacciones no sólo se producen entre los medicamentos expendidos con receta médica; también tiene lugar entre éstos y algunos medicamentos de venta libre en las farmacias. Los pacientes deben informar siempre al médico sobre los medicamentos que toman, para evitar interacciones con los que les podrían ser prescritos. El farmacéutico también deberá detectar las posibles interacciones entre los diferentes medicamentos de una receta.

La existencia de interacciones puede ser muy grave en el caso de medicamentos que tienen poco margen entre la dosis eficaz y la dosis tóxica. En este caso, hay que efectuar un control especial para determinar las concentraciones del medicamento en
la sangre y la incidencia que pueda tener en las funciones orgánicas (equilibrio renal, hepático o sanguíneo).

Sobredosificación

La sobredosificación (o sobredosis) es la ingestión excesiva de un medicamento, lo que, en ocasiones, da lugar a la aparición de efectos tóxicos.
Los síntomas pueden aparecer tras una sola toma masiva o después de tomas repetidas de una dosis demasiado alta. La gravedad de la reacción varía en función del medicamento y de la dosis que se ha consumido.

En caso de intoxicación grave, voluntaria o involuntaria, hay que determinar las cantidades ingeridas y contactar rápidamente con los equipos de atención medicalizada urgente o con un centro toxicológico.

Ancianos y medicamentos

A menudo, un medicamento provoca efectos nocivos en los ancianos, porque no se ha tomado de forma regular o correcta: los pacientes están mal informados sobre el modo de administración o se olvidan de que ya han tomado el medicamento y toman una segunda dosis. Las prescripciones destinadas a los ancianos deben ser claras y fácilmente legibles. Pueden emplearse recipientes especiales provistos de una ayuda para refrescar la memoria, en la que se detalla cómo administrar las dosis del medicamento.
Prevención. Debe respetarse la prescripción del médico; hay que indicarle todos los tratamientos en curso, para evitar las interacciones medicamentosas, y consultarle en caso de que aparezcan efectos secundarios.

Otros contenidos del dosier: Efectos secundarios de los medicamentos

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