Medicamentos que jamás deben mezclarse con alcohol

Para empezar, ¿qué ocurre a nivel metabólico cuando uno bebe alcohol? Antes que nada, el alcohol es absorbido a nivel digestivo; después pasa a la sangre y el hígado se encarga de metabolizarlo gracias a dos enzimas de degradación. Problema: la absorción de medicamentos puede modificar el funcionamiento de dichas enzimas. ¿Pero qué tipo de medicamentos?

Medicamentos con efecto psicotrópico: un riesgo muy elevado de somnolencia

Se desaconseja el consumo de alcohol si se toman medicamentos que, de por sí, reducen los niveles de alerta. El riesgo de sufrir somnolencia, además de una gran disminución de los reflejos, impide la conducción de un vehículo y, en ciertos casos, puede provocar un estado de confusión mental.

La lista que aparece a continuación incluye todas las clases de medicamentos:

  • Los ansiolíticos, tipo benzodiazepinas, sobre todos los que tienen efecto retardado (Lexomil, Valium, Lyzanxia, etc.), famosos por inducir el sueño
  • Los hipnóticos, tipo Imovane y Stilnox
  • Los neurolépticos  (Haldol, Loxapac, Risperdal…)
  • Ciertos anti-depresivos, sobretodo el Laroxyl, que potencia los efectos del alcohol 
  • Los analgésicos o antitusivos a base de codeína o tramadol, que ya de por sí provocan somnolencia. Si se asocian con el alcohol, pueden provocar confusión, dificultad a la hora de coordinar movimientos y dificultades respiratorias
  • Ciertos antihistamínicos sedantes, sobre todo los de 1ª generación (Polaramine, Atarax, Primalan); cabe destacar que los antihistamínicos de segunda generación son menos sedantes. 

Medicamentos que provocan un “efecto antabus”

“El nombre de este efecto proviene de un medicamento, el Esperal®, que se utiliza precisamente para quitar las ganas de consumir alcohol a los pacientes”, explica el profesor Chast. Este medicamento se utiliza para prevenir recaídas en pacientes alcohólicos.

¿Cómo se manifiesta? El acetaldehído (compuesto del alcohol) se acumula y puede provocar efectos indeseables y muy desagradables: rojeces causadas por el aflujo de sangre en la cara (“flush”) y dificultad para respirar. También se han detectado náuseas y taquicardias.

La lista que aparece a continuación incluye todas las moléculas que jamás deben mezclarse con el alcohol, ya que podrían provocar efectos indeseables:

  • Metronidazole (Flagil): este medicamento puede recetarse en caso de vaginitis o, a largo plazo, en caso de infección de gérmenes anaerobios
  • Algunas sulfamidas antidiabéticas (Carbutamide, Gliclazide, etc.)
  • Cefalosporina y vibramicina (dos clases de antibióticos)
  • Los medicamentos contra las infecciones micóticas, como Kétoconazole, Miconazole

Por otro lado, y al contrario de lo que muchos creen, el alcohol no está estrictamente prohibido si se toman otros tipos de antibióticos. Por ejemplo, con la asociación de amoxicilina y ácido clavulánico (Augmentine) o con los quinolones (Oflocet o Ciflox), se puede consumir alcohol de forma excepcional y moderada (1 copa de vino, o dos), aunque no es lo más aconsejable.

El caso especial del paracetamol

El paracetamol utiliza una vía de desintoxicar el hígado, la misma vía que se activa cuando consumimos alcohol, gracias al glutatión (tripéptido que interviene en varias reacciones de desintoxicación.

Resultado: cuando se consume alcohol, el paracetamol ya no puede utilizar esta vía. Entonces, a nivel del hígado, se acumula un metabolito tóxico del paracetamol.

¿Qué efectos puede tener? Este consumo simultáneo puede provocar lesiones hepáticas y, en los casos más graves, una hepatitis medicamentosa (en el peor de los casos, se necesitará un injerto de hígado).

¿A partir de qué cantidad de paracetamol se considera que la toma de alcohol es peligrosa? Como norma general, el profesor Chast desaconseja la toma simultánea de paracetamol y alcohol. Y si tomamos más de uno que de otro, los riesgos son mayores. “Un día de tratamiento, con 3 gramos de paracetamol, y una o dos copas de vino por la noche no implica ningún problema. En cambio, si el tratamiento es de largo plazo (entre 10 y 15 días), la acumulación sí puede ser peligrosa”, precisa el profesor Chast. Así pues lo importante no solo es la cantidad, sino también la duración del tratamiento.

Otra precisión útil: “Tampoco hay que exagerar y creer que tomar paracetamol es como meterse en la boca del lobo”. Si se ha consumido mucho alcohol el día anterior, lo importante es hidratarse en abundancia para limitar la deshidratación que provoca la toma de alcohol, ya que esa deshidratación da unos dolores de cabeza terribles. Y, para futuras ocasiones, es mejor optar por un consumo moderado y así evitar tomar otro medicamento para aliviar el dolor de cabeza.

S. Cousin

Fuentes:

  • Entrevista al profesor Chast, farmacéutico y presidente honorífico de la Academia nacional de farmacia francesa, autor de Les médicaments en 100 questions (éditions Tallandier), noviembre de  2016
  • Página web del ANSM

Otros contenidos del dosier: Efectos secundarios de los medicamentos

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