Kombucha: beneficios para la salud de la bebida de moda

¿Qué es la kombucha?

La kombucha es una bebida de tradición milenaria, fermentada de manera natural y con propiedades probióticas. Concretamente, es un té endulzado fermentado y la clave de su peculiar sabor y sus beneficios reside en una simbiosis de bacterias y levaduras llamada scoby.

Beneficios del té de kombucha para la salud

  1. Mejora el sistema inmunológico
    Es sabido que las bebidas fermentadas de manera natural ayudan a mejor el sistema inmunológico del cuerpo, por lo que la kombucha no iba a ser menos. El sistema inmunológico depende en gran medida de nuestra salud intestinal y los alimentos fermentados, por su parte, proveen al cuerpo una bacteria necesaria para los intestinos.
    Además, gracias a su base de té negro, la kombucha es una bebida rica en antioxidantes, indispensables también para el buen funcionamiento del sistema inmunológico.
  2. Contribuye en las funciones metabólicas del cuerpo
    La kombucha contiene vitaminas de tipo B (principalmente B, B12 y B6) y enzimas digestivas, que ayudan en funciones básicas del metabolismo como regular el nivel de energía, el uso de carbohidratos o la salud cardiaca, entre otras. Asimismo, un buen nivel de vitamina B ayuda a reducir el estrés y a controlar un exceso de estrógenos, por lo que resulta una bebida ideal para combatir los síntomas del síndrome premenstrual.
    Por su parte, las enzimas digestivas ayudan a descomponer los alimentos en moléculas más pequeñas para que el organismo pueda absorber con mayor facilidad los nutrientes. 
  3. Mejora la función hepática
    Dado que la kombucha es rica en probióticos, es una bebida que ayuda a mejorar la función hepática y conservar la flora intestinal, por lo que se convierte en un buen aliado en la alimentación.
  4. Alivia los síntomas de la artritis
    La kombucha, además de lo comentado anteriormente, también contiene altos niveles de glucosamina, una sustancia indispensable en el cuerpo para mantener la salud de las articulaciones.
    Está demostrado que la glucosamina acelera la producción de proteoglicanos y colágeno, y normaliza el metabolismo del tejido cartilaginoso evitando que se deteriore. Gracias a ello, puede ayudar al organismo a reparar los daños del cartílago desgastado y a reforzar los mecanismos naturales de curación.

Cómo preparar kombucha en casa

Ahora que ya sabes qué es la kombucha, puedes elaborarla tú misma en casa con facilidad y un poco de paciencia.

Utensilios necesarios para elaborar kombucha:

  • Un recipiente de vidrio. Es importante que sea de este material, ya que el vidrio no reacciona con el proceso de fermentación.
  • Una tela para cubrir el recipiente de vidrio. El fermento necesita respirar, pero también conviene protegerlo de insectos u otras bacterias externas. Te puede servir un paño de cocina o un filtro para cafetera.
  • Una goma elástica para asegurar la tela al extremo del recipiente.
  • Pajitas o popotes. No son indispensables pero, si quieres probar la kombucha durante la elaboración, te irán bien para hacerlo sin estropear el proceso.

 Ingredientes para 1 litro de kombucha:

  • Un hongo scoby de cualquier tamaño.
  • 1 cucharadita y media de té (idealmente verde o negro).
  • 55 gramos de azúcar. Se utiliza como “alimento” para el scoby. No te preocupes por este ingrediente, ya que, cuanto más largo sea el proceso de fermentación, menos azúcar tendrá la kombucha.
  • 120 mililitros de cultivo iniciador (es kombucha pura fermentada de un lote anterior). Si es tu primera vez y no conoces a nadie que te pueda proporcionar un poco, te servirá la misma cantidad de vinagre blanco destilado o vinagre de sidra de manzana pasteurizado.
  • 750 mililitros de agua.

Elaboración del té de kombucha:

  1. Pon el agua en una cazuela grande y llévala a ebullición. Cuando rompa a hervir, apaga el fuego.
  2. Añade el té y deja que infusione durante 10-20 minutos. Pasado este tiempo, retíralo.
  3. Agrega el azúcar y remueve con una cuchara hasta que se disuelva por completo.
  4. Tapa la cazuela con un paño limpio y deja que se enfríe el té. Una vez se encuentre a temperatura ambiente, viértelo en el recipiente de vidrio.
  5. A continuación, añade el scoby y el cultivo iniciador (o en su defecto el vinagre). Cúbrelo con la tela y asegúrala con la goma elástica.
  6. ¡Ármate de paciencia y espera a que el proceso de fermentación se complete!

Notas sobre la fermentación:

  • El lugar ideal para guardar el recipiente debería tener una temperatura de entre 21 y 26 grados y estar fuera del alcance de la luz solar. También es importante que el recipiente no esté cerca de otros alimentos fermentados para evitar la contaminación cruzada de levaduras.  
  • Ten paciencia y deja que la kombucha fermente durante al menos 7 días. Pasado este tiempo, puedes probarla con una pajita. Si te gusta, ¡ya la tienes lista! Si, por el contrario, la prefieres algo más ácida, déjala fermentar unos días más. 

Otros contenidos del dosier: Tés e infusiones

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