Beneficios de las verduras de invierno

Las bajas temperaturas no invitan a consumir los 400 gramos de frutas y verduras que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, cuando hace frío, puedes optar por una sopa de verduras o un puré. Y si prefieres que las verduras preserven las vitaminas y minerales, cocínalas al vapor.

Verduras de hoja para los minerales y oligoelementos

Aunque todas las verduras aportan minerales y oligoelementos, algunas los contienen en mayores cantidades. La endivia, por ejemplo, concentra mucho potasio y magnesio y la acelga, calcio. En invierno, elige estas verduras para hacer sopas y cremas, te ayudarán a combatir las infecciones.

Zanahorias para las defensas: Para luchar contra el envejecimiento de las células y mantener la piel saludable, no olvides los principales antioxidantes, como la provitamina A, C y E. Las encontrarás en la zanahoria y la calabaza, provistas de betacarotenos.

Las zanahorias ralladas pueden rociarse de zumo de naranja o limón para aumentar sus cualidades nutricionales. Y no nos olvidemos de las espinacas ni de los canónigos, ricos en vitamina C. ¿Sabías que una porción pequeña de canónigos aporta 50 miligramos de vitamina C, el equivalente a un vaso de zumo de naranja? ¿Y que 100 gramos de acedera cubren las tres cuartas partes de nuestra necesidad de vitamina C?

El aguacate da energía y es rico en vitamina E, y los crucíferos ayudan a prevenir el cáncer.

Si el brócoli, la espinaca y el nabo contienen mucha luteína, útil para prevenir la degeneración macular, estas verduras, al igual que las coles, también favorecen la prevención de los tipos de cáncer digestivos. El brócoli y las coles contienen muchos elementos azufrados –los llamados glucosinolates– que tendrían una acción preventiva del cáncer de colon y recto. Además, tienen mucho contenido en vitamina B9 y calcio.

El ajo es otro alimento repleto de propiedades; es, sobre todo, protector del sistema cardiovascular. Un diente de ajo todos los días favorece el descenso del colesterol malo. Y la sustancia llamada alicina tendría enormes capacidades fluidificantes de la sangre.

Los aportes de fibra que necesitamos se hallan en torno a los 25 o 30 gramos por día y un tercio de esta cantidad deberíamos recibirlo mediante las verduras. Las fibras favorecen el tránsito intestinal, sacian y combaten ciertas enfermedades, entre ellas las cardiovasculares. Las personas con estómagos sensibles pueden comer las verduras cocidas para que sean más digestivas.

Sopas y verduras al vapor

Las verduras ricas en potasio facilitan la eliminación de toxinas y luchan contra la retención de líquido; es el caso de los puerros y el apio. Además, contienen oligoelementos (selenio, cromo, etc.), que propician el equilibrio del organismo. El perejil, que encontramos en cualquier época del año, es rico en vitamina C.

La energía de las hortalizas de raíz

Los tubérculos como la remolacha, la chirivía y el salsifí son ricos en fibra pero también en glúcidos, y por eso son ideales para toda la familia. El llamado topinambur es, además, rico en potasio.

N. Ker Arme

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