Las ventajas de la cocina magrebí

Esta gastronomía suele complacer todos los paladares y supone una excelente manera de compartir un momento gastronómico con amigos o con familia, en torno a platos como el cuscús. Por sus beneficios para la salud, es una cocina altamente recomendable, siempre y cuando vigilemos el consumo de aceite y evitemos algunas preparaciones algo grasosas como las frituras, el cordero o la pastelería.

El cuscús, la estrella de la cocina magrebí

El cuscús, plato principal de la gastronomía marroquí y argelina, tiene un sinfín de variantes y se trata de una preparación que cubre por sí sola todas las clases de alimentos ya que contiene sémola, verduras, legumbres y carne o pescado. La sémola es la base del cuscús pero las verduras como los calabacines, las zanahorias, los tomates, los apios y los nabos ocupan igualmente un lugar importante. Sin olvidar las siempre presentes legumbres, como las habas, las lentejas y los garbanzos. El aceite de oliva es otro de los elementos indispensables, ¡para suerte de nuestras arterias!

Las virtudes de las especias y los condimentos

Muchas especias y hierbas realzan el gusto de los platos y aportan vitaminas y minerales sin aumentar las colorías. Así que no dudes en agregarle a tus platos un poco de cilantro, perejil, comino o cúrcuma, ésta última con enormes poderes antiinflamatorios.

El limón, rico en vitamina C, desintoxica, drena y aporta energía; y el ajo y la cebolla ayudan a prevenir el cáncer del aparato digestivo. El ajo tiene también el mérito de fluidificar la sangre.

No olvidemos tampoco las uvas pasas que, como la mayoría de los frutos secos (ciruelas, dátiles) otorgan energía y sustancias como el potasio y el magnesio, muy útiles para los deportistas. Hay recetas de cuscús que las integran.

Finalmente, piensa en las aceitunas que puedes incluir en casi todos los platos. Además de sabrosas (ojo con las que son demasiado saladas), tienen un alto contenido en ácido oleico, protector de las arterias.

La cocina tunecina, picante y rica en omega 3

La cocina tunecina es muy elaborada e incluye muchas especialidades según la región y el grupo étnico a la que pertenezca (bereber, judía o árabe). Respecto al cuscús, la especialidad tunecina incluye pescados como la sardina y la caballa, ricos en ácidos omega 3, selenio y vitamina D.

¿Y cómo hablar de la gastronomía tunecina sin mencionar la harissa?

Esta salsa picante a base de pimientos picantes, ajo, cilantro, alcaravea y sal realza los caldos de verdura y cualquier otra preparación. Además de su poder sazonador, tiene virtudes antiinflamatorias. Los tunecinos utilizan el picante cotidianamente y bajo todas sus formas.

Como entrada, la ensalada mechouia, a base de pimientos asados y servida con uno o dos tomates y algunos dientes de ajo cocinados en el horno; el aliño contiene un poco de aceite de oliva, alcaravea, sal y pimienta. Por encima se le pone atún, huevo duro troceado y aceitunas.

La cocina marroquí, sazonada

La cocina marroquí es muy variada: cuscús, tajina, pastilla, mechoui, harira… Se caracteriza sobre todo por su originalidad y por tener influencias árabes, bereberes, españolas… Las especias nunca faltan y la menta suele utilizarse para resaltar los sabores. Otra particularidad de esta cocina son los componentes agridulces, y es que los pistachos y las almendras se encuentran tanto en los platos salados como en los postres. Toda una suerte, ya que estos granos oleaginosos aportan minerales como el calcio, el magnesio y el fósforo y contienen propiedades antioxidantes.

Y como bebida, ¡el té de menta!

Digestivo y rico en polifenoles antioxidantes, el té de menta se hace a base de té verde, que es diurético. Conjugado con la menta, permite mejorar la digestión; pero cuidado con no beberlo demasiado azucarado y aumentar así las calorías.

Propuestas de menúes magrebíes

Lo mejor, en la medida de lo posible, es comer los platos caseros, menos grasosos que en los restaurantes. Para aumentar los nutrientes y deleitar tu paladar, sigue algunos consejos:

Entrada:

- Ensalada de pimientos o de verduras variadas para el aporte de fibras y de vitamina C.

- Tabule. La sémola, los tomates, el pepino, el limón, la menta y el perejil dan energía a los más deportistas.

- Sopa chorba. A base de judías, apio y calabacín, se trata de un plato infaltable en el invierno y durante el Ramadán. De origen argelina, la receta hidrata y aporta glúcidos compuestos y minerales, y se vuelve aún más completa si se le agrega carne.

Plato principal:

- Cuscús. La sémola aporta glúcidos compuestos; las verduras variadas, fibra; el caldo, minerales; y el pollo o la carne, proteínas. Puedes completarlo con garbanzos para recibir proteínas vegetales y vitamina B.

- Tajina. Gracias a las patatas, la carne o el pescado constituye un plato completo y poco graso.

Postre:

- Ensalada de naranja con canela o menta. Es refrescante y rica en vitamina C, ideal para reforzar el sistema inmunitario. Para aromatizar un poco más, puedes agregarle agua de flor de naranjo.

Cuando la época lo permite, el postre estrella de la región del Magreb es la sandía. Fresca, jugosa, ligeramente dulce y deliciosa, puede comerse como postre o en cualquier momento del día. El melón y los higos también son muy apreciados.

Nadine Ker Armel

Otros contenidos del dosier: Dieta mediterránea

Comentarios

Artículos destacados

Blue Majik: el superalimento que debes probar
Blue Majik: el superalimento que debes probar

¿Un superalimento? ¿Un colorante? ¿Una especia? Si estás en las redes seguro que ya has visto platos de comida de color...

Todo sobre el té matcha
Probióticos para prevenir la diarrea
Vegetarianos: ¿viven más?
Nitratos y nitritos en alimentos
Vegetariano: ¿Sabes elegir las proteínas?

Ser vegetariano o vegano es una tendencia que gana adeptos día a día, pero ¿sabes cómo elaborar menús vegetarianos...

Hacer otros Test