¿Hambre o ganas de picar? 10 trucos para distinguirlas

Mantén el ritmo

¿Has desayunado a las 6 h de la mañana y a las 11 h te mueres de hambre? ¡Totalmente normal! No se trata de ganas de picar sino de hambre de verdad. Piensa en la hora de tus comidas e intenta mantener el mismo ritmo durante toda la semana. «El cuerpo está sometido al reloj interno y la sensación de hambre puede verse totalmente perturbada si aplazas la hora de tus comidas», explica Raphaël Gruman. Si por un motivo u otro tomas una comida más pronto de lo habitual, asegúrate también de que la siguiente comida la adelantas lo suficiente.

Vigila la hora de tus comidas

Una manera sencilla y eficaz de que las ganas de picar desaparezcan es fijarse en el tiempo que transcurre entre una comida y otra. «Si has tomado una verdadera comida y tienes la sensación de tener hambre menos de dos horas después, simplemente se trata de gula», explica el nutricionista. ¡Resiste!

¿Tienes necesidad de consuelo?

A veces sucede que estamos pasando por momentos estresantes en nuestra vida, y esto puede generar impulsos alimentarios para calmar las angustias. «Algunos alimentos como el pan son reconfortantes porque ocupan volumen en el estómago, lo mismo que sucede con los alimentos demasiado azucarados, que te tranquilizarán», continúa el experto en nutrición. Por tanto, si te apetece muchísimo más una tableta de chocolate que una sopa de verduras, está claro que se trata de ganas de picar. 

¡Cuidado con el aburrimiento!

Los alimentos no están solo para calmar las angustias, también ayudan a matar el tiempo muerto cuando estamos aburridos. «Numerosos pacientes me explican que tienen ganas de picar el fin de semana mientras que cuando están ocupados ni piensan en comer», ilustra el especialista Raphaël Gruman. Prueba a distraerte con una lectura o una partida de cartas y así ocupar tu mente. Si ya no piensas en comer, será que solo tenías ganas de picotear. 

¿Estás cansado/a?

El cansancio puede provocar ganas de comer para compensar este estado de bajada de forma. «A menudo tenemos ganas de azúcares rápidos o de grasa ya que se trata de un aporte adicional para impulsar el metabolismo, pero no se trata de hambre», avanza el nutricionista. Intenta no ceder a la tentación ya que sólo son ganas de picar e intenta ajustar en la medida de lo posible tu tiempo de descanso. 

¿Una pérdida de concentración por la tarde?

Cuando trabajamos, la mayoría de las veces comemos sobre las 14 h y cenamos más bien tarde, sobre las 21 h o 22 h. Lo cual significa que dejamos transcurrir demasiado tiempo entre las dos comidas. En este caso, es necesario merendar algo, no se trata de simples ganas de picar. «Puede que hacia las 17.30 h empecemos a tener una bajada de la concentración, que se debe a la necesidad de hidratarse y absorber un alimento para aguantar hasta la próxima comida», explica Raphaël Gruman. En este caso es preferible tomar una fruta, un lácteo o un pequeño puñado de frutos secos.

¿Has estado de hacer deporte?

¿Vuelves de la piscina y empiezas a tener mucha hambre? ¡Es normal! «No se trata de ganas de picar sino de una necesidad de alimentarse con el fin de reconstituir la energía gastada durante la actividad física», recuerda el experto. Evidentemente en el supuesto de que hayas hecho una hora de actividad intensa y no sólo de 5 minutos de footing.

Tu tripa hace ruidos

¿Si mi tripa hace ruido es porque tengo hambre? ¡No siempre! A veces, esta sensación se debe en realidad a que el estómago continúa trabajando después de las comidas. «Si tienes esta impresión de que el estómago te ruge, tómate un vaso de agua o un . Si los ruidos continúan, es que no se trata de hambre de verdad. Pero si vuelven al cabo de 15 minutos, una vez se ha producido el vaciado gástrico, es que realmente necesitas comer algo», afirma el especialista. 

¿El hambre se despierta delante de las panaderías?

No tenías especialmente hambre y pasas por delante de una panadería y, de repente, te mueres de ganas de devorar una bandeja de cruasanes o cuernitos. En realidad se trata de unas simples ganas de picar. «Unas ganas de picotear provocadas por un alimento apetecible. ¡Por esto se aconseja no dejar el paquete de galletas sobre la mesa!», previene el nutricionista. ¡Así que guarda fuera de la vista tus dulces preferidos!

¿Ganas de comer repentinas?

Las ganas de picotear vienen de repente, mientras que la verdadera hambre aparece de forma progresiva. «La sensación de hambre aparece como un pequeño cursor que crece poco a poco. El hambre aumenta. Las ganas de picar, en cambio, aparecen de repente, a menudo debido a estímulos exteriores (un olor, la visión de un pastel...)», sostiene el especialista.

Ahora ya tienes todas las claves a tu alcance para frenar tus ansias. ¡Te toca mover ficha!

Paulina Jonquères d’Oriola

Fuente: entrevista con el Dr. Raphaël Gruman, médico nutricionista

Otros contenidos del dosier: Evitar los excesos

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