Flexitarianismo: la dieta del vegetariano flexible

Origen de la dieta flexitariana

El flexitarianismo nació en Estados Unidos en los años 90, cuando Mark Bittman, periodista del periódico The New York Times, alertó del excesivo consumo de carne en su país, destacando, entre otros aspectos, el impacto de la cría de rumiantes en el efecto invernadero. Tras escribir varios libros sobre el tema, Bittman recorrió los platós de televisión en los años 2000 para despertar conciencias. Menos restrictivo que el vegetarianismo, el flexitarianismo es una manera de pasar de una dieta con una alta proporción de carne a una dieta equilibrada de alimentos de origen sostenible.

Principios del flexitarianismo

Comer de todo

A diferencia de otros regímenes alimentarios, el flexitarianismo no prohíbe ningún alimento ni es una dieta de adelgazamiento. Según indica el dietista Damien Galtier, "el flexitarianismo no es un conjunto de normas fijas, sino una voluntad de pasar de una alimentación basada en la cantidad a una alimentación basada en la calidad".

Menos carne y pescado

En cierto modo, el flexitarianismo se asemeja a la dieta cretense, caracterizada por su gran proporción de frutas y verduras, así como un menor consumo de carne y pescado. Concretamente, un flexitariano come pescado solo una o dos veces a la semana y carne con la misma frecuencia (más carne blanca que roja). Así pues, esta dieta pone de relieve la importancia de la variedad. Lo ideal es aumentar al máximo la proporción de verduras enteras, fruta fresca, frutos secos y oleaginosos, legumbres y cereales para obtener la mayor cantidad posible de proteínas vegetales.

Productos naturales y ecológicos

Otro principio del flexitarianismo se focaliza en la calidad de los alimentos, aspecto sin el cual esta dieta carecería de sentido. "En general, los productos alimenticios provenientes de granjas intensivas contienen una cantidad insuficiente de omega 3 u omega 6. Por ello, en vez de comprar carne de ganadería intensiva en el súper, el flexitariano va una vez a la semana a una carnicería ecológica a comprar carne de la mejor calidad", explica Galtier. Asimismo, se preferirán las frutas y verduras de temporada. El dietista añade: "en la dieta flexitariana se intenta prescindir en la medida de lo posible de alimentos transformados", por lo que se evitan los productos industriales y los alimentos grasos o azucarados.

¿Una dieta para todo el mundo?

El veganismo excluye todo alimento de origen animal, lo que conlleva un riesgo de carencia de aminoácidos esenciales, vitamina B12, hierro y cinc que debe subsanarse con suplementos alimenticios y controlarse con análisis clínicos. Este riesgo es inexistente en el flexitarianismo, que limita el consumo de proteínas animales sin prohibir ningún alimento, destaca la doctora Alexandra Dalu, experta en nutrición. Por ello, esta dieta puede seguirla cualquiera, excepto bebés, niños, mujeres embarazadas, personas convalecientes y personas de edad avanzada, los cuales necesitan un mayor aporte de proteínas para crecer o recuperarse correctamente, según señala el Instituto Francés de Salud e Investigación Médica.

Ventajas de una dieta flexitariana

Un amplio estudio a nivel europeo publicado en 2006 (EPIC, European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition) apunta al consumo excesivo de carne como factor de riesgo de cáncer de colon. Además, el consumo de alimentos demasiado grasos o azucarados aumenta las probabilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular o diabetes. "La OMS recomienda comer carne roja dos veces a la semana. Por tanto, la dieta flexitariana se acerca a las recomendaciones actuales en materia de prevención cardiovascular", destaca la doctora Dalu. Solo hay un pero: el menor consumo de proteínas animales debe compensarse con una mayor ingestión de proteínas vegetales para ajustarse a la recomendación de consumir un gramo de proteínas por kilo de peso al día. Por ello, se puede añadir una ración de cereales a las proteínas vegetales para ayudar al organismo a asimilarlas.

Descubre nuestra galería de los alimentos de origen vegetal más ricos en proteínas.

Inconvenientes de ser flexitariano

"Como se limita al máximo el consumo de alimentos industriales, la dieta flexitariana obliga a cocinar y salir a hacer la compra con mayor frecuencia, lo que puede resultar problemático a las personas con poco tiempo. Una opción es comprar comida ya hecha en un restaurante o encargarla a un cocinero a domicilio, lo cual no está al alcance de todo el mundo", señala Dalu. "Si consumimos más legumbres y productos a base de soja para aumentar el aporte de proteínas vegetales, deberemos aprender a condimentarla. De lo contrario, la comida quedará sosa", reconoce Galtier.

Por último, el consumo de productos locales y ecológicos conlleva cierto desembolso. "Lo ideal sería que toda nuestra alimentación estuviera compuesta de productos ecológicos frescos y de temporada. Sin embargo, cada cual se adapta en función de sus gustos y, claro está, de su bolsillo", concluye el dietista.

P.J. d’Oriola

Fuentes:

  • Entrevista con el dietista Damien Galtier
  • Entrevista con la doctora Alexandra Dalu, nutricionista

Otros contenidos del dosier: Cómo alimentarse bien sin engordar

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