Dietas draconianas: ¿por qué no sirven para nada?

¿Qué es una dieta estricta?

La dieta de la piña, la dieta de la sopa de col, la dieta de la alcachofa… Son muchas las llamadas dietas “draconianas” que se pueden encontrar fácilmente en Internet. Consisten en dar prioridad a algunos alimentos y en excluir de nuestra alimentación muchos otros teniendo en cuenta su valor "calórico" y no su valor "nutricional". ¿El problema? Este tipo de dietas genera carencias que van a tener consecuencias para nuestro organismo. Por ejemplo, muchas dietas estrictas van a excluir el plátano, alimento bastante calórico (90kcal) pero que también es fuente importante de potasio. Este mineral es indispensable para el buen funcionamiento de los músculos, empezando por nuestro corazón.

¿Una pérdida de peso duradera?

Es verdad que las dietas estrictas hacen perder peso en poco tiempo pero, sobre todo, lo que hacen es que el cuerpo pierda agua y músculo en lugar de grasas, el objetivo real buscado por las personas que las siguen. "Para perder la masa grasa, se necesita tiempo", recuerda Anne Demange. Y añade que hacen faltas unas "4 semanas para perder el 5 % de nuestro peso inicial en masa grasa. ¡Si una persona pierde 3 kilos en una semana, lo más probable es que no haya perdido masa grasa!".

Siguiendo una dieta estricta, la persona modifica el funcionamiento de su organismo: al faltarle energía (por la carencia de buenos nutrientes), el cuerpo va a recurrir a su reserva de masa muscular para reducir así su consumo de energía en reposo. Cuando la persona recupere su alimentación "pre-dieta", le aportará a su cuerpo más energía de la que ahora necesita. Lo que va a hacer el organismo es almacenar este excedente, provocando un aumento de peso casi sistemático.

Las dietas estrictas pueden provocar trastornos de la conducta alimentaria

Además del efecto "yoyó", las dietas estrictas van a generar mucho cansancio y frustración debido a las numerosas restricciones. La falta de nutrientes esenciales también puede dar lugar a desarreglos hormonales y depresión. Algunos alimentos como el chocolate o el plátano estimularían la producción de serotonina, la hormona de la felicidad.

Todavía peor, las dietas estrictas largas y regulares pueden dar lugar a trastornos de la conducta alimentaria tan graves como la anorexia. "Al querer dominar y controlar demasiado su peso con dietas estrictas, algunas personas solo piensan en la imagen que ven en el espejo, con riesgo de alterar su metabolismo (conjunto de reacciones bioquímicas que se producen en nuestro organismo)".

Las dietas estrictas no deben durar más de una semana

Cuando llega el verano, las dietas draconianas pueden tentar a más de una para acelerar la "operación bikini". "Podemos permitirnos una dieta estricta una vez al año durante una semana, no más", recomienda Anne Demange. Una dieta estricta permite acelerar la pérdida de peso en un primer momento pero debe estar seguida por una alimentación sana y equilibrada y no por un atracón de "venganza" post-dieta.
Las dietas draconianas pueden ser saludables para aquellas personas que "lo han intentado todo" para perder peso, y no han conseguido resultados. Sin embargo, estas personas deben contar con el seguimiento de un especialista mientras sigan una dieta de este tipo.

"Antes de empezar una dieta, sea cual sea, es mejor consultar a un especialista en nutrición para que te aconseje un régimen alimenticio adaptado a tus necesidades, a tu ritmo de vida y, sobre todo, a tu metabolismo basal", explica Anne Demange.

Una dieta adelgazante debe aportar nutrientes en cantidad y en calidad suficiente para mantener el metabolismo basal en su nivel adecuado. Una alimentación variada y equilibrada es la clave para estar en buena forma.

¿Todavía quieres atreverte con una de estas dietas?

A. Iglesias

Fuentes:

Entrevista con Anne Demange, dietista y nutricionista en Montvilliers (Francia), el 22 de junio de 2015.

Otros contenidos del dosier: Peligros de las dietas

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