Pregorexia, o la obsesión por la delgadez durante el embarazo

Victoria Beckham, Nicole Richie, Heidi Klum… No faltan ejemplos de famosas embarazadas que presumen de extrema delgadez durante el embarazo. A pesar de estar embarazadas, rozan la anorexia. No son más que el reflejo de la atención desmesurada que ciertas mujeres prestan a su peso a lo largo del embarazo.

Engordar durante el embarazo, atención a los mensajes de culpabilidad

No comer carne cruda, evitar el queso o la leche sin pasteurizar, lavar las verduras y hortalizas… las recomendaciones alimentarias durante el embarazo son varias. Los médicos tratan de informar y sensibilizar a los pacientes sobre la importancia de un aumento de peso moderado.
Aunque estas recomendaciones son necesarias e importantes, muchas madres tienden a sentirse culpables cuando ven que pierden la forma. “Siempre he seguido una dieta equilibrada y he estado delgada. Sin embargo, cuando estaba embarazada, el médico no dejaba de repetirme que no tenía que engordar demasiados kilos. Engordé 12 Kg. durante mi embarazo, lo cual estaba dentro de los límites; pero a pesar de eso, cada mes que iba a pesarme, el médico me hacía la misma advertencia. Hacía lo correcto, pero sus palabras me hacían sentir muy culpable… Hasta tal punto que temía que llegara la siguiente visita médica. Tenía miedo de discutirnos, de hacer las cosas mal; era muy estresante”, declara Caroline, una joven de Toulouse de 26 años.

Embarazo y conductas alimenticias

Según un estudio australiano, el 41% de las mujeres embarazadas que no sufre anorexia tiene problemas para controlar el peso y el 20% considera que es durante esa etapa de su vida cuando más se preocupa por su peso y alimentación. Más recientemente, se han realizado varios estudios sobre los trastornos alimenticios durante el embarazo, en los que han participado 250 mujeres de la planta de maternidad de un hospital parisino. Estos estudios han demostrado que las mujeres quieren controlar lo que comen para no engordar demasiado (puesto que después del parto es muy difícil desprenderse de esos kilos de más) y también para cubrir las necesidades nutricionales del bebé. Así pues, para muchas se trata de alcanzar el equilibrio entre sus propias necesidades y las del bebé, lo cual no puede diagnosticarse como patología.
“El impacto del embarazo en la conducta alimenticia no es directo. Depende del estado de la madre antes de quedarse embarazada (peso, preocupación por la imagen, sentimiento de eficacia, antecedentes de trastornos de la conducta alimenticia o, simplemente, conductas de restricción). Aquellas mujeres que más se preocupan por su cuerpo antes del embarazo serán, probablemente, las más propensas a padecer esta enfermedad”, constata Claire Squire, psiquiatra y psicoanalista. En general, las mujeres más exigentes con su imagen corporal son las que peor llevan los cambios físicos que conlleva el embarazo.

Miedo de engordar durante el embarazo: atrévete a hablar de ello

Muchas mujeres piensan en su silueta cuando están embarazadas… ¡pero se sienten culpables por pensarlo! Por ese motivo, prefieren no hablar del tema y no expresan sus dudas, y mucho menos sus angustias. “Si sientes que el tema del peso te inquieta demasiado (te pesas más de una vez a la semana, alternas excesos alimenticios y dietas, engordas muy poco…), no dudes en comentarlo con tu entorno y consultar con un especialista”, aconseja Claire Squires.
El nutricionista, el psicoterapeuta, el sofrólogo… Estos profesionales pueden ayudar a las mujeres a aceptar las distintas transformaciones que sufre su cuerpo durante los nueve meses del embarazo. “Hablar del tema es fundamental, puesto que la obsesión relacionada con la delgadez puede acarrear una depresión durante o después del embarazo. Y eso puede afectar al bebé”, añade la psiquiatra.

Embarazo y anorexia, los peligros para el bebé

Una debe de empezar a preocuparse cuando el temor a engordar roza la obsesión y comporta una conducta anoréxica. Los anglosajones también han ideado un término para describir este fenómeno: la “pregorexia”, una contracción de “pregnant” (embarazada) y “anorexia”, aunque también han inventado otro término: “mommyrexia”. Cuidado porque privarse de comer puede perjudicar el crecimiento del bebé. “La anorexia es una enfermedad que, en general, comienza durante la adolescencia y provoca síntomas transitorios o incluso una enfermedad crónica.
Si no se pone remedio a estos trastornos, pueden ir a peor o reaparecer durante el embarazo, puesto que supone un aumento de peso”, precisa Claire Squires. El embarazo de una mujer que sufre anorexia conlleva varias consecuencias: que el bebé nazca con poco peso, un retraso en el desarrollo, hipotrofia, un perímetro craniano insuficiente y un riesgo de muerte perinatal multiplicado por seis.
Sin embargo, la psiquiatra relativiza la importancia de este fenómeno: “Las mujeres anoréxicas son muy conscientes de los riesgos que corre su bebé, y se sienten muy culpables por poner en peligro la salud del bebé. Por este motivo, se esfuerzan por comer lo suficiente durante el embarazo. En cualquier caso, necesitan la ayuda de equipos de psiquiatras y psicólogos”.

Encontrar el equilibrio

Todas las madres deberían de saber que lo mejor para ellas es hallar un equilibrio en vez de controlarse tan estrictamente el peso y, sobre todo, no pasarse de la raya. Se aconseja un aumento de peso de al menos 9 Kg., puesto que el peso del bebé junto con el de la placenta y el líquido amniótico corresponde a unos 7 Kg. más o menos.
Los aportes diarios recomendados son:

  • 2000 Kcal. en caso de una mujer con actividad media durante el primer trimestre (más o menos los mismos que antes del embarazo);
  • 2100 Kcal. durante el segundo trimestre;
  • Entre 2250 y 2500 Kcal. durante el tercer trimestre de embarazo.

Y, en caso de que tardes un poco en perder esos kilos del embarazo después del nacimiento del bebé, recuerda esta frase: “Nueve meses para hacer un bebé, nueve más para deshacerlo”.

D. Bourdet

Fuentes:
Entrevista con Claire Squires, psiquiatra y psicoanalista, autora de "La folie du ventre. Corps de femme, corps de mère", (La locura del vientre. Cuerpo de mujer, cuerpo de madre), Éditions Campagne Première, 2012. Co-escrito junto con Hubin-Gayte, Estudio del impacto del embarazo en el comportamiento alimenticio a través de luso del cuestionario SCOFF, para la revista L’Évolution psychiatrique, abril de 2012.
Otras fuentes:
1 - Abraham, S., King, W. & Llewellyn-Jones, D. "Attitudes to body weight, weight gain and eating behavior in pregnancy". Journal of Psychosomatic and Obstetrics Gynecology 1994; 15: 189-195.
2 - M. Hubin-Gayte, C. Squires, "Étude de l’impact de la grossesse sur les comportements alimentaires à travers l’utilisation du questionnaire SCOFF", L’Évolution psychiatrique, abril de 2012.
3 - Pomeroy C., "Assessment of medical status and physical factors", in Thompson J. K. (bajo la dirección de), Handbook of Eating Disorders and Obesity, Hoboken (NJ) : John Wiley & Sons, 2004, p. 81.

Otros contenidos del dosier: Otros trastornos alimentarios

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