Las plantas: raíces de la salud

La fitoterapia es sin duda la medicina más vieja del mundo. Los druidas de nuestra vieja Europa (600 años a.C.), la usaban a menudo y conocían las virtudes, por ejemplo, del muérdago contra la esterilidad. Más recientemente, basta con consultar el Vidal, la biblia farmacéutica, para comprobar que la aspirina proviene del sauce o la digitalina (medicamento para el corazón) de la flor de digitalina. Así, muchos medicamentos alopáticos se elaboran a partir de moléculas encontradas en las plantas. Hoy redescubrimos sus cualidades.

La ola verde de la fitoterapia

Las plantas medicinales contienen principios activos que ejercen una acción biológica directa en el organismo. En realidad, cada una de ellas ofrece de doscientos a trescientos componentes diferentes. Según los fitoterapeutas, la eficacia terapéutica resulta de la interacción entre estas diferentes sustancias.

Nuestras abuelas ya alababan la eficacia de las plantas contra los males corrientes: salvia para los problemas de circulación, tomillo para el resfriado, tila en tisana para el insomnio...

Sin embargo, es importante que tengas cuidado con la automedicación: hay una línea muy fina entre la eficacia y la toxicidad. El mejor ejemplo es el hypericum, un poderoso antidepresivo, que hoy está sujeto a una legislación específica. Vale más consultar a un médico o a un farmacéutico antes de tomarlas.

Las plantas pueden consumirse de manera tradicional, en tisana o decocción. Las nuevas presentaciones (cápsulas, tintura madre, microesferas), facilitan su uso en nuestras vidas modernas.

La fuerza terapéutica de los aceites esenciales

Menos conocida que la fitoterapia, la aromaterapia posee un campo de acción más reducido. Estas sustancias concentran hasta 100 veces más principios activos que la planta fresca. Hay que ser prudentes con los aceites esenciales ya que ciertas moléculas están presentes con una importante concentración.

Según los homeópatas, los aceites esenciales, al tratar el "terreno", constituyen una solución natural y eficaz frente a los males del invierno. Hay que destacar la importancia de la noción de "terreno"; el principio es el siguiente: a cada "terreno" le corresponde una reacción propia a entorno y las agresiones. Esta sensibilidad individual tendría dos consecuencias: por una parte, una persona tiende a sufrir los mismos tipos de afección; por otra parte un mismo tratamiento conllevará efectos diferentes según los "terrenos". 

Para determinar el terreno de su paciente, el homeópata lo examina y pregunta por los antecedentes personales y familiares, lo que le gusta y lo que no, sus hábitos, sus reacciones al frío, al calor... Hay que precisar que este enfoque no ha recibido hasta ahora ninguna validación científica.

Esta terapia trata con éxito el sistema nervioso autónomo, en particular, la esencia de aceite de flores de naranjo, que tiene propiedades antiestrés.

Estos aceites esenciales tienen diversas propiedades:

  • El aceite de flores de naranjo es antiestrés
  • El comino y el eneldo tienen propiedades digestivas
  • El hisopo es antialérgico
  • La tila o el naranjo tienen propiedades sedantes. Difundiéndolos en la habitación, resultará más fácil conciliar el sueño.

Podemos emplear aceites esenciales de maneras diferentes: en fricción, en inhalación o en difusión en la atmósfera... Estos usos externos no tienen peligro. Cuando se ingieren en gotas o dosis contenidas en cápsulas, resulta imprescindible respetar la prescripción precisa de un médico.  

Flores para los estados de ánimo

Los elixires florales son los más recientes del abanico fitoterápico, puestos de moda por el Dr. Edward Bach, homeópata y bacteriólogo inglés.

Orientando sus trabajos hacia el mundo vegetal, constató una influencia de las flores en los estados de ánimo y los desórdenes psicológicos. Según él, cada flor posee una virtud particular, que permite desarrollar lo que nos hace falta (flores del optimismo, flores de vitalidad, etc.).

El modo de preparación es sencillo: las flores se recogen y se disponen en un bol de agua pura. Este líquido, varias horas después, constituye el elixir madre. Los elixires florales se administran por vía oral, en forma de gotas y se venden en farmacias.

Creencias populares o saber ancestral, motivo de mofa o de estudio, estas medicinas  no constituyen ningún peligro... Siempre y cuando quienes las prescriban sean médicos que sepan pasar a un tratamiento alopático si fuese necesario.

C. Maillard

Otros contenidos del dosier: Todo lo que necesitas saber sobre la fitoterapia

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