Infusiones de plantas medicinales

Preparación de las infusiones medicinales

Existen diversas formas de prepararlas, a saber: 

  • Tisana

Hay que calentar agua en una cacerola (tapada) y, en cuanto hierva, añadirle las hierbas y volver a cubrirla. Deja hervir la mezcla unos 5 minutos y, a continuación, retira la cacerola del fuego. Déjalo reposar durante 2 minutos y fíltralo. La tisana ya está lista.

  • Infusión

El método consiste en verter agua hirviendo en las hierbas (en una taza o una jarra) y esperar 10 minutos para que maceren en agua caliente. Es una técnica adecuada para las hojas y las flores de la planta.
Los talos y las raíces también pueden prepararse de igual forma, pero hay que cortarlos muy finos. Después de echar el agua, deja que las partes de la planta la absorban durante 20 o 30 minutos.

  • Decocción

Primero, coloca las hierbas en una cacerola y, a continuación, échales agua fría. Por último, ponlo todo al fuego. La duración de la decocción puede variar entre 5 y 30 minutos, todo depende de la calidad de las hierbas utilizadas. En general, para las flores, las hojas y las partes más blandas, bastan de 5 a 10 minutos.
Si se trata de las partes duras (raíz, corteza, tallo), hay que cortarlas muy finas y, posteriormente, proceder como se indica más arriba, aunque el tiempo de decocción debe ser mayor, de 15 a 30 minutos. Retira la cacerola del fuego, tapada en todo momento, déjala en reposo y luego procede a la filtración. 

Esta técnica es más aconsejable para las raíces, los tallos y las cortezas.

  • Maceración

Se sumergen las plantas en agua fría de 10 a 24 horas, según la parte de la planta que se vaya a utilizar. En el caso de las hojas, las flores, las semillas y las partes más blandas, entre 10 y 12 horas.
Los tallos, las cortezas y las raíces blandas, hay que cortarlos y dejarlos en el recipiente entre 16 y 18 horas. Si esas mismas partes son duras, deben reposar entre 22 y 24 horas. Después fíltralo.

El método de la maceración tiene la ventaja de que conserva intactas las sales y las vitaminas contenidas en las plantas.

Infusiones medicinales: ¿en qué dosis?

Las infusiones no se usan exclusivamente con fines medicinales, también son unas bebidas excelentes —frías o calientes— para sustituir las infusiones clásicas, más perjudiciales en caso de exceso.

Puesto que las raíces, los tallos y las cortezas necesitan un tiempo de preparación más largo, es mejor separarlos de las hojas, las flores y las partes blandas con antelación. Igualmente, la dosis diaria indicada para esas preparaciones depende de cada planta. No te arriesgues a hacer tu propia prescripción. Consulta a tu médico o farmacéutico.

Si acabas de empezar a preparar infusiones de hierbas, un buen método consiste en comenzar con una cantidad reducida e irla aumentando poco a poco, día tras día. Naturalmente, a diferencia de los remedios farmacéuticos, cuando se trata de plantas, una variación mínima de la cantidad recomendada no provocará ningún daño, salvo casos excepcionales.

Para las gárgaras, inhalaciones, compresas y otros usos externos, recurre a una dosis más elevada.

¿Cuándo tomar las infusiones medicinales?

Las infusiones de hierbas deben ingerirse preferentemente por la mañana en ayunas o por la noche antes de irse a la cama. Pero su efecto sigue siendo positivo si te limitas a beber un poco cada hora a lo largo de la jornada laboral.

Para prepararlas, no se deben emplear utensilios de metal, sino de barro, madera o cerámica. La misma regla se aplica a la preparación de los zumos de frutas o las hortalizas. No dejes nunca una cuchara de metal en una taza que contenga alguno de esos preparados medicinales (ni tampoco en un zumo de frutas).

No las endulces con azúcar, son mejores sin añadidos. Como máximo, puedes añadir miel, que también es un buen remedio terapéutico. Además, la miel es beneficiosa porque ayuda a combatir los dolores de garganta y de pecho, así como los resfriados. Disuelve numerosas obstrucciones orgánicas, es emoliente, laxante, depurativa y estimula la sudoración.

En caso de estado gripal, resfriado, dolor de garganta, congestión de pecho, obstrucciones diversas y calambres o para fluidificar la mucosidad, calentar el cuerpo y transpirar (con objeto de expulsar los microbios y las toxinas), lo aconsejable es tomar infusiones muy calientes.

Las infusiones fermentan de un día para otro, así que hay que prepararlas cada día.

Tómatela una o dos horas antes de las comidas, pero nunca durante: si la ingieres durante las comidas podrías dificultar la digestión.

Para acabar, no tomes la misma infusión durante mucho tiempo: es conveniente cambiar con frecuencia para evitar que el efecto terapéutico de la planta disminuya poco a poco. Hay muchas variedades en el mercado.

Otros contenidos del dosier: Todo lo que necesitas saber sobre la fitoterapia

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