Malos tratos: ¿Los médicos estamos preparados para diagnosticarlos?

La respuesta parece clara, a la vista de los estudios publicados hasta la fecha. Entre ellos, especialmente llamativo es el que se presentó durante la XXVIII edición del Congreso de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFYC) realizado en noviembre de 2008. En dicho estudiohabían participado 400 profesionales de 64 hospitales (una población potencial de 150.000 mujeres). En ese ámbito se diagnosticaron 350 casos de violencia (el 41% de ellos, psicológico; el 37% físico y psicológico; y un 8%, además de los anteriores, añadían el maltrato sexual). La mujer prototipo diagnosticada era la siguiente: 50 años, casada, trabaja fuera de casa, y lleva más de 6 años de maltrato al ser diagnosticada.

Pero lo más llamativo del caso, y que debería alertar sobre la posibilidad de maltrato, es que la mayoría de ellas había acudido a los centros de salud, como mínimo, un año antes del diagnóstico (la mayoría, mucho tiempo más). Casi siempre, el motivo de consulta es poco definido (dolores de cabeza, o de abdomen, que no cuadran con ningún síntoma típico; o palpitaciones, cuadros de insomnio o ansiedad, motivo por el que la mitad de ellas son tratadas con psicofármacos (tranquilizantes o antidepresivos)). Determinados cuadros de confusión, que tampoco pueden catalogarse como deterioro cognitivo (hemos de pensar que una persona joven que muestra olvidos frecuentes suele tener algún tipo de ansiedad o estrés acumulado que justifica esos olvidos). La incidencia de demencia en los jóvenes es casi nula (salvo las personas con este tipo de deterioro que ya nacieron así). También son frecuentes, en estos casos, igual que en las adolescentes, los trastornos alimentarios (anorexia y/o bulimia).

Tampoco es raro que la persona afecta de maltrato de forma mantenida haya comenzado a consumir algún tipo de tóxico para mejor sobrellevarlo. Así, tanto el posible abuso de alcohol, como el de tranquilizantes, han de ser sacados a colación durante la entrevista.

Como en la infancia, la presencia de lesiones en diferente fase de recuperación, o hematomas de diferente color (que indica un momento de aparición diferente), nos ha de hacer sospechar que la persona está siendo agredida de forma repetida.

¿Qué falla?

Seguramente la preparación del médico en este aspecto no sea la adecuada. También cabe culpar, sin duda, a la falta de tiempo en las consultas, cada vez más masificadas. Tampoco ayuda el hecho que la mujer no verbalice el maltrato. ¿El motivo? Quizás la esperanza a que sea algo pasajero; quizás el miedo a las represalias. Y es aquí donde hemos de esmerarnos los médicos a la hora de conseguir crear un ambiente adecuado para abordar el problema.

Respecto a la primera cuestión, los médicos deberíamos saber reconocer señales indicativas de un posible maltrato. Así, los síntomas que antes indicábamos, o la persistencia por parte de la persona en reclamar ayuda (pacientes polidemandantes o hiperfrecuentadoras de los centros de salud), deberían ponernos en guardia. También aquella persona que, de forma repetida, solicita visita (cita previa) y no acude. En este caso, también puede indicar una falta de disciplina e interés por parte de la persona; pero no podemos desestimar la posibilidad que exista un maltrato detrás de ese comportamiento.

Otro aspecto fundamental es conocer los recursos que ponen a nuestro abasto la sociedad a la hora de atender a una posible víctima de maltrato. Una buena y potente red social es clave para abordar el problema con buenas perspectivas de éxito.

Un adecuado ambiente para abordar el problema

Qué duda cabe que tratar el problema seriamente, sin quitarle importancia, ni bromear al respecto, ayuda. La imparcialidad también se hace imprescindible. Tanto en el abordaje de la víctima, como en la teórica entrevista con el supuesto agresor.

Respecto a la charla con la víctima, deberíamos disponer del tiempo suficiente. No abordarla de forma precipitada. Quizás éste sea el principal hándicap que nos limita a los médicos de Atención Primaria.

En el abordaje de una persona de la que sospechamos que sufre maltrato de algún tipo, solemos encontrarnos con alguien cuya mirada se muestra huidiza, distante, poco habladora, nerviosa e incómoda a la hora de consultar. Sus explicaciones, a la hora de relatar algún síntoma, pueden ser vagas, contradictorias, poco precisas…

Otro aspecto a tener en cuenta es que si viene acompañada por su pareja, cosa bastante frecuente, pues al agresor le interesa tener controlada a la víctima, deberíamos hacer salir al acompañante, y quedarnos sólo con la paciente.

Respecto al acompañante/agresor, tan sospechosa es la actitud demasiado preocupada (excesiva, incluso), como aquel individuo que entra a la consulta e ironiza sobre todo, y se muestra despreocupado por el padecimiento de su pareja. Ambas son consideradas como actitudes típicas de un maltratador en la consulta.

Hemos de preguntar en qué quiere que la ayudemos. No imponer: Si la persona no quiere hablar en este momento, hemos de dejar abierta la puerta de la consulta (en sentido figurado, por supuesto) para que vuelva cuando y como ella crea necesario. Aparte, claro está, de permitir el relato completo, e ir subrayando lo que espera la víctima de la entrevista. Una cosa a dejar claro desde el principio es que, independientemente que deje o no a su pareja, vamos a ayudarla.

La víctima, además, ha de constatar que no está sola, y que la violencia no la genera ella, y, por tanto, tampoco la merece. No deberíamos minimizar la importancia de la situación; pero tampoco tomar partido ni culpabilizar a nadie. Es importante que, llegados a este punto, le preguntemos a la víctima lo que espera de nuestra entrevista (“¿En qué puedo ayudarle?”).

Cinco son los temas inexcusables a tratar durante la entrevista, una vez se ha hecho patente la existencia de un maltrato. Estos cinco temas son: La existencia de ideación suicida; si la persona ha padecido agresiones sexuales (o violación); el riesgo de homicidio (luego veremos los indicadores que sugieren esta posibilidad); el consumo abusivo de alguna sustancia (alcohol o tranquilizantes, tanto por parte de agresor como del agredido); y la posibilidad de existencia de maltrato hacia los hijos.

Debemos ponernos a su disposición; pero también hacerle llegar los teléfonos y direcciones de correo (electrónico o no) de los diferentes Servicios Sociales habilitados a tal efecto. Entre ellos, quizás el primero a consultar sería, en nuestro país, el teléfono del Instituto de la Mujer (disponible 24 horas al día): 900-191-010; o el del Servicio de Atención a Mujeres Maltratadas (también 24 horas cada día): 900-100-009.

Priorizar la seguridad de la víctima ante determinadas circunstancias

Existen una serie de condiciones, consideradas situaciones de riesgo de muerte violenta, ante las que deberíamos preparar a la mujer por si ha de huir de forma precipitada. Estas condiciones son: Que la cantidad y calidad de las agresiones sea cada vez más intensa; o que existan amenazas de muerte, o incluso intentos de homicidio (agresión con arma contundente o blanca). El proceso de separación de un agresor es un momento típico de intento severo de agresión (muchos de los casos conocidos de muertes por causa machista se han producido durante este período). La orden de alejamiento debería ser eficaz, en este caso; pero lo cierto es que se incumple un día sí y otro también.

La importancia de enfermería en la detección de casos de malos tratos

Unas jornadas de enfermería realizadas hace unos años (concretamente, las IX Jornadas Contra la Violencia de Género. Un compromiso social de la enfermería en España) presentaron los datos de un estudio pionero, que reflejaban que, tras una correcta formación de cara a la detección de malos tratos, el estamento de enfermería permitiría diagnosticar hasta cuatro veces más estos casos. El objetivo ha de ser, a la vista de los resultados de dicho estudio, potenciar la capacidad de detección de situaciones de riesgo de violencia, tanto infantil, como de género. Algunas comunidades autónomas (Valencia a la cabeza) ya llevan años trabajando en ello. Veremos los resultados.

Otros contenidos del dosier: Malos tratos y violencia en el ámbito de la familia

Comentarios

Artículos destacados

¿Quién puede acceder al historial clínico?
¿Quién puede acceder al historial clínico?

La gestión de los datos médicos supone, al mismo tiempo, un desafío y una poderosa herramienta en la sanidad actual. La...

Consultas médicas online: ¿es posible?
¿Miedo a ir al médico?
Cómo aceptar el dolor crónico
¿Qué es la TRH?
¿Sufres alergia?

Estornudas, te sientes cansado/a, te hablan de bronquitis, de traqueítis… ¿Y si tuvieras alergia?

Hacer otros Test