¿Por qué tenemos fiebre cuando estamos enfermos?

El termómetro es el instrumento insignia de nuestro botiquín. Él nos responderá, en menos de un minuto, la fatídica pregunta de… ¿Estoy enfermo… o no? De hecho, es la primera pregunta que nos hace el médico de cabecera cuando acudimos a la consulta: ¿Tienes fiebre? Y es que la fiebre es un síntoma implacable… Tanto para los médicos como para nosotros, ya que significa que estamos… ¡enfermos!

Fiebre, una señal provocada por el cerebro

¿Por qué tenemos fiebre cuando estamos enfermos? Todo depende de una glándula situada en nuestro cerebro, el hipotálamo. “Es una especie de termostato que se encarga de regular la temperatura de nuestro cuerpo”, explica el profesor Jean-Paul Stahl, encargado del servicio de infectología del hospital universitario de Grenoble. En circunstancias normales, este “termostato hipotalámico” mantiene la temperatura corporal en un punto de equilibrio, alrededor de los 37 ºC. “Entre los 37 y los 37,5 grados es fluctuante”, precisa el especialista. “Esta temperatura puede variar a lo largo del día: suele ser más baja por la mañana y más alta por la noche. La temperatura corporal también puede fluctuar en función del estado hormonal, sobre todo en las mujeres, o de las hormonas tiroidinas”. Y también pueden sucederse variaciones psicológicas, pero hasta cierto punto.

¿Cómo se activa la fiebre? 

Pasados los 38 ºC ya podemos hablar de fiebre, o de “pirexia”. Es el término que se utiliza en jerga médica para describir este aumento de temperatura corporal. Es la señal que indica que estamos “enfermos” y que nuestro organismo está a punto de combatir un cuerpo extraño… “La fiebre es una reacción a una agresión, sea cual sea… Lo más habitual es que se trate de una agresión de naturaleza infecciosa, como una bacteria o un virus… Es, al fin y al cabo, la consecuencia de una activación de nuestro sistema inmunitario”, explica el profesor jean-Paul Stahl.

Cuando un agente patógeno se introduce en nuestro organismo, las células de defensa lo detectan y producen sustancias llamadas pirógenas, es decir, sustancias capaces de hacer subir la temperatura de nuestro cuerpo: se trata de “citosinas”. Estas famosas citosinas avisan al hipotálamo, la glándula ubicada en nuestro cerebro y le envían un mensaje muy claro: debe aumentar el nivel del “termostato hipotalámico”. ¿El objetivo? Producir calor corporal para ayudar al sistema inmunitario a luchar contra el agente agresor.

Mecanismos de defensa fisiológicos

Se trata de una serie de adaptaciones fisiológicas orquestadas por el hipotálamo y que tienen como objetivo aumentar el calor corporal. La glándula envía un mensaje a los músculos: “Contraeros para así producir más energía y, por lo tanto, ¡más calor!”. Tal vez ahora entiendas por qué a veces cuando tienes fiebre también tienes rampas o dolores musculares…

El hipotálamo también orquesta una vasoconstricción. Este mecanismo fisiológico corresponde a una disminución del tamaño de los vasos sanguíneos a nivel de las extremidades del cuerpo. Como consecuencia, se reduce la circulación sanguínea para perder menos calor.

El bello corporal también puede entrar en juego: su función es protegernos del frío. Y, cuando tenemos frío, se erizan. Es la famosa “piloerección”, más conocida como “piel de gallina”. “Todos estos fenómenos son mecanismos de defensa fisiológicos”, recuerda el profesor Jean-Paul Stahl. Los escalofríos, la sensación de tembleque (debido a la contracción de los músculos) es algo habitual cuando tenemos fiebre… No hay que alarmarse… ¡Sino todo lo contrario! Es la señal de que nuestro sistema inmunitario funciona a pleno rendimiento…

¿Para qué sirve la fiebre?

¿El aumento de temperatura corporal realmente sirve para combatir las bacterias o los virus? No está demostrado… Básicamente es la señal que indica que el sistema inmunitario se ha activado, además de un mecanismo de defensa.

Sin embargo, la fiebre tiene la ventaja de ser un síntoma muy fácil de detectar. “Es una señal de alerta que significa algo no va bien, ¡intenta averiguar por qué!”. Además, también es el mejor indicador de la evolución de una infección”, subraya el profesor Jean-Paul Stahl, encargado del servicio de infectiología del hospital universitario de Grenoble. “Por estos motivos, y también porque la fiebre se soporta bastante bien, es posible que no se identifiquen otros síntomas y no pueda establecerse un diagnóstico médico, por lo que se desaconseja recurrir siempre a medicamentos antipiréticos (medicamentos que se utilizan para tratar la fiebre)”. Así, no se alterará el diagnóstico ni el seguimiento de la evolución de la enfermedad. Un aumento repentino de la temperatura corporal indica que estamos enfermos, por lo que cuando el cuerpo recupere la temperatura habitual significa que ya estamos curados.

¿Qué hacer si tiengo fiebre?

Si tienes fiebre alta, no te preocupes (en caso de un adulto)

Una fiebre alta no tiene por qué ser síntoma de una enfermedad grave. “Algunas enfermedades virales provocan fiebres altas y, sin embargo, no son graves. Sin embargo, sí existen enfermedades graves que provocan un poco de fiebre”, explica el profesor Jean-Paul Stahl.

Otros síntomas a tener en cuenta

“La fiebre es una reacción a una agresión benigna o grave. Lo que debe alertarnos es la presencia de otros síntomas:“¿El corazón funciona como debe? ¿Y la respiración? ¿Y el estado de conciencia? Se trata de otros síntomas, tal vez menos evidentes pero seguramente más importantes. Ante la presencia de estos síntomas, acude al médico”, advierte el especialista.

¿Cuándo debo acudir al médico por fiebre?

  • Cuando la temperatura pasa de los 40°C.
  • Si presentas otros síntomas más preocupantes, como problemas de corazón (problemas del ritmo cardíaco), de respiración, de alteración del estado de conciencia…
  • Si tienes fiebre durante más de tres días consecutivos.
  • Estas recomendaciones están dirigidas a adultos que gozan de un buen estado de salud física. Si se trata de niños de entre 0 y 5 años o de personas de avanzada edad que tienen fiebre, aunque sea moderada, se recomienda acudir al médico de inmediato.

C. Delafontaine

Fuentes:

Entrevista al profesor Jean-Paul Stahl, encargado del servicio de infectiología del hospital universitario de Grenoble.

"La fièvre de l’enfant peut être mieux gérée" Unité 953 Inserm/Université Paris 11 - Paris Sud/Université Paris Descartes, Recherche épidémiologique en santé périnatale et santé des femmes et des enfants, Maternité de Port-Royal, Paris 

Otros contenidos del dosier: El funcionamiento del cuerpo humano

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