Cómo la tecnología está cambiando nuestro cuerpo

Uno de los indicadores más evidentes de esta transformación tecnológica podría estar en nuestras manos. Diferentes estudios han señalado que los hombres nacidos a finales del s. XX –o millennials– tienen manos significativamente más débiles que las generaciones anteriores. Uno de estos trabajos, realizado en Carolina del Norte, reveló que los hombres de 20 a 34 años son capaces de aplicar, de media, 44 kilos de fuerza al agarrar con su mano derecha. En 1985 un grupo de la misma edad ejercía una fuerza de 10 kg más.

Los investigadores explican que la causa principal se encuentra en la reducción de trabajos manuales, mayoritarios en décadas anteriores, en detrimento de oficios en los que máquinas o dispositivos electrónicos tienen más protagonismo.

Estos hallazgos coinciden con los resultados de estudios similares, en adultos y jóvenes. En 2013 un estudio realizado con menores en 28 países descubrió que los niños de hoy están en peor forma física que hace 30 años. Concretamente, necesitan 90 segundos más, de media, para recorrer un kilómetro y medio de lo que invertían hace tres décadas. Asimismo, la aptitud aeróbica en la infancia habría disminuido en un 5% respecto a 1975. Los investigadores señalan a la mala alimentación y al sedentarismo derivado de la dependencia de dispositivos electrónicos como principales causas de esta regresión.

Internet como un segundo cerebro

Además de nuestro cuerpo, la tecnología también está cambiando la forma en la que utilizamos nuestra mente. Un estudio titulado "El efecto de Google", firmado por investigadores de la Universidad de Columbia, descubrió que Internet se está convirtiendo en un banco de memoria personal, en lugar de un simple recurso de información. Esto implica que cada vez somos mejores –y más rápidos- a la hora de recordar dónde y cómo encontrar la información, pero menos capacitados para su memorización.

En este sentido, el departamento de neurociencia de la Universidad de UCLA realizó un estudio sobre la actividad neuronal en un grupo de adultos por encima de 55 años, de los que sólo la mitad manejaba habitualmente Internet. Se monitorizó su actividad neuronal mediante resonancias magnéticas y los investigadores descubrieron que los internautas desarrollaban el doble de actividad neuronal durante las búsquedas online.

Sin embargo, esta nueva utilización de la capacidad cerebral tiene un precio. En diversos estudios realizados entre docentes de la Unión Europea, Rusia y Estados Unidos, los profesores advierten un empobrecimiento en las capacidades de atención y memorización de las nuevas generaciones. Una encuesta del Centro de Investigación Pew de Washington con 2.500 profesores señaló que el 87% piensa que las nuevas tecnologías están creando una generación que se distrae fácilmente y tiene una capacidad de atención más breve.

La tendencia parece avanzar hacia el procesamiento de información en ráfagas; de manera rápida con contenidos breves, lo que supone una importante modificación de la actividad cerebral con respecto a décadas anteriores.

Impacto en el sistema inmune                               

La dependencia tecnológica también se refleja en la medicina. Algunos especialistas aventuran la hipótesis de que la dependencia de los fármacos podría estar debilitando nuestros sistemas inmunes. Diversas instituciones, como la Organización Mundial de la Salud, han señalado un importante aumento de casos de alergias, especialmente alimentarias, en las nuevas generaciones, concentrado en mayor medida en la población de Occidente.

Aunque no hay consenso científico sobre las causas, una corriente de alergólogos sugiere que este repunte podría estar causado –involuntariamente- por los avances la medicina moderna. Esta hipótesis no supone una crítica de dichos avances;  simplemente señala un posible efecto secundario. De esta forma, los ambientes cada vez más higiénicos en los que viven los niños y el uso generalizado de los medicamentos, que protegen de forma artificial el sistema inmune, estarían impidiendo que éste se fortalezca por sí mismo.

Fuentes:

  • ‘Comparative study of millennials' (age 20-34 years) grip and lateral pinch with the norms’, E. Fain, Universidad Winston-Salem State.
  • ‘Estudio Prospectivo de Epidemiología Rural Urbana (PURE)’, varios autores.
  • ‘Google Effects on Memory: Cognitive Consequences of Having Information at Our Fingertips’. Betsy Sparrow, Universidad de Columbia.
  • ‘Physical activity of children: a global matrix of grades comparing 15 countries’, Instituto de Investigación del Hospital infantil de Eastern Ontario, Canada.
  • ‘Your Brain on Google: Patterns of Cerebral Activation during Internet Searching’, Gary Small, Universidad de UCLA.
  • ‘How Teens Do Research in the Digital World, Kristen Purcell’, Centro de Investigación PEW.
  • ‘Libro blanco de las alergias’, Organización Mundial de Alergia.
  • ‘Hygiene Hypothesis and Autoimmune Diseases’, Graham A. W. Rook, Universidad de Londres.

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