¿Podemos hacer deporte cuando nos sube la tensión?

Si practicas un ejercicio regularmente, la tensión va a bajar por lo menos «1 punto», tanto por arriba como por abajo. Por ejemplo, una tensión de 16-10 puede bajar hasta 15-9. De hecho, practicar ejercicio regularmente es bueno para todo el organismo, es un entrenamiento: acostumbras al corazón a contraerse mejor. Si te quedas sin aliento al mínimo esfuerzo, al cabo de algunos meses de ejercicio físico verás que todo ha cambiado y que ya respiras mejor.

¿Cuáles son los beneficios?

Un corazón mejor entrenado va a latir más despacio que antes (tu pulso será más lento) al realizar el mismo esfuerzo. Además, tus músculos entrenados tardan más en cansarse. Así que te sentirás más en forma, menos cansado a la hora de enfrentar el día a día, y los esfuerzos que realices te parecerán menos importantes. Asimismo, está demostrado que con el entrenamiento las arterias coronarias se dilatan mejor. Y al disponer de sangre con mayor facilidad, el corazón funciona mejor.

Además de los beneficios para el corazón y la tensión, el ejercicio físico conlleva otras consecuencias positivas: la tasa de colesterol malo (en jerga médica, colesterol LDL, suele disminuir.

Por lo tanto, la práctica de ejercicio físico solo comporta beneficios, ¡tengas o no problemas de tensión! Sin embargo, si no estás acostumbrado a practicar un deporte, debes comprobar cuál es la resistencia de tu corazón ante un esfuerzo para poder evitar accidentes. Después de los cuarenta o si padeces problemas cardíacos, es conveniente visitar al cardiólogo para pasar un test de aptitud. Este test incluye un electrocardiograma y una prueba de esfuerzo. Esta última evalúa la capacidad que tiene el corazón para responder a un esfuerzo. Si nunca has hecho deporte, es mucho mejor empezar de forma progresiva. Deja de lado el espíritu competitivo, es más perjudicial que útil. No te equivoques de objetivo: se trata de practicar un deporte por placer y salud, no para ganar.

¿Qué actividad elegir?

Cualquier actividad de resistencia está indicada; son las que contribuyen a bajar la tensión: caminar, hacer bicicleta, esquí de fondo, footing, natación y gimnasia moderada para mantener la flexibilidad. Para que haya un cambio notorio, lo aconsejable es practicar ejercicio 3 veces por semana (incluso más si te apetece) durante al menos 30 minutos, pero a tu ritmo, no es necesario hacerlo de una vez. Evita la respiración entrecortada: tienes que poder decir de 5 a 6 palabras durante todo el tiempo que dure el esfuerzo. Si te falta el aire, cuidado: detente inmediatamente, porque has llegado a un umbral que puede resultar peligroso. No olvides realizar un calentamiento, usar ropa adecuada, comer lo suficiente y beber mucho, antes y después del esfuerzo.

Dr. E. Zinski

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