Trasplante de riñón: donante vivo

Los trasplantes de riñón, practicados antes de comenzar el tratamiento con diálisis obtienen mejores resultados. Pero incluir a pacientes en la lista, antes de ser sometidos a diálisis no es éticamente aceptable, ya que los pacientes con mayor tiempo en diálisis deberían trasplantarse antes. Con esta modalidad de donación no se vulnera ningún derecho porque el receptor aporta su donante. Además, su utilización se justifica, por la escasez de órganos de cadáver en relación con la demanda. La utilización de riñones de un donante vivo ofrece indudables ventajas; el órgano que se va a trasplantar, es el mejor posible, porque el donante ha sido estudiado meticulosamente desde el punto de vista clínico y sería descartado ante el menor problema.

Por otro lado, el procedimiento quirúrgico, electivo y programado, evita todo sufrimiento al órgano a trasplantar y deja en prácticamente inexistente el periodo de isquemia fría. Con un riesgo relativamente bajo para el donante aunque no existe el riesgo “0”. El periodo medio que cabe esperar que funcione un riñón trasplantado de donante fallecido cadáver es  de 10,2 años mientras que un riñón de donante vivo cabe esperar que funcione como media 16,1 años e incluso más. Hermanos, padres, primos, tíos y otros parientes consanguíneos son, en general, los parentescos más frecuentemente utilizados.

Cirugía del trasplante de riñón

El cirujano coloca el nuevo riñón dentro de la parte baja del abdomen. Se conectan la arteria y la vena del nuevo riñón a la arteria y la vena en la pelvis. La sangre circula a través del nuevo riñón, el cual produce orina exactamente como lo hacían sus propios riñones cuando estaban sanos. Luego se conecta a la vejiga el conducto que transporta la orina (uretra). Los riñones propios se dejan en el lugar, a menos que estén causando hipertensión arterial, infecciones o que sean demasiado grandes para su cuerpo.

La cirugía de trasplante de riñón tarda aproximadamente 3 horas.

Pronóstico del trasplante de riñón

Casi todos los pacientes mejoran su  calidad de vida después del trasplante. Para aquellas personas que reciben un órgano bastante compatible, hasta el 90% aún están vivos después de un año y más del 70% aún están vivos después de 5 años. Aquéllos que reciben un riñón de un donante vivo emparentado tienen mejor pronóstico que los que lo reciben de un donante fallecido.

Las personas que reciben un riñón trasplantado pueden rechazar el nuevo órgano. Esto significa que su sistema inmunitario toma al nuevo riñón como una sustancia extraña y trata de destruirla. Para evitar esto los pacientes tienen que tomar medicamentos inmunosupresores de por vida.

Aunque el tratamiento ayuda a prevenir el rechazo al órgano, también pone a los pacientes en mayor riesgo de infección y cáncer, por  lo que se requiere un control minucioso  por parte del médico.

Dr. José Manuel Marín

Otros contenidos del dosier: Trasplante de riñón

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