Peritonitis

Causas

La peritonitis es casi siempre consecuencia de la afectación de un órgano situado en el abdomen (p. ej., el apéndice, que es uno de los casos más frecuentes). Generalmente se presenta de forma brusca, tanto si se debe a la infección de una víscera sólida, como si está causada por la perforación de una víscera hueca (como el intestino).
Una peritonitis puede extenderse a todo el abdomen o permanecer localizada. En este último caso, la infección da lugar a la formación de adherencias que dividen la cavidad del peritoneo, lo que impide su propagación.

Síntomas

La peritonitis se caracteriza por dolor intenso en el abdomen, vómitos y detención de la emisión de heces y gases. El paciente está febril, decaído, angustiado y pálido. En algunos casos, el pulso se acelera. La pared del abdomen aparece dura y dolorosa. En caso de peritonitis localizada, el foco del dolor depende del órgano causal (por ejemplo, abajo y a la derecha del abdomen, si es la complicación propia de una apendicitis).

Tratamiento

La peritonitis aguda generalizada requiere hospitalización urgente en un servicio de cirugía. Se coloca una perfusión intravenosa al paciente para compensar las pérdidas de líquidos. La intervención quirúrgica tiene como objetivo, por una parte, curar la causa de la peritonitis (sutura para cerrar una úlcera perforada o extirpación del apéndice, p. ej.) y, por otra, limpiar la cavidad abdominal y colocar un drenaje, destinado a evacuar sangre o pus. Esta operación se completa con la administración de fármacos (antibióticos). La hospitalización suele tener una duración de 8 a 15 días.
El tratamiento de la peritonitis localizada es el mismo que se aplica en los casos generalizados. No obstante, si se ha formado un absceso de pus y material inflamatorio, es preferible administrar antibióticos de forma intensiva, para «enfriar» el proceso. Se programará la intervención quirúrgica algunos meses más tarde, una vez terminada la fase aguda de la inflamación.

Convalecencia de la apendicitis

No se ha establecido una duración estándar para la convalecencia de la apendicitis. Por regla general, una semana después de haber vuelto al domicilio, los dolores de la cicatriz desaparecen. La fatiga relacionada con la intervención quirúrgica se disipa de forma progresiva. Durante la convalecencia, el paciente no debe permanecer en cama. Al cabo de 3 semanas de la operación, es posible volver a realizar un trabajo sedentario. Si no surgen complicaciones, los esfuerzos físicos importantes y las actividades deportivas pueden retomarse 2 o 3 meses después de la intervención.

Dificultades del diagnóstico

En algunas ocasiones, resulta muy difícil diagnosticar una apendicitis o una peritonitis, ya que el paciente no presenta el conjunto de síntomas característicos. El riesgo radica en retrasar una intervención quirúrgica necesaria o en realizar una intervención inútil. En este caso, la decisión se basa en los conocimientos y en la experiencia de los profesionales. En caso de duda, el paciente permanece en observación en un medio quirúrgico y se repiten las exploraciones periódicamente.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades digestivas y renales

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