Gripe

La gripe suele ser benigna, pero cada 10 o 15 años aparece una epidemia mucho más grave. Una de las más importantes fue la gripe de 1918, que produjo más de 20 millones de muertes en Europa. Existe una vacuna eficaz, especialmente necesaria para los ancianos.

Síntomas

La gripe se manifiesta por fiebre y dolores musculares, que duran de 7 a 10 días y desaparecen espontáneamente. La fiebre es elevada, hasta 40 °C. Estos síntomas, relativamente comunes, son los mismos para numerosas enfermedades infecciosas, víricas o bacterianas. Corresponden a lo que se denomina estado gripal.
La nariz empieza a gotear como en un resfriado; aparece dolor en la garganta, como durante una amigdalitis; el paciente suele toser y emitir esputos, ya que el virus produce una inflamación de la tráquea y de los bronquios (bronquitis). Pero estos signos respiratorios suelen ser discretos o, incluso, inexistentes. Las formas graves aparecen durante algunas epidemias. Afectan al pulmón y provocan una insuficiencia respiratoria que a veces es mortal, incluso en personas jóvenes y sanas. La enfermedad puede revestir un carácter de gravedad en ancianos y en personas que sufren bronquitis crónica o insuficiencia cardíaca.

Vacuna

La vacuna antigripal se prepara a partir de virus gripal inactivado.
Se adapta cada año a las nuevas cepas del germen que hacen su aparición. La vacuna no proporciona una protección total, pero es muy eficaz en el 60-70 % de los casos. Sin embargo, no protege de un año para otro, por lo que hay que revacunar cada año. Se aconseja vacunar en otoño, antes del invierno, cuando la gripe es más frecuente.

Tratamiento

No existe un tratamiento específico para la gripe. Los antibióticos sólo sirven para tratar las sobreinfecciones bacterianas: por ejemplo, para combatir una bronquitis que se declara después de la gripe. Tampoco tienen ningún efecto sobre los virus, es decir, contra la propia enfermedad. Por lo tanto, no deben prescribirse sistemáticamente.
La gripe requiere guardar reposo en la cama, en una habitación cálida y bien aireada. Los analgésicos y antitérmicos son útiles para luchar contra los dolores y la fiebre. Beber líquidos calientes es beneficioso en caso de irritación de la garganta y las inhalaciones tienen un efecto favorable sobre la irritación de la
nariz y de las vías respiratorias.
Los ancianos o las personas afectadas por una enfermedad cardíaca o pulmonar, debido a su mayor fragilidad, deben consultar pronto con el médico.
Recientemente, se ha comercializado un nuevo medicamento antivírico que parece actuar directamente sobre el virus de la gripe.
Tiene el inconveniente de que su precio es altísimo y, al parecer, su eficacia es muy discutida. Debe empezar a administrarse desde el primer momento de la infección y evita, en parte, la enfermedad. Si la infección ya se ha producido, este medicamento puede acortar algunos días la duración de los síntomas.

Tipos de virus

Existen tres grandes tipos de virus de la gripe: A, B y C. Los virus A y B son muy inestables. Cada año surgen nuevas cepas en el mundo, que pueden originar una nueva epidemia. Las cepas son bautizadas con el nombre del país donde hacen su aparición: virus de Hong Kong, virus de Singapur o virus de la gripe española.
El virus C produce casos menos graves y no da lugar a epidemias.

El precio de la gripe

En la mayoría de los países, cada año se producen epidemias de gripe en los meses de otoño e invierno.
Esta infección supone un gasto muy importante para cualquier sistema sanitario: el gasto en farmacia, la inversión en personal para atender a los enfermos, la pérdida de jornadas laborales y los gastos de prevención mediante la vacunación sistémica de los grupos de riesgo.
Es especialmente grave el gasto en prescripción farmacéutica, sobre todo porque, en la mayor parte de los casos, se trata de medicamentos con una eficacia mínima o nula para tratar una infección que remite en algunos días con tratamiento sintomático.

¿Quién debe vacunarse?

La vacuna se recomienda a los ancianos, ya que la gripe puede dar lugar a complicaciones pulmonares graves. Está particularmente indicada en los ancianos que viven en colectividad (asilo, residencia, hospital), debido al riesgo de epidemia.
La vacuna también se recomienda a las personas que padecen trastornos respiratorios o cardiovasculares.
Asimismo, se aconseja a todos los que quieren evitar estar inmovilizados durante varios días por una gripe. Es el caso de los trabajadores autónomos, los artesanos y los comerciantes.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades infecciosas

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