Epilepsia

Cualquier persona puede sufrir una crisis de epilepsia una vez en la vida. Se trata de una activación exagerada y pasajera de una zona de la corteza cerebral. No obstante, el término epilepsia sólo se emplea para designar los casos en los que las crisis se repiten durante meses o años.
La epilepsia puede ser producida por un tumor cerebral o por una agresión al cerebro de origen tóxico (debida a la ingestión de algunos medicamentos), metabólico (debida, p. ej., a una concentración anormalmente baja de glucosa en la sangre) o infeccioso. En algunos casos, no puede determinarse la causa.

Formas

Se distingue entre epilepsias generalizadas y epilepsias parciales.
En las primeras, la descarga se produce en toda la corteza cerebral; en las segundas, en cambio, sólo se produce en una parte.
Epilepsias generalizadas. Es tas activaciones bruscas de la corteza cerebral están representadas por el gran mal y el petit mal:
Gran mal. Consiste en una crisis marcada por la pérdida total de la conciencia, de forma brusca y con convulsiones que duran entre 5 y 10 minutos. Este episodio viene precedido por un grito gutural y una caída, en la cual el paciente puede lastimarse. Se presentan, entonces, tres fases sucesivas bien diferenciadas: la fase tónica, marcada por una contracción intensa de todo el cuerpo (durante esta fase el paciente puede morderse la lengua); la fase clónica, durante la cual el cuerpo es sacudido por bruscas convulsiones, y la fase resolutiva, que se caracteriza por una respiración ruidosa y, en ocasiones, una pérdida involuntaria de orina. El paciente no conserva ningún recuerdo de esta crisis; sólo interrogando a las personas que han estado presentes puede reconstruirse el episodio.
Petit mal. Es la forma más corriente de epilepsia en el niño y el adolescente. Existen dos tipos de categorías: – La primera –las llamadas ausencias– empieza, generalmente, entre los 4 y los 6 años, y puede preceder una crisis de gran mal (en el 40 % de los casos, aproximadamente). El niño pierde la conciencia durante unos 30 segundos: no responde a las preguntas, tiene la mirada perdida y detiene toda su actividad. En algunas ocasiones, la crisis pasa inadvertida.
– La segunda –el petit mal llamado mioclónico– es mucho más infrecuente y se manifiesta entre los 13 y los 20 años. Esta forma de epilepsia aparece por la mañana, al despertarse, y se caracteriza por sacudidas musculares bruscas, que agitan, sobre todo, los brazos.

Epilepsias parciales. pueden ser de dos tipos:

Epilepsias simples. No existe trastorno de la conciencia y la crisis varía según la parte de la corteza cerebral afectada: contracciones musculares repetidas y limitadas a una parte del cuerpo (brazo, pierna o cara), hormigueos o alucinaciones.
Epilepsias complejas. Se caracterizan por trastornos de la conciencia que el paciente no recuerda. Se asocian, con frecuencia con otros trastornos, como gritos o una actividad automática (movimientos de masticación). Algunos pacientes experimentan una sensación de miedo o de angustia.

Tratamiento

Tratamiento de la crisis. La crisis de gran mal obliga a los testigos a tomar medidas de protección para que el paciente no se lesione (se coloca tumbado en el suelo, en la posición lateral de seguridad;
Tratamiento de fondo. Consiste en la administración de medicamentos antiepilépticos por vía oral.
Existen diferentes categorías de medicamentos, según el tipo de síntoma que hay que tratar. Sólo se recurre a este tratamiento cuando el paciente ya ha presentado, como mínimo, dos crisis de epilepsia.
Estos medicamentos evitan nuevas crisis y deben tomarse todos los días, a la misma hora y sin interrupción. El médico es el único que puede decidir que se interrumpa el tratamiento. Hay que observar unas normas rigurosas de comportamiento y alimentación: ritmo de vida regular, sueño suficiente y alimentación equilibrada (hay que evitar el consumo de alcohol, café, té y tabaco). La actividad profesional con horarios aleatorios es poco recomendable.
Existe un tratamiento quirúrgico para la epilepsia, que consiste en extirpar la zona del cerebro responsable del trastorno. Se reserva para los casos más graves (personas que han sufrido 25 crisis o más al día), rebeldes a cualquier tratamiento farmacológico.

Evolución

Depende, sobre todo, de la causa, de la frecuencia de las crisis y del tipo. Los epilépticos llevan una vida casi normal, si toman los medicamentos correctamente. No obstante, la enfermedad repercute sobre la vida privada y profesional de la persona, que no puede ejercer cualquier oficio (p. ej., conducir vehículos pesados o de transporte colectivo, o trabajar en altura). La epilepsia puede desaparecer con el tratamiento. Cuando una persona no ha sufrido ninguna crisis durante 3 años, el tratamiento se interrumpe de forma progresiva. No obstante, las crisis pueden reaparecer en el 50 % de los casos, aproximadamente.

Algunas normas

En los casos de epilepsia asociada a la luz (epilepsia fotosensible), el paciente debe respetar la distancia mínima entre la pantalla y sus ojos cuando mira la televisión, trabaja ante un ordenador o se divierte con videojuegos. También debe iluminar suficientemente la habitación en la que se encuentra. Por otro lado, algunos deportes están especialmente contraindicados para los epilépticos, ya que las crisis podrían producirse durante la práctica y poner su vida en peligro: es el caso del submarinismo, el alpinismo, la aviación y el paracaidismo, entre otros.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades neurológicas

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