Tratamiento de la bulimia

El internamiento hospitalario estaría indicado sólo en los siguientes cuatro casos:

– Si la gravedad del trastorno hace que un tratamiento en un ambulatorio resulte insuficiente.
– Dependencia grave de medicamentos, alcohol y/o drogas.
– Dificultades extremas para romper el círculo vicioso entre episodios bulímicos y vómitos.
– Fracaso repetido del tratamiento ambulatorio.

Objetivos del tratamiento

El objetivo del tratamiento es normalizar la dieta y los hábitos alimentarios, regular el peso y resolver los problemas psicológicos, familiares o sociales.
Normalizar la dieta. Se inicia una dieta equilibrada y variada haciendo a la paciente responsable de ella desde el primer día. Se deben hacer todas las comidas, procurando comer despacio y masticando bien.
No acumular alimentos en casa. Se debe advertir que el deseo de hacer comilonas puede durar varios meses.
Estabilizar el peso. No deben pesarse más de una vez por semana. Darse cuenta de que son capaces de controlar su peso con una dieta armónica les eleva el estado de ánimo y la autoestima, lo que supone un buen refuerzo positivo.
Normalizar el organismo. Se debe abandonar el consumo de drogas o alcohol, así
como el uso de diuréticos y laxantes, ya que provocan deshidratación e importantes disminuciones en los niveles de potasio, cloro, etc.
Atender los aspectos psicológicos del cuadro. Se puede aplicar terapia individual, grupal o familiar. El modelo cognitivo-conductual es el más aceptado en el tratamiento de la bulimia.
El hecho de que controlen sus dietas, el peso se estabilice y no vomiten hace que recuperen su confianza. De todas formas hay que ayudar con antidepresivos.
Mejorar el nivel de relaciones. La familia debe mentalizarse en su papel de coterapeuta. Los grupos de padres o grupos mixtos de pacientes y familiares suelen tener una función positiva.
La dinámica de atracones y vómitos puede tener consecuencias sociales de retraimiento progresivo, por lo que se han de fomentar las relaciones interpersonales.
Reaprendizaje. Deben volver a aprender respuestas ante el estrés o las situaciones que generan ansiedad. Hay que identificar los factores estresantes que actúan como desencadenantes o como factores de mantenimiento y anticiparse a los problemas para prevenir situaciones de riesgo.

Señales diagnósticas de la bulimia

-Episodios repetitivos de ingestión compulsiva de alimentos. No hay placer de comer normal. No se saborean los alimentos.
-Sensación de descontrol y de culpa en relación a las comidas voraces.
-Episodios frecuentes de vómitos, utilización de laxantes y diuréticos, ayunos y exagerada actividad física después de las comidas.
-Se observa una media estadística de dos episodios de ingestión voraz a la semana como mínimo durante tres meses.
-Preocupación obsesiva por la silueta y el peso.

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