Los fluidificantes bronquiales

Las secreciones bronquiales están formadas por un 95% de agua y un 5% de materias sólidas (mucosidad). Los fluidificantes bronquiales, también denominados mucolíticos, actúan en los componentes de la mucosidad, restablecen su elasticidad y su viscosidad y aumentan los movimientos de los cilios bronquiales, necesarios para extraer microbios y residuos de las vías respiratorias.

Normas de buen uso

Los fluidificantes bronquiales están  indicados en el tratamiento de las afecciones bronquiales, cuando una mucosidad espesa obstruye las vías respiratorias. No obstante, su uso no debe ser sistemático: muchas veces una simple humectación (instilación nasal o gárgaras con una solución salina) puede bastar para drenar las secreciones. Además, estos medicamentos se utilizan cuando la persona es capaz de expulsar la flema al toser (o con ayuda de sesiones de fisioterapia respiratoria). En caso contrario, el tratamiento podría provocar una obstrucción bronquial.

Los fluidificantes bronquiales no deben confundirse con los antitusivos indicados para la tos seca. Por ello, se recomienda comprobar la composición del medicamento y evitar los productos que combinen principios activos antitusivos y fluidificantes bronquiales. En caso de duda, pide consejo a tu farmacéutico. Por otra parte, es importante que no te automediques de manera prolongada y, ante una tos productiva persistente, consulta a tu médico. Una congestión respiratoria puede complicarse rápidamente debido a una infección viral o bacteriana como la bronquiolitis del lactante, neumopatía del adulto…

Tipos de fluidificantes

Los fluidificantes bronquiales se presentan en forma de jarabe, soluciones bebibles, comprimidos, granulados, inyecciones o aerosoles (estos dos últimos se utilizan en las patologías graves). Son la bromhexina, la acetilcisteína, la carbocisteína, la letosteína, el ambroxol y el mesna. El éxito de estos fármacos se demuestra en su desarrollo en el mercado, en particular, en las personas fumadores. Se utilizan en caso de afecciones bronquiales pasajeras o crónicas. Están contraindicados en caso de úlcera gástrica (pueden causar dolores gástricos), al principio del embarazo o durante la lactancia y los pacientes  asmáticos deben utilizarlos con precaución y únicamente con receta médica.

Tratamiento coadyuvante: los expectorantes

Existen muchos otros fármacos que actúan en las secreciones bronquiales y que se suelen consumir sin receta médica, aunque su eficacia no ha sido demostrada. Tienen a la vez propiedades fluidificantes bronquiales, antitusivas y, a veces, incluso antibacterianas, lo que hace que su uso resulte complejo. Están compuestos por extractos de plantas, aceites esenciales a base de tomillo o lavanda, o de soluciones salinas como el cloruro de amonio o el benzoato de sodio o alcoholes orgánicos. Algunos principios activos (derivados terpénicos, paracetamol, fenobarbital, belladona…) presentan efectos secundarios que debes tener en cuenta. Pide siempre consejo a tu farmacéutico.

C. Manicot

Nota: para referirnos a cada fármaco utilizamos su Denominación Común Internacional (DCI) y no sus nombres comerciales (varios laboratorios pueden comercializar una misma molécula química bajo diferentes nombres comerciales)

Otros contenidos del dosier: Resfriados y otros males del invierno

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