¿Puede ser genética la depresión?

De hecho, algunas estimaciones apuntan a que una persona con padres o hermanos que sufren de depresión tiene el triple de posibilidades de desarrollar el mismo síndrome.

Para explicar las causas de esta prevalencia familiar, los estudios sugieren que la genética desempeña un papel más importante en la depresión clínica del que representa en su variedad menos intensa. Algunos científicos apuntan a que, en un 40% de los pacientes con este tipo de depresión, su origen se puede rastrear a un vínculo genético. Los factores ambientales y otras consideraciones constituirían el otro 60%.

Sin embargo, la mayoría de las investigaciones realizadas en este campo son aún poco concluyentes y los expertos aún no han logrado aislar de manera definitiva el gen o –más probablemente– el conjunto de genes que regulan la aparición del trastorno depresivo.

Los estudios apuntan al vínculo entre el cromosoma 3 y la depresión

Un equipo de investigadores del Centro de Psiquiatría Genética del King's College de Londres realizó en 2011 una de los estudios más importantes hasta el momento. Los científicos británicos consiguieron identificar las áreas de ADN con mayor probabilidad de contener los genes responsables de la depresión. Los resultados, en concreto, señalaron a una región genética en el interior del cromosoma 3 (concretamente 3p25-26) como directamente vinculada a la depresión recurrente severa.

El estudio, que se publicó en el American Journal of Psychiatry, coincidió con la aparición de un segundo trabajo independiente publicado en esa misma época por un equipo internacional, que también halló un vínculo entre la región del cromosoma 3 y la depresión severa. De esta manera quedaba por primera vez establecida por dos fuentes independientes la existencia de una zona genética relacionada con la depresión.

El papel de los receptores neuronales en la depresión

Este tipo de investigaciones se basan en la búsqueda de patrones hereditarios dentro de una misma familia en la que varios hermanos están afectados por la depresión clínica. Para ello se utilizan ‘marcadores’ que permiten encontrar secuencias de ADN que se transmiten en hermanos afectados por esta enfermedad. Los expertos del King’s College analizaron cerca de 1000 familias, que incluían 931 pares de hermanos con depresión mayor recurrente.

Una vez que una región es identificada como sospechosa, los investigadores pueden analizar la zona en profundidad. Otras regiones cromosómicas han mostrado signos más débiles de vinculación a la depresión, pero sólo se ha sido investigado en profundidad el cromosoma 3, ya que es la que ha dado señales de tener una relación más fuerte.

De hecho existen hasta 214 genes en el interior de la región 3p25-26 vinculados a distintos niveles con la depresión severa. Basándose en el estudio entre las interacciones de algunas proteínas con estos genes, los científicos han aislado los candidatos con mayores probabilidades de estar involucrados en la aparición de la depresión. Algunos de esos genes, por ejemplo, están encargados de la codificación de receptores neuronales de diversas sustancias químicas relacionados con señalización cerebral.

La influencia de los factores ambientales en la depresión

No obstante, los científicos afirman que los resultados aún necesitan ser replicados en otros estudios antes de que los genes realmente responsables de este vínculo sean definitivamente identificados. Una de los obstáculos con los que se encuentran  es la dificultad de aislar una causa puramente genética en los casos depresión respecto a otros elementos ambientales. En muchas familias existen elementos comunes que explicarían la presencia de varias personas afectadas en un mismo hogar.

Elementos como por ejemplo la exposición a traumas, la dieta o hábitos de vida poco saludables –falta de ejercicio, obesidad o sueño- también son factores de riesgo. Se sabe que la exposición temprana a un trauma en la infancia, por ejemplo, puede aumentar el riesgo de un mal funcionamiento futuro de los sistemas nervioso, inmunológico y endocrino. Por este motivo, comprender y modificar los factores de riesgo tanto a nivel genético como los relacionados con el estrés y el estilo de vida, supondría dar un paso importante en la prevención de enfermedades como la depresión.

Fuentes:

  • ‘Genome-wide Association for Major Depression Through Age at Onset Stratification: Major Depressive Disorder Working Group of the Psychiatric Genomics Consortium’. King’s College de Londres.
  • ‘A genome-wide significant linkage for severe depression on chromosome 3: the depression network study’. King’s College de Londres.
  • ‘Information about Mental Illness and the Brain’. Instituto de Salud de Estados Unidos.
  • Organización Mundial de la Salud.
  • ‘An examination of the genetic relationship between bipolar and unipolar illness in an epidemiological sample’. Departamento de Psicología del Colegio Médico de Virginia.
  • ‘A 3p26-3p25 genetic linkage finding for DSM-IV major depression in heavy smoking families.’ Universidad de Washington, Instituto nacional de Helsinki, Univesidad de Amsterdam.
  • ‘Mood Genes: Hunting for the Origins of Mania and Depression’. Universidad de Davidson, EE. UU.

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