Cálculos renales: tratamientos y prevención

Qué son los cálculos renales

Los cálculos renales no son más que un conjunto de sales minerales acumuladas dentro de los riñones durante la filtración de la sangre. Normalmente, estas sales minerales son eliminadas del organismo a través de la orina sin presentar ninguna complicación. Sin embargo, cuando las sales empiezan a depositarse de manera anormal dentro del riñón o del uréter (el canal que conecta el órgano con la vejiga) tienden a reagruparse entre ellas formando pequeñas bolitas. Las dimensiones de un cálculo renal pueden variar de unos pocos milímetros a algunos centímetros (los más grandes pueden llegar incluso al tamaño de una pelota de golf). Dependiendo de sus dimensiones y de su posición, el cálculo renal puede tener diferentes síntomas y requerir un tratamiento específico.

Las causas de los cálculos renales

A día de hoy todavía no se ha descubierto una verdadera causa específica para la formación de los cálculos renales. Existe una mayor frecuencia de casos entre los hombres de entre 20 y 40 años y en las mujeres después de los 50 años. Los cálculos renales se forman cuando en la orina hay una concentración elevada de sales minerales (sobre todo de oxalato de calcio) pero esto no se debe siempre a la alimentación.

La acumulación de sales minerales en el aparato urinario también puede depender de una predisposición genética o climática (los países muy cálidos son los que tienen un mayor índice de cálculos renales).

Las principales causas de la formación de los cálculos renales son:

  • deshidratación (debida a un escaso aporte de líquidos o a un estado de salud alterado)
  • infecciones urinarias frecuentes
  • problemas de próstata
  • consumo excesivo de medicamentos
  • consumo excesivo de complementos alimenticios de sales minerales
  • predisposición familiar a los problemas renales
  • enfermedades renales
  • enfermedades de la tiroides

Los síntomas de los cálculos renales

La mayoría de los cálculos renales, los de dimensiones inferiores a pocos milímetros, son totalmente asintomáticos, ya que el cuerpo los elimina a través de la orina antes de que puedan provocar molestias físicas y dolor. Sin embargo, cuando los cálculos superan los 5 mm aparecen los primeros síntomas de su presencia.

  • El cólico nefrítico

El principal síntoma de la presencia de un cálculo renal es el dolor, a menudo punzante, que puede aparecer tanto en la espalda a la altura de los riñones, como en la parte baja del abdomen (dependiendo de la posición del cálculo). En los hombres también es frecuente un ligero dolor en la zona testicular. Es lo que se conoce como cólico nefrítico, cuyo dolor se compara con el del trabajo de parto. A menudo, los dolores provocados por un cólico nefrítico son tan fuertes que pueden llegar a provocar náuseas y vómitos.

  • Dolores urinarios y cistitis

Otro síntoma importante de los cálculos renales es la dificultad en la micción, debido a la obstrucción parcial o total de las vías urinarias por el cálculo. El dolor es similar al de una cistitis pero mucho más intenso y es frecuente que la orina esté turbia o rojiza. La micción se vuelve frecuente y muy dolorosa.

  • Fiebre

Cuando el cuerpo no es capaz de eliminar el cálculo renal por sí mismo, se puede desarrollar una infección más o menos grave en la zona en la que se encuentra. El cálculo renal suele provocar un importante aumento de la temperatura corporal. Si la fiebre supera los 38 grados, es necesario contactar inmediatamente con el médico para descartar la presencia de una infección peligrosa para el organismo.

Los tratamientos

Existen varios tipos de tratamiento para los cálculos renales. El médico suele optar por intentar evitar una intervención quirúrgica utilizando un tratamiento farmacológico. En la mayoría de los casos, un mayor aporte de líquidos y un tratamiento breve con analgésicos para el dolor serán suficientes para eliminar el cálculo. En cambio, cuando el cálculo es muy grande o está localizado en un punto complicado será necesario recurrir a una intervención quirúrgica para eliminarlo antes de que pueda provocar daños graves en los riñones y en todo el aparato urinario.

  • Litotricia por ondas de choque

La intervención menos invasiva para eliminar los cálculos renales es la litotricia por ondas de choque. Esta actúa sobre el cálculo con una maquinaria especial capaz de producir ondas de choque de tres tipos: electrohidráulicas, electromagnéticas y piezoeléctricas. Estas ondas se envían directamente hacia el cálculo, localizado gracias a una ecografía, y lo fragmentan en trozos más pequeños, que el cuerpo será capaz de eliminar por sí solo. Pueden ser necesarias dos o más sesiones para fragmentar el cálculo por completo. La litotricia se realizada con una ligera sedación en régimen ambulatorio y los tiempos de recuperación del postoperatorio son bastante rápidos.

  • Ureteroscopia con láser

Si no se puede practicar una litotricia, el médico puede recurrir a la ureteroscopia con láser. Esta intervención es poco invasiva y en principio no prevé el uso de instrumentos quirúrgicos. Se utiliza una pequeña sonda que se introduce dentro de la vejiga. La sonda sube por el aparato urinario hasta llegar al cálculo para fragmentarlo con un rayo láser. Si el láser no es suficiente y el cálculo no es demasiado grande, el médico puede utilizar una “cesta” especial para extraer directamente el cálculo. La ureteroscopia se realizada en régimen ambulatorio con anestesia general.

  • Nefrolitotomía percutánea

Si no se puede actuar sobre el cálculo de manera no invasiva, habrá que proceder con una intervención quirúrgica. Gracias a las técnicas modernas, la recuperación postoperatoria y las consecuencias de la operación sobre el paciente son mucho menos incapacitantes con respecto a las del pasado. La nefrolitotomía percutánea es una técnica moderna que permite eliminar el cálculo a través de una pequeña incisión quirúrgica en la que se introduce el nefroscopio, un instrumento especial para la extracción de los cálculos renales. La intervención se lleva a cabo con anestesia general y requiere varios días de hospitalización.

La importancia de la prevención de los cálculos renales

Cuando hablamos de cálculos renales, el único instrumento válido para evitar su formación es la prevención. Existen varios fármacos capaces de prevenir la formación de los cálculos renales pero solo los podrán consumir aquellas personas que ya hayan tenido cálculos renales en el pasado y que por lo tanto estén más expuestas al riesgo de desarrollar otros nuevos.

Las reglas de oro para la prevención de los cálculos renales son:

  • beber mucho
  • realizar actividad física
  • evitar permanecer mucho tiempo en lugares donde haga demasiado calor
  • limitar el consumo de sal
  • comer sano
  • cuidar la higiene íntima

S. Monari

Fuentes:

Fondazione Umberto Veronesi

"Malattie dei reni e delle vie urinarie" di Nenci G., Micali F., Porena M., Edizioni Piccin – Nuova libreria

Otros contenidos del dosier: Enfermedades de las vías urinarias

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