¿Cuál es el tratamiento de la psoriasis?

Deterioro de la calidad de vida

La psoriasis se produce por una reacción anormal y exagerada del sistema inmunitario, que renueva la piel con extrema rapidez, produciendo brotes de lesiones cutáneas que alternan con periodos de remisión, no siempre completa. Se calcula que afecta a al menos 100 millones de personas en todo el mundo, según reconoce la Organización Mundial de la Salud. En el 90 % de los casos, las lesiones presentan forma de placas rojas, dolorosas, pruriginosas (producen picor) y de aspecto desagradable cuya localización varía en cada paciente. Por lo general, la psoriasis se manifiesta en codos, uñas, rodillas, pies, el cuero cabelludo o la espalda. En sus formas más graves, afecta al cuerpo entero (psoriasis generalizada).

Las causas de la psoriasis son múltiples y de origen genético, ambiental y psicológico. Aunque sus síntomas pueden combatirse eficazmente, actualmente no existe tratamiento que cure definitivamente esta enfermedad. A las consecuencias físicas se le suma el sufrimiento psicológico del paciente, debido al rechazo que suscita la afección por su mala imagen, que puede dificultar las relaciones sociales, llegando en algunos casos a la estigmatización. Para contrarrestar el impacto de la psoriasis, es importante empezar a atender la enfermedad lo antes posible para que el médico facilite el tratamiento más adecuado.

Dermocorticoides

Desde hace más de 50 años, el tratamiento contra la psoriasis se basa principalmente en corticoides locales (dermocorticoides), derivados de la vitamina D, bioterapia (anticuerpos) y fototerapia (rayos UVB). Con todo, los dermocorticoides locales representan la medicación de preferencia de los dermatólogos. Estos fármacos ejercen una triple acción:

  • Acción antiinflamatoria: combinan un efecto vasoconstrictor con una disminución de la inflamación, edemas y rojeces.
  • Acción antiproliferativa: inhiben la reproducción de las células dérmicas, provocando una atrofia reversible de la piel para evitar que la psoriasis se extienda.
  • Acción inmunosupresora: disminuye la hiperactividad de las células de defensa del organismo responsables de la psoriasis.

La forma de administración de los dermocorticoides varía según la forma y la extensión de la psoriasis, por lo que el paciente debe recibir una atención personalizada en cada caso.

Nuevas formas de presentación

La forma de presentación más común de los dermocorticoides es en crema de uso tópico. Sin embargo, las cremas presentan el inconveniente de ser incompatibles con la ropa, resultar incómodas y requerir un tiempo de aplicación bastante prolongado que puede desanimar a los pacientes con amplias zonas afectadas. No obstante, gracias a los avances para aumentar la eficacia de los tratamientos y hacerlos más llevaderos, han surgido nuevas formas de presentación más prácticas, como espumas, champús, lociones, polvos y apósitos adhesivos.

Los apósitos adhesivos semioclusivos, disponibles desde hace unos años, liberan paulatinamente el principio activo durante un periodo de 24 horas, por lo que su eficacia es mayor, sin manchar la ropa y respetando la hidratación de la piel. Algunos, incluso, ocultan las lesiones de pequeño tamaño, reduciendo el impacto psicológico de la enfermedad.

Dado que los tratamientos contra la psoriasis se encuentran en constante evolución, es importante consultar al médico para que brinde la solución más adecuada a cada caso particular.

S. Laîné

Fuentes:

Ferrándiz et al. (2014). “Prevalencia de la psoriasis en España en la era de los agentes biológicos”. Actas Dermo-Sifiliográficas [en línea]. 105 (5): 504-509

Global report on ISBN 978 92 4 156518 9 PSORIASIS, Organización Mundial de la Salud (OMS) [en línea].

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