Tinnitus o acúfenos: ¿cómo tratar el pitido en los oídos?

La doctora Marie-José Estève-Fraysse, otorrinolaringóloga del Hospital Universitario de Toulouse-Purpan (Francia) y presidenta de la Asociación Francesa de Equipos Pluridisciplinarios de Acufenología nos explica las distintas soluciones para aliviar los acúfenos.

¿Qué son los tinnitus o acúfenos?

Los acúfenos (también llamados tinnitus) son ruidos, en forma de zumbido, chasquidos, pitido, etcétera, que se oyen de forma intermitente o continua en el oído o en la cabeza sin que haya fuente sonora externa que los origine. Pueden manifestarse en ambos oídos o solamente en uno. Existen dos tipos de acúfenos:

  • Acúfenos objetivos: el ruido que percibe el paciente proviene de una fuente sonora presente en su organismo (latido del corazón, circulación sanguínea, etcétera). Por lo general, la causa reside en una malformación vascular o una patología del oído medio. Representan el 5 % de los casos de acúfenos.
  • Acúfenos subjetivos: suponen el 95 % de los casos y no están originados por ninguna fuente sonora, ni externa ni interna.

En torno al 10 % de la población sufre acúfenos, llegando la proporción al 2 % en los casos de acúfenos incapacitantes. Su incidencia aumenta con la edad. En la mayoría de los casos, aparecen entre los 50 y los 60 años, con un pico alrededor de los 65. En edades más tempranas se manifiesta sobre todo en personas expuestas regularmente a altos niveles sonoros, como pinchadiscos y músicos.

Causas de los acúfenos

La causa más frecuente de los acúfenos es una microlesión (invisible en la exploración) más o menos grave en el oído interno. Según nos explica la doctora Marie-José Estève-Fraysse, «las células del oído interno son muy frágiles al ruido. Las lesiones pueden provocar reajustes que causen el ruido fantasma de los acúfenos». Sin embargo, los acúfenos pueden aparecer sin daños en el oído interno. En este caso, su origen es desconocido. Por otra parte, los acúfenos pueden ser un síntoma de otoesclerosis, un tumor en el nervio auditivo, otitis aguda o crónica, una malformación auricular o la enfermedad de Ménière (una enfermedad crónica del oído interno).

En el 80 % de los casos, los acúfenos surgen asociados a problemas de audición. Entre los factores que favorecen su aparición se encuentran la sordera (por traumatismo auditivo o asociada a la edad ―presbiacusia―), la exposición al ruido (volumen demasiado alto en auriculares, asistencia frecuente a discotecas y conciertos), el estrés, la ansiedad, los impactos emocionales y el agotamiento. Asimismo, algunos estudios epidemiológicos indican que los acúfenos son más frecuentes en fumadores y personas con hipertensión.

Cómo se diagnostica el tinnitus

En caso de sufrir acúfenos, lo primero es consultar a un otorrino, que realizará una exploración otorrinolaringológica general. La primera prueba será una audiometría tonal, para detectar una posible pérdida auditiva. Este examen se complementa con una audiometría vocal o logoaudiometría, que analiza la capacidad de discriminación auditiva. También se realizará una timpanometría para analizar el estado del tímpano y el funcionamiento del oído interno.

Si estas pruebas no bastan para diagnosticar el acúfeno, puede recurrirse a dos exámenes más: audiometría de alta frecuencia (análisis más preciso del umbral de audición) y otoemisión acústica (emisión de un sonido mediante una sonda introducida en el canal auditivo para captar su repercursión en el oído). En caso de acúfeno con pérdida de audición unilateral, la exploración continuará con una resonancia magnética para descartar la presencia de un tumor benigno en el nervio auditivo.

Además de estas pruebas, el otorrino pedirá al paciente que rellene un cuestionario (Tinnitus Handicap Inventory, THI) sobre el impacto de los acúfenos en su vida diaria en una escala visual analógica. Una puntuación superior a 40 indica un deterioro en la calidad de vida del paciente (dificultad para dormir, concentrarse, etcétera).

Tratamientos para los acúfenos

Terapias sonoras

Las terapias sonoras de reentrenamiento del acúfeno (Trinnitus retraining therapy) son las más empleadas y se emplean exista o no pérdida de audición. En el primer caso, «al ampliar las frecuencias perdidas por la sordera (cercanas a las del acúfeno), es posible enmascararlo», señala la doctora Estève-Fraysse. De esta forma, el acúfeno deja de oírse en la inmensa mayoría de los casos. Si no existe pérdida auditiva, se procede a otro tratamiento: «Se genera un ruido blanco de muy baja intensidad, justo por debajo del nivel del acúfeno. En el paciente ambos ruidos se mezclan, haciendo que se olvide el acúfeno. Se trata de una técnica de habituación», explica la doctora.

Antes de comenzar el tratamiento, el médico debe informar claramente al paciente de la fisiopatología del acúfeno y el objetivo de las terapias sonoras, con explicaciones sencillas y directrices de actuación. Los dispositivos utilizados para estas terapias sonoras debe colocarlos un audioprotesista que haya recibido el resultado de las pruebas otorrinolaringológicas.

No está clara la eficacia de estas terapias. «Por desgracia, no se ha realizado todavía ningún estudio a gran escala que evalúe seriamente sus resultados», apunta la doctora. «Sin embargo, en la inmensa mayoría de los casos, los pacientes atendidos por profesionales sienten una mejora». No es que el acúfeno desaparezca, sino que el paciente deja de prestarle atención.

Tratamientos farmacológicos

  • Corticoides. El médico puede recetar cordicoides locales en caso de que el acúfeno haya surgido de forma repentina (por ejemplo, tras un accidente). Deben usarse por tiempo limitado y en algunos casos se obtienen buenos resultados, siempre y cuando el tratamiento comience inmediatamente tras la aparición del acúfeno.
  • Ansiolíticos. «Ayudan a sobrellevar el acúfeno en los primeros momentos y pueden recetarse durante unas semanas, dos meses como máximo», destaca la doctora Estève-Fraysse.
  • Antidepresivos. Solo se utilizan en caso de que realmente el acúfeno provoque un estado depresivo, lo cual es poco frecuente. «Es importante detectar en el paciente el estado de decompensación psicológica que puede derivar en estado depresivo. Salvo en estos casos concretos, los antidepresivos, no están indicados», explica la doctora.
  • Antiepilépticos y vasodilatadores. Aunque prescritos en ocasiones, los antiepilépticos y los vasodilatadores no han demostrado ninguna eficacia. Por tanto, salvo en situaciones excepcionales, el médico no los recetará.
  • Otros posibles fármacos. Se prevé que próximamente salgan al mercado nuevos fármacos que actúen localmente en los traumatismos auditivos. Por otro lado, se está investigando la posible eficacia de los medicamentos reguladores de la dopamina, los cuales podrían llegar a desactivar la percepción de los acúfenos (Rauschecker et al., 2015).

Estimulación eléctrica

Este tratamiento consiste en liberar estímulos eléctricos con electrodos implantados en el cráneo, orientados hacia las áreas auditivas de la corteza cerebral. Esta técnica se basa en el mismo principio que la estimulación cortical utilizada desde hace veinte años en el tratamiento de algunos tipos de dolor. Las técnicas diagnósticas de imagen demuestran que la mitad de los pacientes acufénicos presentan hiperacusia (sensibilidad anormal a los sonidos de la vida cotidiana), lo que indica que una alteración en las vías auditivas centrales.

Por lo general, los estímulos eléctricos se plantean cuando el acúfeno es incapacitante y permanente, dura más de un año y no responde al tratamiento farmacológico ni la psicoterapia habituales. Los mejores candidatos a esta intervención son las personas que no hayan perdido totalmente la audición.

Se trata de una técnica muy invasiva que consiste en practicar, con anestesia general, una abertura en el cráneo para insertar los electrodos (normalmente dos) entre el hueso y la duramadre (la membrana que envuelve al cerebro). Los electrodos se conectan a una batería alojada bajo la clavícula mediante unos cables que pasan por un especie de túnel perforado bajo la piel.

Los resultados de la estimulación eléctrica no son del todo satisfactorios: únicamente un tercio de los pacientes nota una auténtica mejoría, otro tercio solo la siente levemente y el tercio restante no experimenta cambio alguno.

Terapias complementarias para los tinnitus

Terapias cognitivo-conductuales, sofrología y relajación

Las terapias congitivo-conductuales, la sofrología y la relajación pueden utilizarse de forma independiente o como complemento a las terapias sonoras. Se recomiendan principalmente a los pacientes con una elevada puntuación en la prueba THI, indicio de un marco de ansiedad o depresión subyacente. En principio, el paciente nota una mejoría con una primera prescripción de 5 o 10 sesiones. Las restantes se prescriben más espaciadas en el tiempo.

En algunos casos especiales, estas terapias son el primer tratamiento propuesto, ya que pueden por sí solas conseguir que el paciente se olvide del acúfeno. Este aspecto resulta muy ventajoso, ya que las terapias sonoras presentan algunos inconvenientes, como el coste del aparato (no cubierto por la Seguridad Social) y tener que llevarlo varias horas al día.

Dado que está comprobado que el estrés agrava los acúfenos, al paciente se le puede recomendar técnicas como meditación, taichí e hipnosis para ayudarle a relajarse y no pensar en ellos.

Osteopatía y fisioterapia

En algunos casos, unas sesiones de osteopatía y fisioterapia pueden suponer una mejoría. «En pacientes jóvenes se han observado acúfenos somatosensoriales, que suelen ser intermitentes y unilaterales. Este tipo de acúfenos están modulados por los movimientos del cuello y la mandíbula», explica la doctora Estève-Fraysse. Al estar asociados a problemas mecánicos y musculares, los acúfenos somatosensoriales pueden combatirse con maniobras suaves en el cráneo y las cervicales. Así, en osteopatía, se intervendrá en la abertura de la trompa de Eustaquio y la relajación de los músculos de la deglución. También se requiere movilizar la parte superior del esqueleto (cervicales, hombros, cráneo) para deshacer tensiones.

S. Cousin

Fuentes:

Entrevista con la doctora Marie-José Estève-Fraysse, otorrinolaringóloga en el Hospital Universitario de Toulouse-Purpan y presidenta de la Asociación Francesa de Equipos Pluridisciplinares de Acufenología en octubre de 2016
Sitio web de la Asociación Francesa de Equipos Pluridisciplinares de Acufenología
Asociación France Acouphènes
BAGULEY, David; McFERRAN, Don; HALL, Deborah (2013). “Tinnitus”. The Lancet [en línea]. 2013 (382): 1600-16007
PARAZZINI, M.; et al. (2011). “Open ear hearing aids in tinnitus therapy: an efficacy comparison with sound generators”. International Journal of Audiology. 50 (8): 548-583
RAUSCHECKER, Josef P.; et al. (2015). “Frontostriatal Gating of Tinnitus and Chronic Pain”. Trends in Cognitive Sciences. 19 (10): 567-578

Más información:

Otros contenidos del dosier: Trastornos otorrinolaringológicos

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