Cuando el cuerpo no está bien, la mente tampoco...

¡Cuando la diabetes sube a la cabeza!

Más de 5 millones de españoles son diabéticos. El impacto de esta enfermedad crónica es más importante de lo que nos pensamos: estas personas son dos veces más susceptibles de padecer depresión que el resto de la población. Sin embargo, el médico que les trata muy a menudo se olvida de preocuparse por su bienestar mental. Por otra parte, las relaciones entre las dos enfermedades son complejas.
En realidad, por supuesto que existe una relación entre lo vivido con la enfermedad y las limitaciones asociadas al tratamiento crónico, pero la diabetes también sería la causa de algunas modificaciones hormonales que pueden favorecer una bajada del humor. Y a la inversa, la depresión podría aumentar los riesgos de resistencia a la insulina. De este modo, el enfoque del bienestar y la calidad de vida siempre debe estar presente en el tratamiento de esta enfermedad.

Un corazón que es una joya…

Existen numerosos vínculos entre las enfermedades mentales y las cardíacas. Según las autoridades sanitarias norteamericanas, “la ansiedad y la depresión duplican o triplican el riesgo de hipertensión, causa principal de las cardiopatías”. En otras palabras, una de cada dos personas con problemas cardíacos padecerá problemas de depresión mientras que esta enfermedad normalmente afecta a una persona de cada cinco.
Por tanto, se trata de un verdadero círculo vicioso: cuanta más ansiedad y depresión padecemos, más riesgos corremos de padecer problemas cardiovasculares… ¡y más riesgos de estar depresivos! Por tanto, el único modo de vencer esta espiral es llevar a cabo una atención especial del bienestar mental para prevenir los riesgos. Así pues, no dudéis en pedir ayuda.

La prueba del cáncer

Nadie puede mostrarse sereno ante el anuncio de un cáncer. El diagnóstico constituye una fuente evidente de angustia o incluso depresión. Además, actualmente muchos hospitales ya ofrecen apoyo psicológico además del tratamiento clásico porque la depresión afectará a un cuarto de las personas que padecen esta enfermedad.
Básicamente, el apoyo psicológico permite disminuir la intensidad de los síntomas y efectos secundarios del tratamiento, así como mejorar la calidad de vida.

Afrontar el sida

Hoy en día, las triterapias han cambiado por completo el tratamiento del sida, pero no curan la enfermedad y los tratamientos no es que sean precisamente anodinos. Por ello, los problemas psicológicos siguen siendo importantes: estrés, ansiedad, angustia…
También existe un riesgo de demencia directamente asociado al virus del sida. Por tanto, ¡el apoyo psicológico resulta fundamental! En primer lugar, permite afrontar mejor la enfermedad, dado que existen numerosas relaciones entre el sistema inmunitario y el humor, pero este apoyo también es importante para combatir los efectos secundarios de los tratamientos y de este modo aceptarlos mejor.

Encontrar un buen apoyo

Afrontar una enfermedad requiere una fuerza mental importante. Si os acaban de diagnosticar una afección crónica o grave, ni hablar de aislaros y no querer ver a nadie. Esto no os va ayudar en nada, sino todo lo contrario.

No dudéis en pedir consejo a un especialista, psicólogo o psiquiatra. ¡Porque no podréis mejorar en lo físico si no estáis bien en el aspecto psicológico!

L. Asana

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