Adolescencia e higiene íntima

La pubertad representa el período de transición entre la infancia y la adolescencia, y se manifiesta a través de cambios físicos. En el caso de las chicas aparecen las primeras reglas, el pecho y el bello en el pubis y las axilas.

Cambios hormonales

Las hormonas sexuales son las responsables de los cambios físicos en la pubertad. Algunas zonas del cerebro se activan y, en el caso de las mujeres, estimulan los ovarios, que comienzan a secretar las hormonas femeninas: los estrógenos y después la progesterona.

A los cambios morfológicos más conocidos se suman otros más discretos. En efecto, los órganos genitales externos aumentan de volumen y el aspecto y la orientación de la vulva comienzan a cambiar progresivamente. Ésta comienza, además, a secretar leucorrea (pérdidas blancas) más o menos abundante. Las secreciones son completamente normales, por lo que no es necesario lavarse con mayor frecuencia. Pero si la adolescente siente dolor o si las pérdidas devienen abundantes es necesario acudir al ginecólogo.

Las primeras reglas

Suelen llegar alrededor de los 13 años, unos dos años después de la aparición del botón mamario (un bultito debajo de la aréola mamaria); pero también pueden aparecer a partir de los 10 años o no hacerlo hasta los 15 o los 16. Para las adolescentes, las primeras reglas son un motivo de preocupación porque éstas pueden ser irregulares y dolorosas. En estos casos es aconsejable ir al ginecólogo, ya que ambas situaciones tienen solución.

En cuanto al aspecto práctico, cada adolescente encontrará la solución que más le convenga. Hay una oferta infinita de compresas, todas discretas, cómodas y absorbentes. Los tampones son prácticos porque permiten continuar con actividades físicas como la natación. Contrariamente a lo que a veces se oye, los tampones pueden usarse aunque se sea virgen; pero en ese caso es mejor utilizar los de tamaño “mini”. Los tampones sin aplicador son más fáciles de poner y por eso se recomiendan para las primeras veces. Un último consejo: es importante cambiarse regularmente tanto las compresas como los tampones.

La higiene íntima

No hay disposiciones particulares que se deban tomar en cuanto a la higiene íntima. Las reglas no son algo “sucio”, si bien la adolescente puede sentirse incómoda y querer lavarse con más frecuencia. Lavarse una o dos veces al día, como de costumbre, es suficiente. Tampoco es necesario lavarse de manera específica durante la menstruación. Pero si se quiere usar un producto específico para la zona, hay que verificar que la fórmula sea ácida (con un PH cercano a 4) para que no altere la flora vaginal.

Reglas dolorosas, inflamaciones, pérdidas vaginales anormales… Son muchas las molestias que pueden aparecer, a veces como reacción a la toma de medicamentos contra el acné o a tratamientos anticonceptivos mal tolerados. Sea cual sea el problema es conveniente ir al ginecólogo. También es importante reafirmar a la adolescente, porque la primera consulta puede resultarle difícil de afrontar.

Sarah Laîné

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