La depresión debida a la menopausia

En primer lugar hay que diferenciar las señales que indican un malestar de carácter transitorio por el que atraviesa una mujer, de los trastornos emocionales que parecen haberse instalado en su mundo interno y que se resisten a desaparecer más allá de los esfuerzos que desde la voluntad se realizan para combatirlos. Entonces puede hablarse más propiamente de síntomas.
Actualmente se difunde la información de que el cambio hormonal puede incidir en los cambios de estado de ánimo pero evidentemente, como en otros momentos clave de transformación en el organismo femenino, no es posible hablar de una relación directa causa-efecto.
Existen ciertos tipos de situaciones vitales que inciden en la aparición de trastornos depresivos en la mujer que atraviesa la menopausia: pérdida reciente de la relación de pareja o dificultades graves en esa relación, distanciamiento de los hijos al independizarse éstos de la casa familiar, encontrarse con un vacío profesional y/o económico tras años de dedicación plena al hogar o, también, la constatación de que la capacidad de procrear ha acabado definitivamente en el caso de que no tenga hijos biológicos y los hubiera deseado.
También en algunas mujeres que de una forma más o menos visible han ido arrastrando un conflicto interno durante toda su vida en su calidad de mujeres, la menopausia viene a enfrentarlas con su pasado: infancia, adolescencia, relaciones con los demás, pareja, etc. Si el balance de lo vivido no les resulta favorable y no ha podido ser elaborado, recogen la «factura» que emocionalmente supone haber ido acumulando frustraciones.

La depresión severa

La depresión grave se caracteriza porque, a pesar de los esfuerzos por salir de ese estado, el gran malestar va instalándose de forma permanente aunque, en ocasiones, también se alternan períodos de gran actividad y energía con profundo decaimiento. En este tipo de depresiones, cuando se explora la historia personal, suele encontrarse algún antecedente previo que la aparición de la menopausia ha reactivado. En estos casos un tratamiento psicológico es indispensable, posiblemente complementado con medicación.
Pueden aparecer los siguientes síntomas:

  • Comer poco o comer en exceso.
  • Dificultad para conciliar el sueño acompañada de gran ansiedad. Ritmos irregulares de sueño. Negarse a salir de la cama.
  • Ideas persistentes de muerte o de suicidio.
  • Posible abuso de estimulantes (café, alcohol, anfetaminas).
  • Dejar de realizar las tareas habituales.
  • Los ánimos o el afecto de quienes la rodean no logran romper ese estado.

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