Cambios de humor, tristeza… y menstruación

En 1900, el médico y psiquiatra alemán Pablo Julio Moebius escribía que “la mujer se presenta durante la mayoría de su vida como un ser anómalo [… ]. Sin llegar a ser verdaderas enfermedades, la menstruación y el embarazo perturban profundamente el equilibrio mental y afectan a la capacidad de discernimiento y al sentido jurídico”.

Durante mucho tiempo se ha pensado que existía un “mal femenino vinculado a la naturaleza misma de la mujer, siendo la histeria su manifestación más completa”.

Una historia llena de prejuicios… no muy feministas

A pesar del desprecio con el que se trata esta cuestión, los debates entre los psiquiatras son muy apasionados y han hecho correr ríos de tinta desde finales de 1900.

El neurólogo francés Jean-Martin Chardot buscaba las causas principales de los cambios de humor en el cerebro, mientras que S. Icard sostenía que era el ciclo menstrual el responsable. Hoy, aunque sabemos que el cerebro ha sido reconocido como regulador de los ciclos biológicos, sabemos también que el rol de las hormonas sexuales y las experiencias emocionales son determinantes.

Los síntomas premenstruales son reales

La existencia de los síntomas premenstruales ha quedado comprobada. Pero hay que precisar que éstos sólo llegan a ser invalidantes en un tres o un cinco por ciento de las mujeres. Entre un 20 y un 50 por ciento padecería algunas de sus manifestaciones pero sin satisfacer todos los criterios. Aunque las definiciones del síndrome aún varían, la más reconocida, la de la Asociación Americana de Psiquiatría, puede resumirse de la siguiente manera: “Algunos días antes de la regla se disparan de manera muy marcada uno o varios de estos síntomas: humor depresivo, ansiedad, rabia o irritabilidad, dificultad de concentración, insomnio, síntomas físicos como aumento de peso e inflamación de los pechos, etc. Estos síntomas perturban netamente las actividades sociales, escolares o relacionales y son recurrentes.

Tratamientos tan diversos como inseguros

Existen numerosas terapias a las que puede recurrirse en caso de que los problemas de humor sean invalidantes. Desde un régimen a una operación pasando por los antidepresivos, los tratamientos hormonales y las terapias cognitivas… Los tratamientos con sustancias placebo también tienen una tasa de éxito notable, en torno al 30 por ciento. Tampoco hay que olvidar las medidas no medicamentosas: limitar el estrés, comer de manera equilibrada o hablar del problema con las personas del entorno. Y, por supuesto, hablar con un ginecólogo para que ayude a resolver el problema.

A. Souyris

Otros contenidos del dosier: Menstruación

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