Bailar para aumentar el placer sexual

Tradicionalmente, la danza ha sido un ritual de amor y erotismo practicado en todas las latitudes. Los bailes populares son su representación más conocida.

Cada paso de baile esconde una historia de amor fugaz. Al bailar, los cuerpos entran en diálogo. Entre acuerdos o desacuerdos, la danza nos da una información sobre nuestra pareja de baile que sería muy difícil obtener tan rápidamente por otros medios. Auténtico preludio erótico, a menudo inconsciente, la danza ofrece la posibilidad (o no) de un futuro acuerdo carnal.

La danza, el cuerpo y la libido

Hoy emerge una nueva terapia: la danzaterapia. Mientras el tango, la salsa o el rock requieren tiempo y dedicación para dominarlos, la danzaterapia es accesible para todo el mundo. Y todos pueden beneficiarse de los beneficios que aporta a la libido.

Según el psicoanalista austriaco Wilhelm Reich, los seres humanos tendríamos naturalmente una libido saludable. Esta tremenda energía vital alojada en nuestros cuerpos nos permite experimentar la dimensión del placer. ¿El problema? Nuestras corazas musculares, como las llama el psicoanalista, que sirven de protección contra recuerdos dolorosos reprimidos en el inconsciente y amordazan la función libidinal. La danzaterapia  nos ayuda a liberar y despertar nuestra capacidad orgásmica y más ampliamente, nuestra capacidad para disfrutar de la vida.

El cuerpo como fuente de placer

"Darle al cuerpo su dimensión erógena fuera de relaciones explícitamente sexuales, puede ayudar a resolver problemas de frigidez o impotencia", afirma Paula Roulin Prat, profesora de biodanza. Según el fundador de este enfoque, el chileno Rolando Toro, "secciones enteras de nuestro ser han sido literalmente anestesiadas por el miedo, una educación rígida, represión,…". Para algunos, el movimiento se correlaciona automáticamente con la acción y el ejercicio físico intenso. Otros no se mueven, asentados en una vida sedentaria. En ambos casos, nuestra energía vital no fluye libremente. Según Paula Roulin Prat, "la biodanza, al reactivar nuestros circuitos vitales u orgánicos, nos permite reapropiarnos del cuerpo como fuente de placer".

En la práctica: "Se trata de una invitación a respirar, sentir tu cuerpo palpitante y abrazar la vida", añade la experta. La biodanza se centra en el encuentro con el otro en un enfoque sensual. No se trata de dominar tales o cuales pasos de danza, sino  de sentir y experimentar.

Dejar caer las máscaras

La seducción es el centro de los preámbulos de nuestros encuentros cuerpo a cuerpo. Gustarse, gustar al otro, jugar a las inocentes  o las liberadas, complacer o dominar. Estos juegos de rol son agradables y lúdicos para elevar la temperatura. Sin embargo, el peligro es que, una vez iniciado el jugueteo íntimo y erótico, no sepamos cómo quitarnos esas máscaras. Hoy sabemos que el orgasmo está íntimamente relacionado con nuestra capacidad de abandonarnos y renunciar al control.

En la danzaterapia, las máscaras caen: "En esta  modalidad de danza no hay espejos; sólo el placer de sentir, vibrar, divertirse y  encontrarse con el otro", explica France Schott Billmann, psicoanalista y terapeuta de danza. Liberada de la imagen exterior de sí misma, la persona se deja llevar por el ritmo. Desde ese momento, el cuerpo se transforma. Ya no es extraño o incómodo, sino que se hace ligero, dinámico y receptivo al placer.

En la práctica: En los talleres de gestos rítmicos dedicados a la expresión primitiva, el cuerpo se libera de los grilletes del yo habitual a través de figuras arquetípicas, como el guerrero o la enamorada. 

Armonizar los ritmos para la unión

Ciertos problemas sexuales pueden deberse al desconocimiento   de nuestros ritmos sexuales o las dificultades para armonizarlos con los del otro. Demasiado entusiasmo o frenesí, o uno que reclama lentitud mientras el otro se acelera,... Nos quedamos fijados en actitudes que pueden generar malestar y resentimiento, trabando la relación y los juegos amorosos. Cuando esto ocurre, no hay espacio para el placer.
Identificar nuestros propios ritmos permite conocernos mejor y dialogar con el otro más libremente: una ventaja importante en el intercambio erótico. En la danza de cinco  ritmos, la modalidad de danzaterapia creada por la artista estadounidense Gabrielle Roth, la propuesta es explorar conjuntamente los diferentes ritmos--fluido, staccato, caos, lírico y quietud-- que habitan nuestro cuerpo. La secuencia de estos ritmos crea una onda de energía similar a la que se produce durante un encuentro erótico: fluido, en los preliminares; staccato, con la oleada de energía que se origina en el suelo pélvico; caos, que da rienda suelta al orgasmo; lírico o el impulso del corazón, y quietud, o la paz que sobreviene tras la unión.

En la práctica: El cuerpo se mueve libremente explorando los diferentes ritmos. A los movimientos iniciales en círculo le siguen otros más tonificantes, seguidos por casi un trance; movimientos más ligeros y, finalmente,  meditativos, que pueden compartirse o experimentarse a solas. La afirmación de sí y la unión consciente con el otro se van desarrollando en cada movimiento. La sensación de libertad proviene de la capacidad de encontrar su propio ritmo y entregarse a él.

C. Maillard

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