Sexo: por qué ellas lo prefieren por la noche y ellos por la mañana

Ellos por las mañanas, ellas por la noche

Es muy frecuente que los hombres noten mayor libido recién levantados, por supuesto si han dormido bien. A ellas por la mañana no les suele apetecer y lo achacan a que necesitan ducharse, lavarse los dientes y tomarse su café antes de “ser personas”. Lo cierto es que esta diferencia tiene poco que ver con los hábitos de higiene y es que los ciclos hormonales masculinos duran 24 horas, a diferencia de los 28 días de duración de los ciclos femeninos. Y es precisamente por la mañana (concretamente entre las 5 y las 7 de la mañana) cuando la testosterona encuentra su pico más alto.

Los hombres pueden levantarse con una erección evidente y, además de la apetencia, les gustaría aprovecharla. Pero ellas encuentran su pico hormonal a mitad de ciclo, aunque tienen deseo durante todo el mes, pero precisamente por las mañanas no están en su mayor auge, como sí les ocurre a los hombres.

El que a las mujeres les apetezca más por la noche no tiene tanto que ver con las hormonas, aunque sí se detecta un pequeño pico hacia las 12 de la noche. Ellas prefieren desconectar con el sexo, tras haber terminado con todas las tareas diarias y en ese momento de relax justo antes de dormir.

Las parejas se suelen encontrar en el punto medio, ¡la siesta! Que lamentablemente solo podemos disfrutar los fines de semana en la mayoría de los casos. Pero es entonces, justo después de comer o al levantarse de ese pequeño sueñecito una vez hecha la digestión. Por la tarde además se reduce el estrés y se puede tener sexo relajado y tranquilo. Para ello es recomendable que la comida haya sido ligera y sin alcohol.

Por supuesto no somos máquinas predecibles y aunque los cambios biológicos influyen en el deseo sexual, sobre todo lo determinan los factores sociales y psicológicos. Concretamente la labor de seducción, el contexto y como nos sintamos respecto a la pareja. Sentirse deseado es el primer paso para desear y esto ocurre en cualquier momento del día.

La primavera, la sangre altera

Este refrán no miente. Es con el comienzo de la primavera cuando notamos que nuestro deseo ha aumentado. Esto se debe sobre todo a que hay más horas de luz y por tanto, aumenta la secreción de vitamina D. Los estudios relacionan la mayor cantidad de vitamina D en sangre con la de testosterona en los hombres y en consecuencia un aumento de la libido.

Además, la exposición a la luz aumenta la cantidad de endorfinas. Hombres y mujeres nos sentimos más felices, de mejor humor y esto obviamente afecta al deseo sexual.

En esta temporada aligeramos la ropa, nos sentimos más atractivos y más atraídos por el otro. En verano también notamos una mejora del deseo, por estas mismas razones y porque se suman los días de vacaciones y el mayor tiempo en pareja, en relax, con el cuerpo descubierto… ¡Hasta podemos dormir desnudos! Tomar el sol con moderación aumenta considerablemente la síntesis de vitamina D con las consecuentes mejoras en el deseo sexual antes mencionadas.

Sobre todo son los días de vacaciones los que influyen en el deseo sexual, y es que el estrés y las preocupaciones diarias desaparecen cuando cambiamos de aires y podemos compartir más momentos con nuestros seres queridos.

Por el contrario el otoño y el invierno representan un pequeño bajón en la frecuencia sexual. Hay menos horas de luz y hace frío, apetece menos desnudarse y sinceramente los ánimos pueden resentirse.

Encontrar un momento juntos

Aunque cada cual tengamos nuestros picos y llanuras en cuanto a la apetencia sexual y sea difícil coincidir con el otro, no significa que no vayamos a poder ponernos de acuerdo. No es que el momento alto de uno coincida siempre con el momento más bajo del otro, así que siempre se puede hacer ese pequeño “esfuerzo”.

La clave está en no esperar a que nuestro deseo surja por arte de magia, debemos trabajarlo a diario con estímulos sexuales y dedicando tiempo a seducir a nuestra pareja. Tampoco podemos esperar a que nuestra libido esté en su mejor momento para tener sexo, en muchos casos va aumentando según nos implicamos más en la relación sexual. Solo tenemos que intentarlo.

Otros contenidos del dosier: Del deseo al acto sexual

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