Si quieres sexo… ¡escucha!

¿Quién tiene la culpa?

En un caso como el anteriormente mencionado puede ocurrir que uno de los dos culpe al otro o incluso que uno mismo piense que tiene un problema al apetecerle mucho o poco el sexo.

Primero, aclarar que la culpa no la tiene ninguno de los dos y, en muchos casos, tampoco tiene un problema como tal. Sí que es cierto que es una situación que crea conflictos en la pareja pero eso no significa que sea algo patológico.

Los momentos iniciales de la relación son fáciles en este sentido; las hormonas culpables del enamoramiento también nos ayudan a tener una libido alta, a ser más pasionales a que no nos importe el dónde ni el cuándo. De forma natural, estas sustancias químicas van desapareciendo y permitiendo que aflore el verdadero yo.

La disminución de los efectos de estas hormonas no ocurre de golpe y tampoco se sincroniza con el momento de la pareja, así que puede ocurrir que uno vuelva “a su ser” a los 6 meses de relación y el otro mantenga ese empuje unos meses más. Si esto ocurre, la parte aún saturada de hormonas puede sentirse rechazada y acusar mucho ese cambio.

También puede pasar que, una vez esos efectos químicos desaparezcan y cada cual vuelva a su normalidad, se revele que las diferencias de deseo entre los miembros de la pareja son enormes.

Hay personas que querrían sexo todos los días y otras que serían felices con una vez al mes, ¡o menos! Imaginad lo que ocurre si un individuo de cada uno de estos casos se une en una pareja. Pues sí, el más activo puede ser acusado de “hipersexual”, “enfermo”, etc. y el que tenga el deseo más bajo puede serlo de “apático” o “frígido/a”. Pero no, ninguno lo es y ninguno tiene la culpa o la responsabilidad.

En muchas ocasiones son las dinámicas de pareja las que tienen la culpa.

La importancia de escuchar

Sí, el título del artículo viene con trampa y es que no vamos a dar el truco infalible para tener más sexo, sino que vamos a hablar de la importancia de escuchar en el deseo sexual.

Generalizaremos hablando de las mujeres, ya que son ellas las que pertenecen más frecuentemente al grupo de los individuos con menos deseo y son ellas precisamente las que demandan ser escuchadas.

Años y años diciendo a las mujeres que ellas no necesitan sexo, que son ellos los que tienen impulso sexual y las mujeres la parte racional que debe poner orden, que sin amor no debería haber sexo… que nos lo hemos acabado creyendo. Casi podemos decir que son ideas que corren por nuestras venas. Tanto, que algo dentro de nosotras nos empuja a justificarnos siempre que tenemos sexo, con argumentos parecidos al amor, a la química, al vínculo… Nos cuesta mucho pensar que tuvimos sexo con alguien solo porque nos apetecía.

El hombre generalmente no necesita esa justificación, por supuesto disfruta del sexo cuando hay amor y química, pero no es imprescindible si realmente le apetece. Y cuando, por lo que sea, tiene relaciones con alguien que no le gusta en otros aspectos, no tiene la necesidad de justificarlo.

De aquí viene una dinámica importante en las parejas. El sexo por el sexo no existe para las mujeres, ¡tampoco dentro de la pareja! Y aunque se sobreentiende el amor en una relación estable, no debería descuidarse el vínculo.

Por eso, ocurre a menudo que, ante la alta demanda de sexo del hombre, la mujer le recrimina que no la escucha, que no habla con ella y él piensa “¿qué tendrá que ver?” Pues sí, tiene que ver, porque la comunicación refuerza el vínculo.

Consejos para una frecuencia sexual satisfactoria

Si quieres más sexo, escucha a tu pareja.

Si quieres más sexo, pasa tiempo con tu pareja.

Si quieres más sexo, busca aficiones comunes.

Si quieres más sexo, besa y abraza a tu pareja (no solo en el sexo).

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