Mitos que no debes creerte sobre la terapia sexual

1. En terapia sexual te enseñan a ser mejor en la cama

La terapia sexual sirve para resolver posibles dificultades que impiden el disfrute en el sexo. Lo que es más o menos satisfactorio es totalmente relativo y lo que funciona perfectamente en una pareja puede no funcionar en otra, por lo tanto no hay trucos infalibles. Aunque los hubiese, el terapeuta sexual no los trabaja y sus consejos en ese sentido no serían más validos que los de tu mejor amigo; no aconseja sobre posturas ni da trucos para satisfacer a tu pareja.

2. La mayor parte de las disfunciones las trata el médico

Las dificultades sexuales pueden venir causadas por factores fisiológicos, psicológicos o una combinación de ambos. Generalmente si el problema se presenta en todas las ocasiones, tanto en solitario como en pareja, es probable que las causas de más peso sean físicas. Pero si no es así, es el terapeuta sexual el que podrá solucionar la disfunción de una forma más eficaz. Es decir, que no siempre es necesario acudir al médico para tratar disfunciones sexuales.

3. Es posible que haya que practicar sexo delante del terapeuta

Algunas personas creen que la terapia sexual incluye sexo en vivo, en la que el especialista va corrigiendo e incluso toca a los pacientes. Esto NUNCA es así, el terapeuta nunca tocará al paciente, y mucho menos observará conductas sexuales en vivo o en vídeo. Es algo que no es necesario para el tratamiento y de hecho está en contra del código de conducta del psicólogo, aunque solo sea por eso, el terapeuta se negará.

4. El terapeuta me verá desnudo/a

Desnudar al paciente no aporta absolutamente nada a la terapia. Los terapeutas sexuales suelen ser psicólogos y no médicos así que no pueden hacer pruebas físicas, y en ningún caso pedirán al paciente que se desnude total o parcialmente. Otra vez es una cuestión que vulnera el código deontológico del psicólogo y el terapeuta se negará a examinar el cuerpo del paciente.

5. Me veré forzado/a a responder preguntas incómodas

Obviamente ante un problema sexual el terapeuta necesita saber detalles de la vida íntima del paciente tanto en solitario como en pareja. Algunas de esas preguntas pueden resultar violentas para responder ante quien es, al fin y al cabo, un desconocido. Pero el terapeuta jamás forzará al paciente a nada, mucho  menos a responder preguntas, y si te sientes incómodo simplemente deberás manifestarlo.

6. El terapeuta se asustará cuando escuche mi problema

Hablar de nuestros problemas sexuales abiertamente con amigos no es algo frecuente, y mucho menos con desconocidos. Tendemos a pensar que nuestros problemas son extraños y a avergonzarnos de ellos. Lo cierto es que el terapeuta sexual escucha todos los días dificultades muy similares y, aun siendo un caso diferente, no se asustará sino que se sentirá más interesado para aprender sobre ello, y saber cómo ayudarte a solucionarlo.

7. La terapia sexual es para problemas muy serios

Que un problema sea serio o no depende de quién lo mire. Un problema sexual que parezca nimio puede alterar la vida de una pareja hasta casi romperla mientras que una dificultad que para muchas personas podría ser muy serio puede ser simplemente un bache para otras y no afectar a otras áreas de su vida. Cualquier persona que quiera mejorar su vida sexual y superar dificultades serias o no, debería acudir a terapia.

8. Si tenemos que acudir a terapia sexual es que la pareja está muy mal

Buscar ayuda para mejorar las relaciones sexuales lo único que indica es que la pareja desea que el sexo aumente en calidad, que se preocupan por su vida íntima y no les importa acudir a un profesional. Eso es signo de una pareja sana. Lo que indica que la pareja está mal es la negación de las dificultades, el poco o nulo apoyo de uno a otro para superar esas dificultades y la negación a buscar ayuda por no valorar las consecuencias.

9. El terapeuta sexual lo sabe todo sobre sexo

El terapeuta sexual o sexólogo es, como su nombre indica, un estudioso de la sexualidad humana. Se dedica generalmente a la educación en sexualidad o a la solución de dificultades que afectan a la vida sexual. La sexualidad es algo tan individual que sería imposible saberlo todo. Lo que a cada cual le gusta, disfruta o le disgusta es muy personal y cambia a lo largo de la vida varias veces, no podemos preguntar al terapeuta sobre algo tan complicado.

Otros contenidos del dosier: Terapia sexual y de pareja

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