La sexualidad de las mujeres después de la menopausia

Hoy en día se dan todas las condiciones para que cada mujer escoja su forma de vida antes de alcanzar la última etapa vital: la vejez. Pueden, por ejemplo, disfrutar de una sexualidad plena, siempre y cuando quieran.

Para cualquier mujer, la edad y la menopausia, a menudo acompañada de cambios radicales en el equilibrio hormonal, definen claramente un “antes” y un “después”. Es en esta edad cuando empiezan a aparecer ciertos “achaques” que ponen en riesgo la sexualidad. La sequedad vaginal provoca relaciones desagradables o dolorosas; la relajación de los tejidos puede conllevar un “descenso de los órganos”, que tan molesto resulta durante la penetración; la evolución de los senos también desgastan la imagen de sí misma.

Reacciones distintas

Muchas reacciones se resignan: la sexualidad se vuelve muy complicada y, si antes ya era difícil, si ya antes les proporcionaba poco placer o les resultaba poco interesante, la tentación será evidente: frenar cualquier tipo de contacto y consagrarse a actividades más gratificantes, como los nietos, el voluntariado, viajes… Las opciones son infinitas. La vida nos ofrece tantas opciones que ni siquiera tenemos tiempo de aburrirnos. A veces, la menopausia y los problemas que ésta comporta ofrecen la excusa perfecta para por fin tener el derecho a decir no a una sexualidad, más sufrida que gozada.

Pero no todas las mujeres reaccionan igual: existen tratamientos para mantener el cuerpo en forma. Hay lubricantes y hormonas que permiten erradicar la mayoría de inconvenientes del envejecimiento. Si la mujer ha disfrutado de una sexualidad plena, es más que probable que no esté dispuesta a renunciar a ella, tanto por el equilibrio como por la felicidad que le aporta.

Una segunda oportunidad

Mientras que algunas mujeres de avanzada edad creen que ya no encajan con los modelos sociales de seducción y se sienten culpables de sus deseos eróticos, otras se liberan y descubren, para su sorpresa, una especie de regalo inesperado, puesto que su cuerpo siempre está dispuesto y sensible a todo tipo de proyectos y fantasías sexuales. Alejadas de la reproducción (¡al diablo los anticonceptivos y todos los dolores de cabeza que provocan!), la sexualidad puede convertirse en una fuente de placer.

Disponer de todo el tiempo del mundo te permite afrontar, por fin, ciertas frustraciones del pasado, e incluso resolverlas: las encuestas aseguran que un buen número de mujeres goza de más orgasmos después de la menopausia, e incluso apuntan que muchas lo descubren justo en esa etapa vital. Además, gracias a todas las asociaciones y actividades organizadas, resulta muy fácil hacer nuevas amistades, de forma que la soledad deja de ser una fatalidad: se puede abrir la puerta a la aventura amorosa y erótica, a menudo de gran calidad, ya que nada (ni el trabajo, ni los hijos) la entorpece.

Si bien es cierto que el envejecimiento y las enfermedades provocan malestar y problemas, el margen de libertad real es, casi siempre, más grande del que imaginábamos antes de enfrentarnos al problema. Seguir siendo coqueta, querer seducir (a la pareja actual o a un nuevo amante) y disfrutar de los pequeños placeres dan sentido a la vida y alimentan los proyectos vitales. 

Dr. Y. Ferroul

Otros contenidos del dosier: Anorgasmia

Comentarios

Artículos destacados

Conversaciones sexuales en la pareja
Conversaciones sexuales en la pareja

Desde la primera vez que tenemos relaciones con nuestra pareja aprendemos a acoplarnos a ella. No lo hacemos exactamente...

Himen: lo que debes saber
Matrimonios sin sexo, ¿es posible?
Vulva: lo que necesitas saber
La vagina: preguntas frecuentes
¿A qué estás dispuesta para salvar tu...

Tu relación parece una montaña rusa con más caídas que subidas. Discutís todos los días. Por cualquier tontería,...

Hacer otros Test