El clítoris, órgano del placer femenino

Pequeña historia del clítoris

Ya desde la época de Hipócrates en el 300 A.C. se le otorgaba una gran importancia al clítoris, aunque en estos tiempos se pensaba que mejoraba la fertilidad femenina.

En 1559 es disecado y estudiado por el médico Mateo Colón, aquí se descubre su potencial eréctil y lo compara con el del pene.

En 1750 se prohíbe la masturbación, solo se permitía acariciar el clítoris en las relaciones de pareja y con el único motivo de mejorar la fertilidad. En 1876 se estudia el ciclo menstrual femenino y se sabe que el orgasmo no tiene nada que ver con la fertilidad de las mujeres así que se deja de aprobar con esos fines.

En 1880 se relaciona la caricia del clítoris con la cura de la histeria (mal de los nervios que solo padecían las mujeres). Los mismos médicos y matronas proporcionaban este masaje terapéutico y ganaban mucho dinero con ello! Así que pronto inventaron un aparato masajeador para agilizar el trabajo; ese fue el primer vibrador.

En 1960 el clítoris desaparece. No de la anatomía femenina pero sí de los libros y los tratados. No es hasta 1998 cuando el clítoris vuelve a ser estudiado y conocido. Poco a poco ha ido ganando terreno y se habla mucho de él, todavía no demasiado en términos de educación sexual y desde luego no se le dedica mucho tiempo en las carreras sanitarias pero sí que está en la calle y en la cultura popular.

Anatomía del clítoris

El clítoris, ese botoncito que vemos al separar los labios de la vulva y que se erecta cuando las mujeres se excitan es mucho más que eso.

Sus raíces se extienden hasta 12-14 cm y abarcan la vulva, la entrada de la vagina y la uretra. Contiene más de 8.000 terminaciones nerviosas, una concentración mayor de la que se da en el resto del cuerpo y el doble que encontramos en el glande del pene masculino.

Podemos ver el glande justo debajo del hueso púbico y entre los labios. De ahí salen dos brazos que se extienden de forma subcutánea y otra raíz que rodea la vagina proporcionándola de esa especial sensibilidad solo a la entrada de esta. Otra raíz se enrolla en la uretra formando el conocido punto G.

Todas las raíces del clítoris son muy sensibles y con la excitación de llenan de sangre y se hacen más grandes. Sus nervios se preparan para recibir los estímulos y por eso tantas zonas de la vulva son sensibles y cada mujer disfruta de distintos tipos de estimulación.

La estimulación del clítoris

Algunas mujeres pueden notar una excesiva sensibilidad en el glande del clítoris y la estimulación directa se percibe molesta. Estas mujeres disfrutarán más de la estimulación de las raíces del clítoris que se puede realizar acariciando alrededor del glande.

Otras no notan sensibilidad en las raíces mencionadas y necesitan una estimulación directa del glande.

La raíz que rodea la uretra puede ser estimulada a través de la vagina acariciando la pared delantera de esta. Es posible que la mujer note unas ganas inminentes de orinar, esto es normal y ocurre por irritar la uretra de alguna manera, pero no daña ningún tejido y tampoco van a expulsar orina.

En la penetración se puede rozar el clítoris con el cuerpo a cuerpo y en las posturas en las que ella está encima podrá controlar qué parte de la anatomía de este órgano estimular y a qué ritmo.

Otros contenidos del dosier: El clítoris

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