Sexo tántrico: revolución erótica para recuperar el deseo sexual

Cuando las relaciones sexuales son menos habituales, casi siempre porque el deseo se esfuma en la pareja, el tanta ofrece nuevas pistas para que el cuerpo y el corazón retomen de nuevo el vuelo. Nacida en la India hace más de cuarenta siglos, esta filosofía contempla el amor carnal desde una perspectiva espiritual, abriendo así el camino hacia una sexualidad diferente. “Hay que mirar más allá de las prácticas tradicionales. Si bien hasta ahora solo hemos centrado nuestra atención en los órganos genitales, el tantra hace vibrar el cuerpo en su totalidad”, explica Diane Bellego, psicoterapeuta especializada en tantra. Esta práctica, basada en una nueva intimidad, receptividad y felicidad, puede convertirse en la llave de nuestra plenitud sexual.

Meditar y acercarse a la naturaleza

Si quieres practicar el tantrismo, ¡regresa a lo fundamental! Dedica algunos minutos a la meditación, por la mañana y por la tarde, cuando sale y se pone el sol. Para ello hay muchísimos cursos de yoga que pueden ser de gran utilidad. Busca momentos de tranquilidad en el campo, o en el bosque. Recuerda respirar bien hondo, y percibe todos los olores que desprenden la tierra y los árboles.

  • Crear una atmósfera embriagadora:

El uso de incienso, velas, aceites esenciales de lavanda o de Patchouli, crea una atmósfera favorable al desarrollo de los sentidos y la relajación. El olfato debe estar muy estimulado.

  • Purificar el cuerpo:

Bebe té de Damania, una hierba afrodisíaca y relajante. Depura de antemano el cuerpo y evita cualquier tipo de perfume durante las horas previas al Maithuna. Come mucha fruta y verdura fresca.

  • Hacer ciertos ejercicios:

De forma regular, realiza ejercicios de periné. Para el hombre, la contracción del periné tiene, como ventaja, bloquear la eyaculación. En el caso de la mujer, estos ejercicios le permiten mejorar la circulación sanguínea en la zona genital y, además, aumentar las sensaciones.

La intimidad: la llave de la armonía sexual

“Cuando hago el amor, me centro en mi pareja, intento que alcance el orgasmo y me olvido”, confiesa Marta, de 31 años. La filosofía tántrica se basa, sobre todo, en escucharse a uno mismo para que así ambos puedan disfrutar del éxtasis sexual. Solo así se podrá crear una verdadera intimidad en la pareja, la clave de una buena armonía sexual. “Estar en contacto con uno mismo permite estar presente para sí y, por lo tanto, para el otro”, explica Bhagvati Granier, profesor de tantra.

Para dominar la técnica, céntrate en la respiración, la herramienta básica del tantra. Para empezar, fíjate bien en cómo respiras, y trata de mimetizar tu respiración con la de tu compañero. Inspiración profunda, espiración prolongada…

Trabajar la respiración permite abandonar los pensamientos parasitarios y centrarse por fin en el cuerpo sagrado y divino, el centro de nuestros retozos e intimidad.

El cambio de ritmo

Para alcanzar la felicidad, la mujer necesita tiempo, ¡y lentitud! No es ningún secreto pero, sin embargo, sigue siendo un tema de rabiosa actualidad, y es que las costumbres no cambian de la noche a la mañana. “El conocimiento del otro sigue basándose, casi siempre, en los órganos genitales, en una tensión únicamente sexual”, explica Bhagvati Granier. ¿Su conejo? “Reducir el ritmo para sentir y confiar en la receptividad”. La clave: privilegiar el principio femenino.

En la filosofía tántrica, el Shakti, la energía femenina, es el origen de la creación y, precisamente por eso, la mujer, la diosa, es quien toma la iniciativa en el baile del amor. Tras escuchar su deseo, es ella quien marca el ritmo a través de movimientos más sutiles. “El hombre no queda relegado a sujeto pasivo, pero abandona esa actitud principalmente activa que le propone la sexualidad occidental”, añade Diana Bellego. Este, ahora que se ha librado de la aplastante responsabilidad de hacer disfrutar a su pareja, puede estar más receptivo. Y, por lo tanto, las relaciones sexuales duran más tiempo.

Retozos de felicidad

Para mantener viva la llama de la pasión y luchar contra la erosión del deseo, los tántrika recomiendan adoptar nuevas costumbres amorosas basadas en la felicidad y vitalidad. “Cuando estos dos elementos brillan por su ausencia, es más que probable que la energía no circule, lo que entorpece nuestra sexualidad”, se lamenta Bhagvati Granier.

Explicaciones: situada en la pelvis, nuestra energía sexual, también denominada Kundalini, puede estar bloqueada por culpa de nuestra vida sedentaria y tabúes. Para empezar, realizar unos sencillos ejercicios destinados a equilibrar esa energía puede liberar esta energía que, una vez disponible, puede circular libremente. Así pues, una vez el cuerpo está conectado con el alma, el tantra pone en práctica su alquimia: la unión sexual va mucho más allá de la búsqueda del placer; se convierte en la fusión de Shakti, el principio femenino, y Shiva, el principio masculino.

El desarrollo del maithuna

Antes de nada, es importante ser consciente de que el objetivo del tantrismo no es el orgasmo, sino el bienestar, el desarrollo de los sentidos, la comunicación con el otro y con uno mismo. Lo primordial es tener paciencia, solo así podrás alcanzar el éxtasis. Y, aunque hay que dar rienda a la creatividad, aquí tienes algunos consejos que pueden ser muy útiles:

  • De antemano, puedes encender algunas velas o incienso y preparar algo de comer (fruta y verdura) y, por último, pon una canción suave y lenta…
  • El maithuna empieza por despertar el placer del gusto. Cada uno de los amantes debe dar de comer al otro. Empieza respirando suave y profundamente…
  • Luego abraza a tu pareja, bésale los labios y, de forma mutua, desnudaos sin dejar de tocaros;
  • Una vez desnudos, pasa a los masajes: comienza por los tobillos, y ve subiendo poco a poco. Puedes utilizar los dedos, la palma de las manos, los labios y la lengua. El masaje y las caricias deben ser interminables… ¡Pero no intentes provocar un orgasmo! Déjate llevar por el placer, y ya está;
  • Si hay penetración, los amantes pueden retrasar el orgasmo. Eso implica que los hombres deben descubrir el orgasmo sin eyaculación y que las mujeres controlen las contracciones del útero. En una relación sexual normal, el hombre y la mujer tienen muchísimas contracciones. Así pues, hay que aprender a dominarlas y prevenirlas. Después de dos o tres contracciones, piensa en aflojar el ritmo respirando profundamente y así conseguir que las tensiones duren, pero sin sucumbir a ellas. Después, durante el maithuna, la pareja pasa de la sexualidad salvaje y animal a una sexualidad alquímica a través de distintas posturas… pero si quieres conocerlas, ¡empieza por hacer un alto en el camino y sigue leyéndonos!

 

C. Maillard y N. Boucherie

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