La ropa interior sexy

La lencería sexy es cara, pero infalible… Los modelos son cada vez más atrevidos. Sujetadores de media copa, braguitas, corsés y ligueros se adentran en las alcobas para formar parte del juego erótico de cualquier pareja. Aunque este tipo de lencería ha sido tradicionalmente cara, poco a poco se democratiza y casi todas las marcas lanzan ropa interior sexy para satisfacer una demanda cada vez mayor.

Sujetadores

Durante siglos las mujeres debieron sujetarse el pecho con fajas. Inventado a finales del siglo XIX, el sujetador se hizo popular tras la primera guerra mundial. Su irrupción supuso una liberación para la mujer, que por fin podía guardar los corsés apretados y empezar a respirar.

En cuanto a los sujetadores sexys, existen muchos modelos. Las versiones que aplastan el pecho se han sustituido por las que lo realzan: los de media copa o el famoso Wonderbra, ideal para las mujeres de senos pequeños. Los colores y los tejidos tampoco conocen límites.

Bragas

Asociadas al sujetador, el efecto es inmediato. Las braguitas suponen una muy buena manera de volverse sexy a los ojos de cualquier hombre. El encaje es un clásico que siempre funciona. Para las adeptas a las novedades, existen los modelos con satén, seda y otros tejidos nobles ideales para la seducción.

Ligueros

El liguero o portaligas nació en los años veinte y es una pieza de lencería que sujeta las medias. Se sujeta a la cintura, de donde suelen salir dos elásticos por delante y otros dos por detrás, para sujetar las medias por la parte de la liga. La actriz Marlène Dietrich lo popularizó, gracias al afiche del film “El ángel azul”, pero la segunda guerra mundial acarreó privaciones que impidieron que la pieza siguiera usándose.

Durante mucho tiempo asociado a las prostitutas, el portaligas renació gracias a la obstinación de Chantal Thomass, que lo popularizó en los años setenta. Aunque no es la pieza más cómoda, si sigue utilizándose es, desde luego, por su enorme potencial erótico.

El corsé

El corsé es un referente en materia de lencería sexy. Afina la cintura, resaltando la generosidad de las caderas y los senos, lo que explica que haya sido un imprescindible desde el Renacimiento y hasta comienzos del siglo XX. Al comienzo tenía una función práctica que hoy, con la aparición del sujetador, ya no cumple. En la actualidad es simplemente un accesorio sexy, exento de su reputación agobiante.

Medias al muslo

El tema es simple y complicado a la vez. Esta suerte de calcetines largos existen desde siempre, pero al comienzo eran para los hombres. La versión femenina se popularizó cuando los americanos descubrieron el nylon.

Los pantys desplazaron las medias al muslo, que sin embargo están lejos de desaparecer. Las versiones modernas son autoadhesivas, lo que ha hecho innecesario sujetarlas con ligueros, pero siguen manteniendo un potencial erótico invalorable. Transparentes, doradas, oscuras, las medias al muslo agregan un encanto innegable a las piernas.

Accesorios: guantes, ligas y látigos

¡Yqué sería de la lencería sexy sin los accesorios! Los guantes de seda negros, rojos y violetas que acompañan cualquier modelito y que tan esenciales resultan en cualquier striptease. La liga, por su parte, enriquece un poco el juego pícaro. Ya no se utilizan para sujetar las medias al muslo, pero son un elemento esencial en cualquier noche de bodas… El látigo, finalmente, es un accesorio fundamental para demostrar quién lleva las riendas: la mujer, ¡por supuesto!

F. Sanhaji

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