Posibles transtornos de salud del niño adoptado

Problemas más frecuentes

Los transtornos más frecuentes que pueden padecer estos niños, bien sea por la estancia prolongada en una institución o por las condiciones alimentarias o sanitarias en las que se ve inmerso, serían: retraso pondoestatural o neuromadurativo, anemia, infecciones de la piel (sarna, piel atópica) o de las vías respiratorias superiores, parásitos intestinales,  inmunizaciones incompletas, bajo peso o estatura. La mayoría de estos transtornos son reversibles a corto o medio plazo. Los cuidados, la alimentación y la estimulación que proporciona un entorno de vida familiar ayudan a superar este tipo de transtornos en unos meses.

Otros transtornos de gravedad moderada

Otros posibles problemas también bastante típicos y algo más graves o complicados en cuanto a su solución pueden ser: trastornos de conducta o de atención, retraso en el lenguaje, infecciones por el virus de la hepatitis B, tuberculosis y anomalías congénitas. También es posible que el niño requiera una intervención quirúrgica sencilla (labio leporino, hernia inguinal), que haya sido imposible de realizar en su lugar de origen por falta de medios o de atención y que una vez en la familia adoptiva se puede solucionar en poco tiempo y sin complicaciones.

Los transtornos de tipo psicológico-afectivo, incluso los más leves, requieren mucha paciencia por parte del entorno del pequeño (familia, amigos, escuela). Se trata de ser consciente de que es una carrera de fondo cuya meta es el bienestar y la felicidad del niño. En muchas ocasiones es aconsejable consultar con psicólogos especialistas en postadopción, que nos pueden ayudar en dar más certeramente con la raíz del problema y pueden dar a los padres, e incluso a los profesores, la pauta de actuación más adecuada.

Los casos más graves

Hay también otros problemas menos frecuentes pero más severos: retraso del crecimiento y nutricional grave, trastorno del desarrollo psicomotriz grave, infecciones como sífilis, sida, paludismo, enfermedades congénitas, retrasos cognitivos graves y síndrome de alcoholismo fetal. Estos necesitan un seguimiento sanitario especial.

Se debería tener en cuenta que la adopción de niños con deficiencias o problemas de salud graves siguen por lo general un procedimiento diferente al de la adopción de niños sanos o con transtornos leves. Las familias que deseen adoptar un niño con esta problemática deben solicitarlo voluntariamente y cumplir una serie de requisitos, además de que deberán pasar una serie de entrevistas específicas adicionales antes de obtener el certificado de idoneidad. Aunque también es cierto que hay algún transtorno de este tipo que es difícil o imposible de detectar cuando el niño es muy pequeño, con lo que alguna familia de las que optan por el procedimiento normal pueden encontrarse con esta dificultad de forma inesperada. En ese caso lo mejor es ponerse cuanto antes en manos de profesionales especializados, según cual sea el transtorno que presente el pequeño, al igual que ocurre con una familia biológica en la que por desgracia su hijo presenta una deficiencia o un problema de salud grave.

Otros contenidos del dosier: Adopción y salud

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