El embarazo burocrático: preparando el nido

Explicar la intención de adoptar a familia y a amigos

Es un punto importante en el proceso de adopción. La decisión de adoptar es íntima y personal y han de tomarla la o las personas que van a ser padres de ese hijo y estar absolutamente convencidas de ella como para llevar esa decisión adelante, a pesar de las dificultades con las que se encuentren. Pero es evidente que en la crianza de un niño se ve implicada también la familia extensa y, en segundo término, el círculo de amigos íntimos de los padres, por lo que puede ser conveniente explicar al entorno más cercano la decisión que se ha tomado, para que ellos también tengan tiempo de ir preparándose para recibir a ese niño de la forma más adecuada. 

No se trata tampoco de que los otros miembros de la familia o de que los amigos íntimos intervengan en esas decisiones ni de que sus opiniones sean vinculantes. Pero sí que en general suele ser buena idea que las personas que van a acoger a ese pequeño en su entorno familiar e íntimo sean partícipes de la espera, de las ilusiones, de las vicisitudes y de las fases por las que van pasando los padres en el proceso. De la misma manera que los futuros padres biológicos muestran orgullosos a sus familiares y amigos las primeras ecografías del bebé que esperan, los padres adoptivos deberían disfrutar de un entorno favorable para que se sientan libres de anunciar que ya han obtenido el certificado de idoneidad o de que han recibido ya la asignación y la primera foto de su hijo. Se trata de que los seres queridos acompañen a los padres en su "embarazo burocrático". 

No todas las familias son iguales ni todas las personas tienen sentimientos semejantes sobre la adopción. Es posible que algunos miembros de la familia compartan desde el primer momento la ilusión y el entusiasmo de los futuros padres y otros, en cambio, necesiten digerir más lentamente este tipo de noticias. Hay que tener en cuenta que hace unos años la adopción era un tema tabú en muchas familias, un hecho que había que intentar ocultar, por lo que algunas personas mayores pueden ser reticentes a aceptar de buen grado que su nieto o su sobrino no vaya a ser hijo biológico de su ser querido. Los futuros padres han de intentar echar mano de toda la paciencia posible y actuar con mano izquierda en estos casos, dejándose apoyar, por otro lado, por las personas que sí sepan ponerse en su piel desde el principio. Lo principal es conseguir al final que el niño se sienta esperado por todos y acogido con alegría al llegar. Si en algún caso no se logra este objetivo, los padres adoptivos tendrán que optar por evitar en lo posible que esa persona tenga mucho trato con el pequeño, por el bien de este, hasta que haya cambiado de actitud y de sentimientos.

Los trámites

Lo primero que tienen que hacer los padres que deseen adoptar a un niño es dirigirse a la institución que regula esta cuestión en su comunidad autónoma de residencia. Allí les informarán sobre los pasos a seguir, los requisitos que deben cumplir los futuros padres, la documentación que hay que presentar para entregar la solicitud en una primera instancia, etc. 

En esta parte más burocrática de la adopción, los padres tendrán que prepararse psicológica y emocionalmente para sobrellevar un proceso de largo recorrido, armarse de paciencia y sobre todo no desanimarse con los papeles que faltan, sino alegrarse por ir cumpliendo hitos concretos. Es una fase del proceso en la que será fundamental que los futuros padres vivan intensamente la ilusión por conocer a su hijo y la certeza de que todas las peripecias se olvidarán cuando tengan a su retoño en brazos. 

La preparación como padres adoptivos

El proceso de obtención del Certificado de Idoneidad suele incluir un curso o unas reuniones de introducción a las peculiaridades de la paternidad adoptiva y de preparación para los padres solicitantes. Esta preparación es más exhaustiva si se opta por una adopción en circunstancias especiales (de niños con alguna minusvalía psíquica o física o que necesiten un tratamiento médico específico, de niños mayores o de grupos de hermanos biológicos). 

Pero independientemente de esta preparación institucional, esta fase es la idónea para informarse de todas las formas disponibles: acudiendo a charlas, reuniones o conferencias sobre este tema, preguntando a familias con hijos adoptados, si se concocen y se tiene confianza, leyendo libros, blogs... Después, con el niño en casa, es difícil hacerlo, porque se tiene mucho menos tiempo. Y además, dará a los futuros padres la sensación (real) estar "haciendo algo" durante el tiempo de espera. 

Es importante también prepararse psicológicamente. El embarazo da a la madre o a la pareja la oportunidad de hacerse a la idea de lo que es ser madre o padre, de los cambios que se producirán en la vida, de cómo desean criar y educar a su hijo... Para los padres adoptivos, este "embarazo burocrático" no tiene por qué ser diferente en ese sentido.

El futuro espacio del hijo adoptado

Cuando tenemos un hijo biológico sabemos algo primordial a la hora de preparar sus cosas (su espacio, su ropa...): la edad que tendrá y cuándo llegará. Pero para un hijo adoptado, estos son datos que pueden revelarse solo al final del proceso. Es decir, que los futuros padres adoptivos pueden pasar años de espera de un niño del que no saben absolutamente nada, a veces incluso ni siquiera si es uno o más de uno, ni cuándo va a venir a casa. ¿Cómo prepararle la habitación, por ejemplo? ¿Qué ropita comprarle? ¿Qué cachivaches necesitaremos? ¿Cuándo empezamos? 

Lo más razonable es dejar un espacio en el hogar que se pueda despejar fácilmente cuando ya se tengan más datos y se pueda acondicionar específicamente para el pequeño. Esa habitación para los niños que no llegan y que se acaba convirtiendo en el despacho complicará las cosas a la hora de prepararla para ellos llegado el momento. Hay que tener en cuenta que en estos procesos suele haber parones y acelerones imprevistos. Una espera de asignación de cuatro años puede culminar en dos meses frenéticos en los que hay que preparar la habitación, comprar la cuna, el cambiador y la bañerita, traducir los documentos, sellar mil papeles, reservar el avión, hacer maletas, dejar las cosas en el trabajo listas para una ausencia de algunas semanas... Si además hay que decidir dónde poner ahora la biblioteca, estos preparativos pueden llegar a acabar con el aguante de cualquiera. 

No es recomendable tampoco dejar una habitación completamente vacía "para cuando llegue el niño", porque esa espera puede prolongarse mucho tiempo y un "hueco" de ese calibre en el hogar no hace más que recordar a los futuros padres que hay algo incompleto en sus vidas. Ya es a veces angustioso el proceso de adopción en sí, por el punto de incertidumbre que conlleva a menudo, como para que los futuros padres añadan más angustia de una forma que es fácilmente evitable.

Lo ideal: un espacio para invitados, para la tabla de planchar, para guardar las bicicletas o los trastos de ir de pic-nic... Es decir, darle un uso a esa pieza que sea provisional pero útil. Y, al mismo tiempo, que podamos prescindir de ese espacio con alegría en cuanto llegue la hora de llenarlo por fin con las cosas del pequeño. 

Algún día los futuros padres reciben el informe con datos sobre su hijo y llega el momento en que ya se pueden enfrentar a preparar la casa para recibirlo. Os damos algunos consejos para acondicionar adecuadamente el entorno del niño adoptado: 

  • Elegir cuidadosamente los colores: una habitación muy colorida y con muchos contrastes puede ser preciosa pero nefasta y estresante para un niño que ha pasado toda su vida acostumbrado a los colores neutros de las paredes de un orfanato (por muy pequeñín que sea en el momento de ser adoptado). Lo ideal es elegir colores suaves y relajantes, sin mucho adorno que lo recargue. Que el espacio se vea limpio, despejado y acogedor. 
  • Cuidado con los juguetes: no es conveniente llenar la cama de peluches de todos los tamaños ni lanzarse a comprar todo lo que se ve en las jugueterías, sobre todo si es de colores estridentes o ruidoso o de gran tamaño. Esa "sobredosis" de estímulos puede ser demoledora para el pequeño, que lo que necesita es calma, tranquilidad y tiempo para sentirse seguro en su adaptación a su nuevo entorno. Aquí los padres tendrán también que informar convenientemente a los parientes más cercanos, para que lo tengan en cuenta a la hora de hacerle regalos al nuevo miembro de la familia. 
  • Materiales y texturas: elegir texturas suaves, tejidos naturales (muchos niños adoptados sufren alergias cutáneas) y sin apresto, objetos mullidos... Todo para que lo que rodea al niño le transmita sensación de que está seguro y arropado. 
  • Objetos "puente": puede ser buena idea incluir en el entorno del pequeño algún objeto de decoración o un juguete que le recuerde algo de su "vida" anterior. Será beneficioso para él que reconozca en su espacio algo que no le es totalmente ajeno. Le hará sentir más seguro.

Otros contenidos del dosier: Preparándonos para adoptar

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