Silla infantil para el coche: ¿qué tipo elegir según la edad?

Desde el 1 de enero de 1992, cualquier niño menor de 10 años debe ir sentado en un dispositivo de retención adaptado (las sillas diseñadas antes del 1985 están prohibidas). Lo que significa que, en el transcurso del crecimiento de vuestro hijo, deberéis comprar al menos dos dispositivos: una silla para los primeros años y, después, un elevador.

Sillita de coche: la normativa

La etiqueta también debe indicar el intervalo de peso de los niños a los que está destinado el dispositivo. Existen 5 categorías diferentes:

  • El grupo 0: del nacimiento a los 10 kg (grupo 0);
  • El grupo 0+: del nacimiento a los 13 kg;
  • El grupo 1: de los 9 a los 18 kg;
  • Los grupos 2 y 3: de los 15 a los 25 kg (grupo 2) y hasta los 36 kg (grupo 3).

Comprobad que en la etiqueta pone claramente la mención de «universal» garantizando que la silla se adapta a todas las casas de coches. Optad siempre por un dispositivo fácil de fijar y desmontar, sobre todo si debéis transportarlo de un coche a otro. Por último, no dudéis en comparar los modelos y pedir al vendedor que os muestre cómo lo monta en vuestro coche. ¡Así evitaréis poneros de los nervios!

Hasta los 9 meses: los maxi-cosi o los capazos

A esta edad, debéis procurar sostener adecuadamente en todo momento el cuello, la nuca y la cabeza de vuestro bebé, así como escoger las sillas del grupo 0 (hasta 10 kg) y 0+ (hasta 13 kg). Por lo que tenéis dos posibilidades: los maxi-cosi y los capazos

  • Los maxi-cosi por la protección

Se mantiene al bebé en posición semiestirada mediante un arnés con correas entre las piernas. Algunos modelos pueden utilizarse como hamaca y adaptarse a la estructura del cochecito. Siempre se coloca de espaldas a la marcha y en los asientos traseros del vehículo para obtener la máxima protección en caso de choque frontal. Sólo podrá colocarse en el asiento delantero cuando el vehículo no disponga de asientos traseros o cuando todos los asientos traseros ya estén ocupados por otros sistemas de retención infantil en uso por otros menores que lo necesiten. Escoged un modelo equipado con un reductor de asiento y soporte para la cabeza para asegurar la mejor comodidad a vuestro bebé. También conviene no dejarlo demasiado tiempo en la silla.

  • El capazo por la comodidad

Los capazos aseguran unas mejores condiciones de viaje para el bebé, especialmente en caso de trayectos largos. El capazo se instala en la parte posterior del vehículo, en paralelo a los asientos posteriores. El recién nacido viaja tumbado, retenido con una cinta de sujeción que se coloca alrededor de la cintura y cubierto con una red de protección.

Grupo 1 (de 9 a 18 kg): la silla con respaldo

Vuestro hijo se mantiene bien sentado y puede resistir a las fuerzas que lo impulsan hacia adelante en una frenada. Por tanto, se le puede instalar de cara a la marcha, en los asientos posteriores, con una silla con respaldo y arnés (grupo 1). Los primeros meses puede ser necesario el uso de un reductor para que los menores de un año queden bien fijados. Optad siempre por la calidad, ya que la utilizaréis durante varios años: procurad que el respaldo sea regulable, que la base pueda inclinarse y que las correas del arnés sean suficientemente largas para fijar al niño que irá creciendo. En general, es mejor optar por sistemas que fijan al bebé con cinturones en lugar de con correas.

Grupo 2 y 3 (de 15 a 36 kg): las sillas elevadoras con o sin respaldo

La altura y corpulencia de vuestro hijo ya no le permiten viajar cómodamente en una silla con respaldo, por lo que se sentirá más cómodo en un elevador (grupo 2 y 3) atado directamente al cinturón de seguridad. Hasta los 7 años, optad más bien por los modelos provistos de un respaldo y reposabrazos, que harán que el niño esté mejor una vez dormido. Después, bastará con el asiento.

Las 3 en 1: las sillas evolutivas

Diversos fabricantes proponen sillas evolutivas o polivalentes, capaces de cubrir diversos «grupos de pesos». Estas sillas poseen sistemas de regulación que les permite adaptarse al crecimiento del niño. Aunque su precio de compra es más elevado que un modelo clásico, estos modelos resultan ventajosos desde un punto de vista económico.
Por último, estas sillas constituyen la mejor solución para un uso ocasional. Por ejemplo, los abuelos podrán comprarlas para pasear a sus nietos sin tener que poner en peligro su seguridad.

Las pequeñas «comodidades» de las sillas de coche

Algunas ventajas pueden resultar interesantes en el momento de escoger: protecciones forradas en los hombros y el cuello por encima del arnés, costados bien envolventes en la zona de la cabeza, reposabrazos o un tejido antitranspirante son algunos detalles que optimizarán las condiciones de viaje de vuestro hijo. Para los recién nacidos, acordaros siempre del reductor del asiento y el soporte para la cabeza para que no quede contraído, y ajustad correctamente las correas de la silla: como máximo, debe pasar un dedo entre el cinturón y el cuerpo del niño. La cabeza de vuestro hijo jamás debe sobrepasar la altura del respaldo.

La instalación de la silla de coche

Desde el 1 de octubre de 2002, los fabricantes de coches deben hacer constar en el manual del usuario las posibles recomendaciones para la instalación de una silla de coche. Tomaros un momento para leerlo antes de cualquier compra. Si vuestro vehículo es relativamente nuevo, estará equipado con el sistema de fijación Isofix, que permite encajar directamente la silla, gracias a tres puntos de anclaje metálicos situados en el asiento posterior y sin tener que recurrir al cinturón de seguridad. ¿Resultado? Un riesgo menos de mala instalación, una silla de coche que encaja perfectamente con el vehículo y una seguridad óptima.

C. Louart

Otros contenidos del dosier: Todo sobre el bebé de 6 meses a 1 año

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