Biberones, ¿a favor o en contra de la esterilización?

Después de cada comida, límpia los biberones rápidamente para evitar que los gérmenes se desarrollen. Líquido lavavajillas, agua caliente y una escobilla son los utensilios indispensables. No olvides que durante el primer mes, el sistema digestivo de tu bebé es especialmente frágil y sensible a las agresiones exteriores y los microbios se desarrollan rápidamente en los restos secos. Del mismo modo, no le des nunca a tu bebé un biberón ya empezado, aunque lo hayas puesto en la nevera.

¿Es necesario esterilizar?

Aunque los pediatras generalmente se ponen de acuerdo para recomendar la esterilización por precaución, es inútil seguir haciéndolo cuando el bebé ya tiene cuatro meses. Es la edad en la que empieza a ser valiente y se mete en la boca todo lo que tiene al alcance de la mano. Para algunos padres, esta tarea resulta fastidiosa e ingrata y paran demasiado pronto de hacer lo que consideran una obligación pesada. Cabe destacar que todas las precauciones tomadas son superfluas teniendo en cuenta la gran cantidad de "agresiones" que pueden encontrarse en una casa y a las que no prestamos atención. Es verdad que la esterilización habrá sido en vano si coges los biberones con la mano sin habértelas lavado antes o si se guardan en algún lugar que no esté impecable. Si escoges seguir los consejos de tu pediatra, entonces acuérdate de utilizar pinzas para sacar los biberones del agua y ponerlos a secar en un lugar apropiado.

¡Primero, el lavado!

Los padres a menudo piensan que basta con aclarar en agua caliente los biberones que acaban de utilizar para que recuperen su pureza original y después los ponen directamente en un esterilizador. Eso no sirve de nada: los residuos de leche, incluso los ligeros, que quedan incrustados en las paredes, o pegados en el fondo del biberón y la tetina, originan un verdadero baño de cultivo de gérmenes. Por tanto, es necesario lavar minuciosamente los biberones, así como el capuchón y la tetina, que habremos desenroscado previamente. Después hay que aclararlos bien, antes de esterilizarlos. Los padres tienen a su alcance varias posibilidades, en función de si prefieren métodos calientes o fríos, por ebullición o al vapor…

Escaldar las bacterias

“A la antigua”. No es necesario invertir en material de puericultura. Una olla a presión o una cacerola servirá. Basta con introducir los biberones en agua llevada a ebullición durante 20 minutos. Piensa en rellenar de agua los biberones, por un lado para que no floten, y del otro para quitar las impurezas del interior. Se recomienda no sumergir las tetinas más que durante los últimos 10 minutos para que no se deformen. Procura no olvidarte la cacerola en el fuego. Muchas madres se encuentran los anillos de los biberones fundidos en el fondo de su olla presión… Si todo esto te parece complicado, los fabricantes proponen esterilizadores eléctricos. Pueden albergar 8 biberones al mismo tiempo y todo se detiene de forma automática al cabo de un cuarto de hora. Pero la solución más simple y más rápida es, sin duda, el uso del microondas. El utensilio se presenta en forma de un plato para recoger el agua, coronada con una tapadera. Bastan 10 minutos para que el vapor, obtenido por conversión térmica del agua, esterilice los biberones.

La esterilización en frío

Si temes quemarte o estás de vacaciones, opta por la esterilización en frío. El uso de comprimidos de desinfectante a base de hipoclorito de sodio, o también llamado agua lavandina, es la fórmula más práctica para los desplazamientos. Se requiere una media hora, pero la solución tiene la ventaja que se mantiene activa durante 24 horas. Por tanto, los biberones pueden estar sumergidos hasta su utilización, lo que así limita cualquier infección después de la esterilización. Puede pasar que se quede un ligero olor a cloro. No es peligroso para el bebé, pero será más agradable si aclaramos el biberón antes de utilizarlo.

Tu kit de biberones “primeros días"

Para cuando vuelvas de dar a luz, ten previstos:

  • De 7 a 8 biberones de 240 ml, con anillas y capuchones. Es mejor utilizar biberones graduados, lo que simplificará la dosificación del agua.
  • Un doble juego de tetinas
  • 1 biberón pequeño para los medicamentos
  • 1 escobilla grande para lavar los biberones
  • 1 escobilla pequeña para lavar las tetinas
  • El instrumento de esterilización que hayas escogido.

M. Ozanam

Otros contenidos del dosier: Alimentación del bebé hasta 6 meses

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