El por qué de los niños prematuros

Nacer antes de tiempo, antes de las 40 semanas de gestación establecidas como “normales” –y sobre todo antes de la semana 37–, puede tener consecuencias para la salud física y psíquica del bebé, tanto presentes como futuras. Esos niños suelen tener menor crecimiento pulmonar, por lo que los trastornos respiratorios y sobre todo el asma son frecuentes en ellos. Además, su sistema inmunológico puede ser débil y pueden sufrir infecciones continuas.

Factores que influyen más de lo que se cree

La edad, factor determinante en la concepción de un hijo

Cuando ginecólogos y obstetras se encuentran con alguna de las situaciones siguientes suelen llevar un control más estricto del embarazo, ya que las probabilidades de parto prematuro son mayores:

La talla de la madre. Que sea inferior a 1.50 metros es uno de los factores de riesgo para que se produzca un parto prematuro.

Su edad. La edad de la madre es otra de las variables que más influencia tiene. Se sabe que el hecho de tener menos de 17 años puede ocasionar que el ambiente uterino no sea el idóneo para que se desarrolle el bebé. Por eso, y puesto que el cuerpo es sabio, se suele producir prematuridad antes de que ese entorno se vuelva demasiado hostil para el pequeño.

El peso antes del embarazo. Tanto un bajo peso de la madre ­–menos de 50 kilos– como un exceso importante de grasa se asocia de la misma forma a un adelanto del nacimiento del bebé.

El intervalo entre embarazos. También se conoce como Periodo Intergenésico y se sabe que cuando es superior a 5 años (es decir, la mujer no ha tenido otro hijo en ese tiempo), el riesgo de prematuridad aumenta. Pero lo mismo ocurre si no han pasado ni 24 meses desde el parto anterior. Y si tan solo han transcurrido 6 meses, hay mucho riesgo (10 veces más) de que este nuevo embarazo finalice antes de las 20 semanas, lo cual dejaría al bebé en una situación bastante difícil. Los expertos fijan un periodo ideal de entre 2 y 4 años entre un embarazo y otro.

Tener poco líquidos amniótico (Oligoamnios). Algunos estudios aseguran que casi el 20% de los partos prematuros se deben a esta circunstancia. Además de que el feto puede no crecer de manera adecuada, hay más posibilidades de rotura prematura de membranas.

Hipertensión arterial materna. Puede ocasionar retardo en el crecimiento fetal, al igual que otros trastornos de la futura madre, como enfermedades del riñón o del corazón, anemia, diabetes no controlada, tabaquismo, problemas pulmonares de la coagulación de la sangre.

El lugar donde se viva. Curiosamente, las mujeres que viven en núcleos urbanos o rurales de gran altitud (respecto al nivel del mar) también pueden tener los niños antes de las 40 semanas. En estos casos se suele deber a la llamada hipoxia, es decir a la dificultad con que se respira a esa altura y que impide que el oxígeno llegue bien a todos los tejidos del organismo, también a aquellos responsables de alimentar al feto y mantenerle en condiciones óptimas para su desarrollo.

¿Estará cambiando nuestra genética?

Alrededor del 40% de los nacimientos prematuros se deben a factores genéticos. Todavía no se conocen qué genes están implicados, pero hay quien sospecha que el periodo de gestación en los humanos puede estar sufriendo cambios. ¿Las generaciones futuras tendrán, quizá, gestaciones más cortas?

De momento lo que se ha averiguado en estudios antropológicos es que el hecho de que los embarazo duren –al menos de momento– 9 meses no se debe a que si duraran más el cráneo del bebé seguiría creciendo y no pasaría por el canal de parto. La verdadera causa es que la madre no podría soportar una duración mayor porque eso supondría consumir mucha más energía para cumplir con todos los procesos metabólicos. Y no podría disponer de ella tan fácilmente. O ella o el bebé estarían en riesgo.

Factores externos que preocupan a muchos

El aire contaminado, lleno de minipartículas metálicas y tóxicas (residuos de óxido de cadmio, de plomo, de plata, de oro…), de los gases emanados por los vehículos y por las fábricas… Ésa podría ser otra causa importante que justificara el aumento de nacimientos pre-término. Algunos estudios han demostrado, por ejemplo, que las partículas diminutas de plata se acumulan en los órganos, sobre todo en el bazo, y modifican las células inmunes pero, aún más, a partir de ahí cambian el entorno uterino y eso puede acortar los tiempos de gestación.

Lo mismo puede ocurrir si la mujer gestante está muy expuesta a los esterilizantes usados en la industria alimenticia o a los componentes que se encuentran en los plásticos (algunos se comportan como las hormonas femeninas una vez que penetran en el organismo) y también a radiaciones ionizantes y campos electromagnéticos (ordenadores, microondas, enchufes y material eléctrico, antenas de telefonía, etc). En la práctica es imposible eliminar todos esos riesgos, pero sí vale la pena tenerlos muy en cuenta y acortar los tiempos y el nivel de exposición.

 

Fuentes:

“Prematurity and prescription asthma medication from childhool to young adulthood: a danish national cohort study”. Anne Louise Damgaard et al. Plos One

Comparison of the causes and consequences of prematurity and intrauterine growth retardation: a longitudinal study in southern Brazil”. FC Barros et al. Pediatrics

“Effects of Maternal Exposure to Cadmium Oxide Nanoparticles During Pregnancy on Matrnal and Offspring Kidney, injury markers using a murine model”. Judith Zelikoff, Journal of toxicology & environmental Health.

“Obesidad materna y riesgo de parto prematuro”. S Cnattingius et al. Revista Chilena de Obstétrica y Ginecología

“Factores prenatales relacionados con la prematuridad”. Dr. Guillermo Arias Macías et al. Revista Cubana de Pediatría

“El intervalo intergenésico: un factor de riesgo para complicaciones obstétricas y neonatales”. L. Domínguez y P. Vigil-De Gracia. Ginecología y Obstetricia

“Obstetricia y Medicina Materno-fetal”. Luis Cabero Roura et al. Editorial Médica Panamericana

Otros contenidos del dosier: Bebés prematuros

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