Con quién dejar al bebé

El niño tiene entre 2 meses y medio y 3 meses y quizá la madre debe volver al trabajo.
¿Con quién dejar al bebé y cómo prepararlo para que se acostumbre a su ausencia? La elección de un tipo de cuidados estable y seguro no se improvisa; debe reflexionarse incluso desde antes del nacimiento del bebé. Existen muchas fórmulas válidas. Lo importante es encontrar una solución duradera a fin de evitar que el niño tenga que adaptarse más de una vez a distintos lugares y personas diferentes. El bebé necesita puntos de referencia, tanto espaciales como afectivos.

Elección del tipo de cuidados

Según las posibilidades y las preferencias, se puede optar por el jardín de infancia o por un tipo de cuidados más individuales, en el hogar o fuera del mismo.

El jardín de infancia

En el jardín de infancia el bebé está en contacto con otros niños. Evoluciona en locales amplios y seguros, y está sometido a la vigilancia de personal cualificado. Aunque se hacen esfuerzos para que una educadora se ocupe de modo constante del bebé,
inevitablemente, esta persona tendrá más niños a su cargo y no será la única que cuidará de él. Los niños de edades superiores a 1 año se suelen divertir mucho en el jardín de infancia. Los más pequeños pueden adaptarse igualmente a este tipo de cuidados, pero algunos no soportan demasiado bien el ruido ni el ritmo de comidas y siestas impuesto, ni la presencia de ciertos virus...

Cuidados en casa de una canguro

En casa de una canguro, el bebé puede estar solo o en compañía de un reducido número de niños. Es preciso informarse a fondo de la persona que se ocupará del niño, visitar la casa, saber si dispone de experiencia en el cuidado de niños pequeños, cuántos niños tiene a su cuidado y de qué edades. Conocer la preparación y la experiencia de quien vaya a cuidar del niño en un entorno distinto del hogar, que el pequeño aprenderá a reconocer también como propio, es una cuestión fundamental.
Sólo puede optarse por este método sobre una sólida base de confianza.

Canguro en el propio hogar

Contratar una persona a domicilio suele ser una fórmula más descansada para la madre y para el niño, que puede dormir a su antojo por la mañana y no debe adaptarse a un sitio nuevo. Aún así, la elección de la persona es decisiva: debe buscarse a alguien en quien se pueda confiar y que sea suficientemente abierta para responder a la curiosidad y a la necesidad de contacto del niño. El inconveniente de este tipo de cuidados es que resulta más caro.

Cuidados en casa de los abuelos

Algunas veces son los abuelos los encargados de cuidar de los niños durante el día, lo que no siempre está exento de algunos problemas. Incluso en el caso de que las relaciones entre los nuevos padres y los abuelos sean excelentes, entenderse con la madre o la suegra en lo referente a la educación del niño dista de ser simple. La búsqueda de este entendimiento puede ser enriquecedora, pero se necesita paciencia y tacto.

La necesaria adaptación

La madre no tiene ningún deseo de confiar el niño a una tercera persona y el niño tampoco desea que la madre se aleje de él. La separación es, por fuerza, dolorosa. Para
que pueda ser aceptada por ambos, es necesario prepararla. No dude en explicarle la situación al niño: hablarle y familiarizarlo con los sitios nuevos donde se va a estar le ayudará a crear lazos con otras personas. En cierto modo, le da permiso para relacionarse con otras personas.

Algunas reglas que deben seguirse

Para que la etapa de la separación no suponga un duro golpe para el niño, deben observarse unas cuantas reglas bastante sencillas. El principio común a todas ellas se resume así: no cambiarlo todo a la vez.
Evite modificar los hábitos alimenticios del niño. En el momento en que empieza a ser cuidado por otras personas, es mejor no variar su alimentación, ni intentar que empiece a comer con cuchara en lugar de tomar el biberón. Si se alimenta con leche materna, es mejor iniciar el destete con unas semanas de antelación y proseguir, si es posible, dándole el pecho una o dos veces al día después de haberse reincorporado al trabajo, por la mañana al levantarse y por la noche al acostarse, por ejemplo.
Procure mantener sus ritmos de sueño. Es aconsejable que, las primeras semanas, las personas que se ocupan del niño acepten adaptarse a los ritmos que se están estableciendo, le den de comer cuando lo pida y no lo despierten de forma intempestiva.
Los primeros días, acompáñelo personalmente. En el jardín de infancia o en casa de la canguro, acuéstelo y mézalo usted misma para que tome posesión de su nueva cama, o llévele su cajita de música, sus peluches o su objeto de seguridad, cuyo olor le recordará la cuna familiar.
Al principio, quédese un rato con él. Durante este período de aclimatación, es indispensable que se quede con él unas horas en varias ocasiones. Es un modo de indicarle que conoce el sitio, que lo aprueba y que considera que estará bien en él.
Asimismo, podrá asociarla a ese nuevo lugar de vida y notará que usted está de acuerdo con la persona que lo va a cuidar.

Establecer una relación de confianza

La madre puede aprovechar estos momentos para conocer mejor al personal del jardín de infancia o a la canguro. Es muy importante establecer relaciones armoniosas y un diálogo abierto con las personas que van a cuidar al niño. No debe dudarse en comentar en profundidad los progresos o las dificultades del bebé. Con este contacto, la madre se beneficia también de muchos descubrimientos, que contribuyen a su propio bienestar. La separación de madre e hijo es una etapa indispensable que, si se prepara adecuadamente, favorecerá el progreso del niño hacia la autonomía. El bebé se adaptará sin dificultad a otras personas si conserva una relación excepcional con su madre y goza de puntos de referencia estables.

El regreso a casa

Cuando se vuelve a ver al niño tras una jornada de trabajo, debe procurarse estar por él, a pesar del cansancio. Dedíquele durante un rato toda su atención, por ejemplo, bañándolo, dándole de comer o jugando con él. Es importante que vuelva a tener un contacto físico cariñoso con su madre. Pero, ¡hay que evitar excederse! No se deben prolongar exageradamente estos reencuentros en detrimento del sueño del niño, cuya jornada también ha sido, sin duda, movida. Es preferible que el intercambio con él sea breve pero intenso desde el punto de vista afectivo. No se debe demorar a toda costa la hora de acostarlo con la excusa de que no se ha pasado suficiente rato con él o que su padre todavía no ha regresado.

Facilitar la adaptación

No se debe esperar al último minuto, ni tan sólo al nacimiento, para decidir quién se va a quedar al cuidado del niño. Para adaptarse a su nueva vida, el bebé necesita puntos de referencia: se deben evitar las idas y venidas de un sitio a otro y la sucesión de distintas personas, fuera de casa o en el mismo hogar. Demasiados cambios a la vez perturban al niño; hay que procurar conservar sus ritmos del sueño y no elegir este período para modificar también su alimentación. Cuando el niño regresa a casa, o cuando usted llega, intente tener un rato disponible para él solo. Pero no pretenda compensar su ausencia manteniéndolo despierto innecesariamente. El bebé necesita también descansar tras un día lleno de descubrimientos.

Comprender el mensaje del bebé

Antes de los 6 meses, a pesar de que la adaptación sea aparentemente fácil, el bebé se resiente de la separación. No sabe manifestar sus sentimientos de forma muy clara, pero su desacuerdo no es por ello menos real. Hay que mantenerse, pues, atento a los pequeños signos que podrían expresarlo: tiene menos apetito, llora por la noche, sonríe menos o bien vuelve la cabeza. Sin duda, esta situación no durará mucho. Procure, si es posible, no inquietarse. Dedique una mayor atención al niño y favorezca los intercambios; lo acompañará así en el descubrimiento de su nuevo modo de vida.

Otros contenidos del dosier: Cuidados del bebé hasta 6 meses

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