El seguimiento médico del bebé

En el hospital, las puericultoras ofrecen los primeros consejos sobre los cuidados y la alimentación que deben proporcionarse al recién nacido. Una vez en casa, los padres se quedan solos y, en ocasiones, sienten que estas enseñanzas no son suficientes y que necesitan contar con el apoyo de un médico.

El seguimiento médico del niño

Es importante elegir el médico que va a examinar al niño regularmente. Gracias a una supervisión personalizada, el pediatra sabrá valorar con precisión y rapidez el estado de salud del bebé. La relación de confianza que se establece con los padres debe permitirles plantear todas las dudas que se les presentan, pero también seguir los consejos indicados y comprender la evolución de las necesidades del niño.

La elección del pediatra y su función

Existen varias posibilidades, desde un médico de cabecera o un pediatra de la
Seguridad Social o de una aseguradora privada, a un pediatra con consulta privada.
Además de las sugerencias que aportan los familiares y amigos, ciertos elementos sirven de guía en la elección: la competencia del médico; su disponibilidad y la proximidad al domicilio, ya que es necesario saber que podrá acudir rápidamente en caso necesario. Es fundamental que el bebé sea examinado con regularidad y, si es posible, que lo haga siempre el mismo médico. También es preciso informarse del precio de las consultas y de las condiciones del seguro que se tiene.
Ritmo de las consultas. Es aconsejable llevar al recién nacido al médico cuando tiene entre una y dos semanas de vida y, a partir de entonces, una vez al mes durante seis meses. Después, bastará una visita cada dos o tres meses hasta que el niño cumpla dieciocho meses. Luego las consultas serán algo más espaciadas, cada cuatro a seis a doce meses hasta que cumpla los tres años.
Control periódico y carné de salud. En cada visita, el médico supervisa el desarrollo físico y psicomotor del niño, lo pesa y lo mide, y valora sus reacciones ante determinados estímulos en función de su edad. Detalla o completa las indicaciones en materia de alimentación y, si es necesario, receta complementos vitamínicos. Además, lo vacunará cuando corresponda. El conjunto de toda esta información se recoge en el carné de salud (véase recuadro).

El crecimiento del bebé

El niño es un organismo en crecimiento. La parte fundamental del seguimiento médico consiste en la supervisión del desarrollo del niño. El crecimiento se evalúa comparando, visita a visita, las medidas que el médico anota regularmente: la talla, el peso (que se analiza siempre en función de la talla) y el perímetro craneal. Estos datos numéricos se reflejan en un gráfico en forma de curva. Es básico que la curva de crecimiento del niño sea regular y se mantenga con ciertas variaciones alrededor de la media. La talla y el peso de cada niño aumenta a un ritmo distinto, por lo que no existen unos valores «normales», sino un margen de medidas dentro de las que se sitúa el 95% de la población. Cualquier medición puntual carece de significación. Así pues, aunque parezca que el niño come poco o que es más pequeño que otros niños de su edad, no hay que inquietarse si su curva de crecimiento se mantiene regular. Por contra, una disminución prolongada de la altura (o, al contrario, un estirón fuerte), o una interrupción de la curva del peso (o un aumento excesivo del mismo) son signos de alerta, y los padres deberían comentarlos con el pediatra.

La dieta alimenticia del bebé

Durante la consulta, el pediatra responderá a todas las preguntas respecto al ritmo de las tomas o de los biberones, y aconsejará sobre el tipo de leche que conviene al lactante. Cuando la alimentación del bebé empieza a diversificarse (a partir del 3. er o 4.º mes), el médico proporcionará las indicaciones necesarias (los momentos oportunos y las cantidades aconsejadas) para introducir en su menú las primeras papillas de cereales y de verdura, la carne, el pescado, los huevos o los productos
lácteos. Asimismo, puede que le recete vitamina D, indispensable para prevenir el raquitismo, aunque en un país tan soleado como España no todos los médicos consideran necesaria esta práctica.

Las vacunas

Por otra parte, las visitas médicas proporcionan también la ocasión de seguir con atención el calendario de vacunación. La obligatoriedad de algunas vacunas varía de un país a otro. Algunas son necesarias para que el niño tenga acceso a las actividades colectivas (el jardín de infancia y, luego, el parvulario), mientras que otras simplemente se aconsejan.
Las vacunas sistemáticas. El calendario vacunal varía según la comunidad autónoma pero en términos generales comienza a los dos meses, cuando se aplican las vacunas contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (combinadas en la vacuna triple bacteriana), así como también la vacuna antipoliomielítica oral trivalente (Sabin), que se repetirán al cabo de dos meses y nuevamente a los siete meses de vida. Hacia los quince meses de edad se aplicará la vacuna triple vírica, contra el sarampión la rubéola y la parotiditis (paperas). Posteriormente se aplicarán los refuerzos necesarios. La vacuna de la hepatitis B se aplica en tres dosis; una al mes o a los dos meses, una a los cuatro meses, y una de los seis a los 18 meses. También pueden incluirse otras vacunas específicas, como por ejemplo la antigripal o la vacuna contra la meningitis, si surge una epidemia o si el niño se encuentra en un grupo de riesgo.

El carné de salud

Este carné, que se entrega a los padres antes de abandonar la maternidad, contiene el historial médico del niño: en él constan los datos del nacimiento y todas las atenciones recibidas en los primeros días de vida, las enfermedades padecidas o incluso eventuales intervenciones quirúrgicas. Y en él se irán incluyendo todas los sucesivos datos sanitarios del pequeño. Sirve, pues, de lazo de unión entre los distintos médicos que se ocuparán del niño a lo largo de su infancia. Hay que presentarlo en cada consulta o, en su defecto, aportar las informaciones esenciales (peso y talla, vacunas...) y las que resultan de la visita del médico. Se debe tener al día, ya que le será requerido en muchas cuestiones relacionadas con la educación o las actividades lúdicas del niño (escuela, colonias de vacaciones, etc.). Anote los números donde llamar en caso de urgencia, en especial: el del servicio de urgencias pediátricas del hospital más cercano; los de los organismos privados de urgencias domiciliarias.

Actualizado por el Dr. José Manuel Marín

Otros contenidos del dosier: Cuidados del bebé hasta 6 meses

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