Los reflejos primitivos o arcaicos del recién nacido

Ya en las primeras consultas después del parto, verás que el pediatra estimula al bebé a través de pequeñas pruebas sensoriales. Lo que está haciendo en realidad es comprobar los reflejos arcaicos del bebé para así poder realizar un examen neurológico. “Los reflejos primitivos son movimientos que el bebé realiza de forma involuntaria y automática. Sirven para evaluar la reactividad, el tono, la gesticulación… El objetivo de esta auscultación es, principalmente, asegurar que el bebé interactúa bien”, explica el pediatra Christian Spitz.

El reflejo de prensión o "grasping" 

Cuando acercas un dedo a la mano del bebé, este cierra el puño y presiona. La fuerza que ejerce es remarcable, desde luego. Este reflejo también puede verse si estimulamos la planta de los pies: moverá los deditos e intentará contraerlos.

El reflejo de Moro

Es un reflejo que aparece en situaciones de estrés. Para ponerlo a prueba, el pediatra sujeta al bebé por las manos y le levanta ligeramente los brazos y la parte superior de la espalda. Después, lo suelta de forma súbita. Cuando el bebé recupera la postura inicial, extiende los brazos, abre las manos y después menea los brazos a la altura del pecho.

El paso automático

Seguro que ya te habrás dado cuenta de este reflejo; a veces da la impresión de que el bebé sabe caminar. El pediatra coloca la mano bajo el torso y las axilas del bebé y lo inclina ligeramente hacia delante. El niño da unos pasos él solito.

Los cuatro puntos cardinales

El bebé es sensible. Si le haces cosquillas en una de las comisuras de los labios, girará la cabeza hacia ese lado y hará un pequeño gesto, una mueca. Este reflejo dura hasta los 4 meses.

© YouTube

La succión-deglución

Desde que nace el bebé desarrolla su capacidad de succionar y tragar la leche, tanto tome pecho o biberón. En el vientre de la madre, el cordón umbilical basta para alimentarle, por lo que este reflejo es fundamental una vez ha nacido. Para comprobarlo, el pediatra estimula los labios del bebé con el dedo. De inmediato, el recién nacido quiere succionarlo.

La sujeción de la cabeza

Durante las primeras semanas, sujeto entre las manos del pediatra, el bebé es capaz de mantener la cabeza unos cuantos segundos. Es una forma de evaluar su tono muscular.

El reflejo espinal Galant

Tumbado boca abajo, acaricia una parte de la espalda del bebé. El pequeño doblará la pierna situada al mismo lado que la zona estimulada.

El reflejo de extensión cruzada

Acaricia la planta del pie del bebé mientras esté tumbado. Lo verás enseguida: estirará la otra pierna de forma espontánea, como si quisiera impedirte que le hagas cosquillas.

El pediatra pondrá a prueba todos estos reflejos durante las primeras consultas. Hacia el tercer o cuarto mes, a medida que el sistema nervioso del bebé evoluciona, los reflejos arcaicos empiezan a desaparecer. “A lo largo de los meses, evolucionarán y se convertirán en una actividad motriz voluntaria, como el poder agarrar, o sujetar la cabeza…” comenta Christian Spitz. Por lo tanto, no te asustes si ves que tu bebé pierde todos estos reflejos… simplemente significa que está creciendo.

D. Blancheton 

Otros contenidos del dosier: Primeros meses del bebé

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